2017 fue un año muy atípico en la bolsa estadounidense por la ausencia total de volatilidad. El presente año empezó con subidas muy fuertes y entradas masivas de dinero a la renta variable. Los animal spirits en acción. Como suele ocurrir, quienes invirtieron en enero de 2018 al calor de las subidas con la expectativa de montarse en la ola alcista, se han dado un baño de realidad: la bolsa también baja y es volátil.
El informe recientemente publicado por la rama de banca privada de Bank of America, proporciona datos interesantes sobre los cambios en la asignación de activos de los inversores estadounidenses de alto patrimonio durante el año 2017. Como se aprecia en el gráfico, esta no sufrió cambios enormes en el agregado, aunque sí es reseñable la reducción del porcentaje de liquidez y el aumento de la exposición a bolsa por parte de los hombres.
Fuente: 2018 U.S. Trust Insights on Wealth and Worth®
Si desagregamos por edad sí se observan cambios mucho más llamativos. El informe utiliza cuatro generaciones, de la más joven (millenial) a la más mayor (silent, es decir, aquellos nacidos entre 1920-40). Pues bien, la generación “millenial” disparó su exposición a acciones o fondos de RV a lo largo del 2017, del 25% al 46%. El reverso de este aumento fue la reducción en la liquidez, del 47% al 21%. En la generación siguiente, la X, los cambios se produjeron en la misma dirección, aunque en mucha menor intensidad.
Uno se plantea que probablemente hubo muchos jóvenes en este periodo que invertirían en bolsa por primera vez en su vida. El sesgo de dar mucha mayor relevancia a lo sucedido recientemente (recency bias) habría funcionado a máximo rendimiento: como en 2017 y los últimos años las bolsas no han hecho más que subir, esta es una apuesta segura. Los más jóvenes no han tenido ninguna experiencia bursátil traumática a nivel de un gran mercado bajista (en acciones individuales siempre es posible), por lo que para ellos la historia bursátil “experimentada” se restringe al actual mercado alcista.
¿Cómo habrán reaccionado estos millenials tras las turbulencias de los meses pasados? ¿Habrán huido despavoridos? ¿Habrán mantenido sus inversiones? La verdad es que no lo sabemos, pero mi intuición es que muchos habrán salido decepcionados. Sociológica y psicológicamente suele decirse que la generación millenial tiene muy poca tolerancia al fracaso. Han crecido “sobre algodones”, en entornos de sobreprotección en muchos casos, donde la respuesta “NO” estaba ausente. Especulando sobre las implicaciones de estas circunstancias en el comportamiento inversor, no parecería que esta generación fuera a ser un modelo de la fortaleza mental y disciplina que se necesita para aguantar mercados bursátiles más volátiles y difíciles. Pero es pura especulación basada en generalidades y supuestos no muy sólidos.
Precisamente sobre esta cuestión también indaga el informe de US Trust. Pregunta a los individuos de la encuesta qué harían ante una corrección del mercado del 10%, y esto es lo que responden.
Fuente: 2018 U.S. Trust Insights on Wealth and Worth®
Solo el 17% de la generación millenial respondió que no haría nada, frente a unos porcentajes mucho más elevados en generaciones más maduras. Parece que entre los más jóvenes hay una mayor necesidad de “acción”, de hacer algo ante los cambios de los precios, cuando muchas veces la no acción y el pensar a largo plazo es lo más aconsejable. El 43% dijo que lo vería como una oportunidad de compra y el 40% que vendería.
Recuerdo que estos datos se refieren a individuos de alto patrimonio. ¿Quizás están hechos éstos de una pasta diferente? ¿Han sido bien educados por sus padres desde jovencitos en materia de inversiones y finanzas personales? No lo sé, pero los datos muestran que los “ricos” también cometen con mucha frecuencia malas decisiones de inversión (como comprar caro presa de la ambición y vender barato presa del miedo). Así que me parece improbable que sea el caso.
Una reflexión adicional surge del dato del primer gráfico de que los millenials son los que tienen una asignación de activos más conservadora: 46% de bolsa vs. 56% y 61% de las generaciones más mayores, además de tener el mayor % de cash. (Ojo aquí estoy simplificando un poco, porque por ejemplo, bonos hay de todo tipo de riesgo). Esto no debería ser así en principio y en términos generales, porque son los jóvenes quienes tienen un horizonte de inversión más largo y, por tanto, la bolsa encajaría mejor en sus carteras. Aunque luego por supuesto hay que ver cuál es su tolerancia a las pérdidas coyunturales y otros factores clave para determinar una asignación de activos adecuada. No solo importa la edad. Pero de primeras choca.
También podría ser que el aumento de exposición a bolsa por parte de los millenials respondiera a un ajuste en sus estrategias en la buena dirección. Es decir, un 25% de exposición a bolsa en personas muy jóvenes parece demasiado bajo, por lo que elevarlo es muy bienvenido. Pero claro, qué coincidencia que esto se haya producido en uno de los años mejores de la historia de la bolsa (en términos de rentabilidad ajustada a la volatilidad), ¿no?. Con todo, parte de este aumento puede ser estructural (que se hayan dado cuenta de que deben estar más expuestos a la renta variable) y no solo coyuntural (animal spirits).
Por último, otro dato interesante que proporciona el estudio es el de la diversificación geográfica de la parte de las carteras invertida en renta variable. Curiosamente los millenials son los que menos peso tienen en EEUU y más en Emergentes y otras regiones desarrolladas.
Fuente: 2018 U.S. Trust Insights on Wealth and Worth®
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