“Si España es menos del 2% del PIB mundial, no puedo invertir una parte importante en activos españoles” Entrevista

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Editor Jefe de inBestia. Profesor en el Centro de Estudios OMMA y el Título de Experto en Bolsa y Mercados de la Universidad de Alicante.... [+ info]
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6º en inB
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Continuamos con la serie de entrevistas a inversores particulares. En esta ocasión hablamos con Gregorio Giménez, doctor en economía y profesor de la Universidad de Zaragoza de materias como coyuntura económica, crecimiento económico o economía mundial. Ha desarrollado una carrera prolífica de investigación y publicación en revistas científicas, sobre temas como el capital humano, la innovación tecnológica, el desarrollo económico o América Latina.

Pero, lo que más nos importa en esta introducción, es que es una persona que tiene una sólida y extensa experiencia como inversor; y su enfoque dista del inversor value que ha dominado las anteriores entrevistas con Tomeu Ramón, brave_pawn y Casilda Value. Recientemente, publicamos un artículo suyo donde se plantea si la RV de Rusia será una buena oportunidad de inversión en 2018. Su enfoque es macro, global y, como suele decir, ortodoxo y racional. Espero que resulte de interés.

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  • En primer lugar, ¿qué hace una persona como tú (académico), en un sitio como éste (mercados financieros)? En las Facultades de Economía no abundan los profesores que se interesan por los mercados. ¿Por qué crees que sucede esto?

Mercados y economía se encuentran indisolublemente unidos. Los mercados constituyen una parte fundamental de la realidad económica. Por otro lado, el día a día de los mercados está marcado por la coyuntura económica.

Con todo, es cierto que en la carrera de Economía los mercados y las inversiones ocupan un espacio reducido dentro del plan de estudios. Los economistas salen con escasa formación en inversiones financieras, sobre todo, desde un punto de vista práctico. Quizás porque se considera un tema de índole más empresarial. Al mismo tiempo, muchos inversores se adentran en los mercados con conocimientos económicos escasos. Esto los hace vulnerables.

  • ¿Por qué los hace vulnerables? ¿Podrías poner algún ejemplo?

Un ejemplo típico sería no entender bien la relación entre tipos de interés y evolución de la cotización de los fondos de renta fija. Cuesta comprender que una subida de tipos influya negativamente. Otro, los mecanismos de formación de las burbujas financieras. Los ejemplos abundan.

  • En tu caso, ¿qué es lo que te atrajo al mundo de la inversión? ¿Por qué inviertes?

Me empecé a interesar por las finanzas cuando estaba cursando la carrera de Economía. El interés no surgió a través de una asignatura (ni siquiera teníamos una asignatura de finanzas), sino porque vi la posibilidad de utilizar conceptos aprendidos en política económica, macroeconomía, estadística o coyuntura para invertir.

La búsqueda de rentabilidad es importante, pero invierto más por el placer de hacer algo que me gusta. Es, digamos, un hobby. Un hobby que puede ser rentable.

  • ¿En qué productos y tipo de activos inviertes a rasgos generales? ¿Por qué?

El grueso de mis inversiones lo constituye una cartera de fondos de inversión, muy diversificada y de varias gestoras. Dedico una pequeña parte a la compra de acciones de compañías que me gustan y a productos más exóticos como derivados. Mis inversiones se basan, en gran medida, en información macroeconómica. Y los fondos, ETF y derivados permiten diseñar una estrategia basada en un enfoque macro. Enfocarse a zonas geográficas, sectores, crecimiento de países, tipos de interés, bonos, materias primas o tipos de cambio. Aunque, lógicamente, los conocimientos macro también se aplican a la inversión en acciones, estas dan menos juego en este sentido.

  • ¿Cómo ha sido tu evolución como inversor a lo largo de los años? ¿Cómo te definirías como inversor?

Me he ido abriendo a nuevos productos. Por ejemplo, he sustituido algunas inversiones en fondos por ETF o he incorporado la operativa con derivados a la gestión de mi patrimonio. He ido aprendiendo a no querer anticiparme tanto al mercado y, más bien, a convivir con él y amoldar mis inversiones a lo que el mercado va marcando.

Como inversor, trato de aumentar mi patrimonio con un enfoque de largo plazo, mediante un análisis concienzudo de la realidad económica y un enfoque muy abierto y global. Empleo una gran variedad de instrumentos financieros a mi alcance y diversifico mucho. Como ya he comentado, le doy gran importancia al análisis macroeconómico. Entender qué ocurre en el contexto macro para poder sacar provecho de la información. Prácticamente, todo el mundo tenemos acceso a la misma información en términos macro, y esta es fácilmente accesible. No se puede decir lo mismo en términos micro.

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  • ¿Qué inversiones te han resultado más rentables? ¿Y cuáles menos?

Las operaciones más rentables siempre han sido aquellas que he conocido y controlado en profundidad. Desarrolladas a largo plazo. Por ejemplo, comprar un fondo de inversión o ETF en una zona geográfica concreta a la que le favorece un crecimiento económico sólido. Con las que he perdido es porque eran inversiones en activos que no controlaba bien, en un primer momento, y me he dejado llevar por los impulsos y la visión cortoplacista. Por ejemplo, operar con acciones de una compañía sin conocerla en profundidad y a corto plazo, sin emplear el tiempo necesario.

  • ¿Podrías concretar con un caso específico de cada una de las dos situaciones?

En el primer caso, te puedo poner, como ejemplo concreto, la compra de un ETF sobre el NASDAQ que he mantenido en los últimos años, al amparo del buen momento cíclico en Estados Unidos. Como inversión que no llegó a buen puerto, en 2014 compré acciones de la compañía Nvidia. Me cansé de esperar una revalorización prometedora que no llegaba y las vendí con pérdidas. Si hubiera tenido paciencia y entendido mejor la compañía, las habría mantenido y aprovechado la enorme revalorización actual.

  • ¿Cuáles han sido las principales lecciones que has aprendido de tu experiencia como inversor particular?

Es mejor invertir siguiendo una estrategia rigurosa y ortodoxa. No dejarse llevar por impulsos. Construir una cartera bien diversificada, en función de criterios macroeconómicos sólidos. Por ejemplo, si España representa solamente el 1,6% del PIB mundial, no puedo invertir una parte muy importante de mi cartera en activos españoles, por mucho que esté convencido del potencial que tiene.

Así, algunas reglas básicas serían, por ejemplo, mantener un objetivo en el largo plazo; tener claro el perfil de riesgo, el objetivo y el horizonte de la inversión para diversificar entre renta fija, renta variable u otro tipo de inversiones; repartir las inversiones siguiendo criterios lógicos de peso económico entre zonas (Norte América, Europa, Japón, resto de economías desarrolladas y países emergentes); o diversificar las inversiones por divisas. Con estos criterios, hacemos una cartera sólida y vamos realizando algunos cambios dependiendo de las circunstancias. Por ejemplo, invertir algo más en ciertos mercados o divisas en función de su potencial o ir traspasando entre renta fija y variable en función de la situación económica. Si hacemos esto, somos metódicos y no nos dejamos llevar por impulsos viscerales, podemos estar tranquilos que, a largo plazo, conseguiremos incrementos significativos en nuestro patrimonio.

  • ¿Cuál es tu percepción sobre el momento macroeconómico a nivel global?

Pienso que estamos en un buen momento. Vemos cómo las perspectivas de crecimiento de la economía mundial son superiores en 2018 a las de los últimos años. Tanto en economías desarrolladas como, especialmente, en emergentes. Las paulatinas subidas de tipos no deberían afectar demasiado a las perspectivas de crecimiento, mientras la inflación continúe dentro de los objetivos marcados por las autoridades monetarias. Además, hay que ver el lado positivo de las subidas de tipos: pueden ayudar a controlar los niveles de endeudamiento, los riesgos financieros y hacer el crecimiento más sano.

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  • ¿Cómo trasladas estas ideas macro al posicionamiento inversor general en 2018?

El buen momento económico general y la confianza de consumidores y empresas deberían llevar a que 2018 sea un año positivo. No pienso que el endurecimiento de la política monetaria vaya a provocar correcciones fuertes. Si bien debemos de ser especialmente cuidadosos con los activos de Renta Fija, a los que les puede afectar una subida de tipos. La inflación permanece baja en términos globales, a pesar de la subida de las materias primas. Además, los mercados ya han ido asumiendo una paulatina desaceleración del ritmo del crecimiento de la economía china, que era una de las mayores zozobras en ejercicios recientes. Siempre existen, claro, riesgos geopolíticos y económicos imprevistos y no hay que bajar la guardia.

Todo ello lleva a que podamos construir, pienso que con relativa tranquilidad, una cartera global muy diversificada. Soy partidario de ir concediendo, siempre con una perspectiva a largo, cada vez más peso a las inversiones en emergentes. Son países que, en general, presentan buenos indicadores macro, dotaciones factoriales y perspectivas de crecimiento.

  • En mercados se habla mucho de las altas valoraciones que han alcanzado las bolsas, sobre todo la estadounidense. ¿Te preocupa este factor?

Lógicamente, me preocupa una correción desmesurada del mercado americano que se pueda expandir a otras zonas. No obstante, la preocupación iría de la mano de no haber invertido de forma racional, ortodoxa. Si entramos al mercado buscando ganancias rápidas, cuando los precios están altos, el riesgo es elevado y la preocupación diaria grande. Una estrategia de inversión ortodoxa lleva a haber estado posicionado desde hace tiempo y plantear mis inversiones a largo plazo. Una corrección implicaría una reestructuración de la cartera, saliendo de posiciones más arriesgadas y, en todo caso, perderíamos una parte de las ganancias. Al mercado de renta variable conviene entrar poco a poco, en un momento de valoraciones atractivas y con una visión largoplacista.

  • ¿Cuál es tu idea de inversión con mayor potencial, o en la que tienes más confianza en la actualidad, y por qué?

Comparto el consenso entre los analistas sobre las buenas perspectivas en los mercados europeos, que han tenido peor comportamiento que el estadounidense en los últimos años. Pero, sobre todo, pienso que puede ser un buen momento para posicionarse en mercados emergentes, como el latinoamericano, favorecidos por la buena evolución del precio de las materias primas; o los asiáticos, por los elevados niveles de confianza y consumo. Incluir en nuestra cartera un fondo que invierte en Europa del Este, puede ser una buena opción. Estos países han registrado crecimientos muy fuertes de su PIB en el último trimestre de 2017. Si además el fondo incluye posiciones en bolsa rusa, se puede beneficiar del buen momento de los precios de la energía. Las inversiones en emergentes pueden ser tanto más interesantes si tenemos en cuenta que muchos fondos y ETF se hayan en dólares, y esta divisa empieza a presentar precios atractivos. Siempre recomiendo comprar activos en dólares desde cuentas corrientes en esa divisa. Así nos evitamos que la rentabilidad esté supeditada al tipo de cambio y pagar constantemente comisiones por el cambio de divisas.

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  • ¿Cuál es el activo más “exótico” que tienes actualmente en cartera, en el contexto de un inversor particular?

Pues tengo algunos que se podrían calificar como menos habituales, como futuros alcistas sobre los índices Eurostoxx 50 y Eurostoxx Banks, un ETF apalancado sobre el índice CAC o diversos fondos de inversión en emergentes: generales y específicos (Asia emergente, América Latina y Europa del Este).

  • ¿Cuáles son los criterios clave por los que eliges un fondo de inversión?

Principalmente, me fijo en su rentabilidad. Busco que el fondo se haya comportado especialmente bien en el corto plazo (semanalmente, último mes, tres últimos meses), con respecto a otros fondos similares e índices de referencia. También me fijo en su volatilidad y en que la gestora a la que pertenece el fondo esté especializada en la gestión de este tipo de activos. A través de la ficha de información del fondo o herramientas como Morningstar, me miro concienzudamente su evolución a corto y largo plazo y su cartera (distribución geográfica, en activos y sectorial, estilo de inversión y principales posiciones). Elijo los fondos que mejor se comportan y que poseen activos que se adaptan más a mis gustos.

  • Desde el punto de vista de la operativa práctica de la inversión en fondos para el inversor minorista, ¿cómo valoras la situación actual en España? ¿Cómo piensas podría mejorarse?

Todavía veo cosas que no me gustan. Por ejemplo, en algunos casos, observo que la calidad en el asesoramiento depende de los niveles de patrimonio. Pero la culpa no recae solo en los asesores. Hay muchos clientes que piensan que organizar un buen plan de inversión solo interesa cuando se invierte una gran cantidad de dinero. Otros delegan las decisiones de inversión sin comprenderlas.

Las mejoras pasan porque los inversores se preocupen más por formarse. Más formación pasa por leer y tener interés. Hoy en día, cualquiera tiene acceso a la información, no hay excusa. Estamos hablando de leer el periódico y comprender unos conceptos básicos. Amazon está lleno de libros al respecto. Mi banco o un gestor me puede ayudar a conformar mi cartera. Pero yo soy el último responsable. Tengo que asumir mi responsabilidad y saber dónde invierto mi dinero.

  • Y más allá de la operativa práctica, desde la perspectiva de un “académico práctico”, ¿cuál es tu opinión sobre la industria financiera?

Me he encontrado profesionales competentes, gente cualificada, de los que he aprendido mucho. Pero también profesionales con conocimientos escasos o un marcado espíritu comercial y sesgo identitario. La industria financiera tiene sus legítimos intereses. Como inversores, nosotros tenemos los nuestros; y de nosotros depende, en última instancia, hacerlos valer. Para ello, tenemos que ser inversores formados. Unos conocimientos de economía básicos, pero sólidos, nos pueden ahorrar muchos sinsabores y darnos grandes satisfacciones. ¿Hay mejor inversión?

Anteriores entrevistas de la serie:

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Este artículo tiene 2 comentarios
Hola, estás entrevistas son muy interesante por el punto de vista que aportan, más cercanos a inversores particulares.

Aunque para sacar conclusiones echo de menos un dato: la rentabilidad anual que obtienen. La rentabilidad del último año, la rentabilidad media de los últimos 5 o 10, la peor rentabilidad y el año...

Entiendo que tal vez no quieran compartir dicha información, pero sin ella el artículo cojea un poco.

Saludos y gracias por tu trabajo.
23/01/2018 19:55
En respuesta a Toni Bofill
Gracias por tu feedback Toni. En próximas entrevistas añadiré esa pregunta, pero como dices, puede que o bien prefieran guardarse esa información, o bien no la calculen de forma precisa. Como inversores particulares no tenemos que rendir cuentas a nadie, aunque siempre es interesante tener negro sobre blanco las cifras, pero los objetivos de cada uno también difieren y es difícil hacer comparaciones. ¿Es mejor un inversor particular que consigue un 10% anual a otro que hace un 20%? A priori es difícil de saber, habría que atender a otras cuestiones.
24/01/2018 09:29
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