El de hoy es posiblemente uno de los recortes de tipos de interés oficiales -un significativo 0,5%- más raros que la FED habrá hecho en su historia, porque normalmente una bajada de tipos de interés es un mecanismo que se pone en marcha para reactivar la demanda y la confianza ante un evento puramente financiero o económico. Así, si se produce una gran corrección como la del año 1998, provocada por problemas en las economías emergentes y la quiebra de un gran hedge fund apalancado -LTCM-, poner el dinero más barato es una medida lógica para reestablecer el flujo monetario y crediticio, impulsándolo, y que sirve para enviar al mercado la señal de que la FED "está ahí para lo que haga falta".
Pero en este caso, el recorte de tipos se está aplicando en buena parte para paliar los efectos económicos generales de un shock que sobre todo afecta al lado de la oferta, la cual se ha paralizado parcialmente y corre el riesgo de paralizarse aún más ante la eventualidad de que los países afectados tengan que imponer cuarentenas y bloqueos económicos. Es decir, es un recorte de tipos extraño porque, por mucho que la FED baje los tipos de interés, las potenciales cuarentenas y bloqueos económicos no se van a reducir. De ahí que la idea general es que, este recorte de tipos, tendrá un efecto limitado, especialmente mientas dure la dimensión social de la crisis del coronavirus.
Pero en fin, el recorte de tipos, anunciando por sorpresa fuera de cualquier reunión preestablecida, ya es historia y es una realidad. Y esto automáticamente nos lleva a reflexionar sobre otros recortes de tipo que se han producido por sorpresa en el pasado y en que clase de contexto suelen producirse. Es decir, nos obliga a valorar si suelen tener un efecto más o menos alcista o bajista sobre los activos de riesgo, como puede ser la renta variable.
Lo primero de todo, y esto es obvio, un recorte de tipos tan agresivo, sólo se da en situaciones de gran emergencia, lo que confirma que estamos, al menos, en una gran corrección histórica. Y, por tanto, es muy probable que cuando miremos en marzo de 2021 a lo ocurrido estos días, veamos que han pasado muchas cosas, probablemente o bien una gran recuperación, o tal vez el comienzo de un mercado bajista en EE.UU. Nada de medias tintas, eso seguro. Todo menos quedarnos donde estamos porque la historia de los recortes de tipo por sorpresa es la historia de grandes movimientos en los siguientes doce meses.
En los últimos 40 años se han producido ocho recortes de tipos de emergencia antes del día de hoy, que fueron en 1987 tras el crash de ese año, en la crisis de 1998, tres recortes de tipos en la recesión de 2001, uno en 2007 y otros dos en 2008.
El primero de ellos se produjo en 1987, días después del crash, el día 30 de octubre, con Alan Greenspan recortando los tipos de interés del 7,25% al 6,75%. En los días siguientes al recorte de los tipos de interés, el mercado declinó fuertemente un 12% en "busca" de un retest (doble suelo) de los mínimos absolutos del crash. Este es quizás el escenario más benévolo al que nos podríamos enfrentar en la situación actual. Hay que recordar que entonces la economía seguía creciendo y que el crash se produjo sobre todo por razones técnicas, por la acumulación de órdenes de venta que produjo los novedosos programas de protección de carteras (portfolio insurance), tan en boga en aquella época.
Los siguientes 7 recortes de tipos anunciandos por sorpresa sin reunión regular de la FED mediante, los podemos representar todos juntos en el siguiente gráfico, para una mayor perspectiva histórica. Como se puede apreciar a simple vista, esencialmente cada recorte de tipos generó, en medio de mucha volatilidad, un gran rebote. En 1998 nunca se volvieron a ver mínimos e incluso en 2007 se alcanzó brevemente un nuevo máximo histórico antes de que el mercado entrara en barrena y llegara el gran mercado bajista de 2007-2009.
No voy a explicar caso por caso, analizándolos detalladamente y explicando sus circunstancias históricas porque, aunque es un ejercicio interesante, sería extenderme demasiado. Pero si nos fijamos, hay algo relevante que se puede ver a vista de pájaro. Y es que, más allá de grandes rebotes que pueden extenderse por un periodo de 2 meses, e incluso alcanzar nuevos máximos como en 2007, la regla es que los recortes sorpresa de la FED sólo son alcistas un año después si la economía está en expansión. Y son bajistas si la economía ya se encontraba en una fase de recesión económica.
Así, en 1987 y 1998 la economía estaba claramente en expansión y fueron grandes oportunidades alcistas. Entre enero de 2001 y septiembre de 2001 también la recesión era evidente y eso significó que a pesar de los tres recortes de tipos por sorpresa, el mercado siguió declinando. E igualmente, en enero de 2008 y ya no digamos en octubre de 2008, la recesión era obvia y estos recortes de tipos de interés tampoco evitaron más caídas y la continuidad de la tendencia bajista.
La regla de oro es "los recortes de tipos casi siempre crean un movimiento al alza en las semanas posteriores, por breve que sea, pero luego lo que es relevante es la tendencia macroeconómica. Si hay crecimiento el mercado sube, si hay recesión, el mercado baja". Es decir, el ciclo importa y mucho.
¿Y ahora dónde estamos? En principio EE.UU. se encuentra aún en medio de una expansión económica, pero no es tan evidente como en 1987 o 1998. De hecho, llevo advirtiendo un tiempo que la economía estadounidense se encuentra en su fase final. Como resumen se puede consultar mi artículo de enero titulado "Siguen confirmándose los signos de fin de ciclo en EE.UU".
Por tanto, ni hay crecimiento claro como en los años 1987 o 1998, ni es recesión clara como en 2001 o 2008. Por eso antes he obviado hablar del caso del año 2007, porque creo que es posible que el caso actual sea parecido al de agosto de 2007. En aquel entonces había signos de fin de ciclo, muy graves, pero aún faltarían entre 2 y 3 meses para poder determinar que se estaba entrando en una recesión según los indicadores adelantados.
Es decir, creo que la situación actual es muy díficil de pronosticar todavía en estas fechas porque, si bien creía y creo que el ciclo económico estadounidense está en su fase final, me falta aún ver más elementos. Es decir, que más indicadores adelantados señalen que EE.UU se encamina a una recesión.
Si no, si estuviéramos en medio de una recesión diría que lo mejor es vender el rally. Y si estuviéramos en medio de una expansión diría que lo mejor es "comprar salvajemente" porque sería una gran oportunidad. Pero la situación actual es gris y, como no lo veo claro, creo que es una opinión tan legítima ni ser alcista ni ser bajista, lo cuál en sí mismo es otra opinión y postura. Habrá tiempo de todo, aunque mi intuición me dice que todo se decantará hacia el lado bajista, lo cierto es que aún no tengo los datos. ¿Por qué me "dice" eso mi intuición? Pues porque una vez que el ciclo alcanza un alto grado de optimismo, normalmente es porque está muy cerca de su final (ver mi artículo El sentimiento del consumidor como indicador macro y su situación actual de extremo optimismo).
En todo caso, mi indicador de difusión de indicadores adelantados sobre la evolución de la economía estadounidense, sigue señalando un elevado "riesgo de ciclo", pero ni siquiera ha llegado al nivel del 75%, lo cual obligaría a tomar una postura de máxima cautela e incluso el intentar ser bajista. Tal vez ocurra pronto, pero hay que esperar.
Por ello sigo siendo cauteloso con el ciclo, pero no puedo aún ser "directamente bajista". De todas maneras, no parece que la corrección se vaya a solucionar de un día para otro, incluso aunque se produzca un gran rebote lo cuál parece probable.
Lo relevante vendrá después y dependerá de en qué situación esté la economía estadounidense.
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