El pequeño inversor americano se muestra tan confiado como en 2007

19 de julio Incluye: SPX 2

Existen multitud de indicadores que nos permiten medir la temperatura del mercado (encuestas de sentimiento, titulares de la prensa económica, etc.). Pero uno de los más objetivos y que a menudo no capta tanto la atención como los primeros es la exposición de los inversores a renta variable.

La Asociación Americana de Inversores Individuales (AAII) publica mensualmente estos datos (los últimos datos disponibles son del mes de junio), los cuales si son interpretados correctamente pueden ofrecer al inversor una información muy útil sobre el sentimiento global del mercado. En líneas generales podemos decir que una fuerte exposición a renta variable significa, como norma general, una fuerte confianza en el mercado, mientras que elevados niveles de cash y/o renta fija significan miedo, temor y desconfianza sobre los mercados. La historia nos muestra que estos datos deben interpretarse de forma “contrarian”, es decir, los momentos de miedo y baja exposición bursátil deben utilizarse por el inversor para incrementar posiciones y viceversa, ya que es bien sabido que los momentos de mayor tensión en los mercados son los que proporcionan las mejores rentabilidades a largo plazo.

Pues bien, teniendo en cuenta estas consideraciones, es momento de analizar qué exposición bursátil tienen en la actualidad los inversores estadounidenses. Los últimos datos muestran que los inversores mantienen una exposición a renta variable (sumando tanto la exposición directa vía acciones como a través de fondos de inversión) ligeramente superior al 64%, bastante elevada aunque lejos del 72% alcanzado en diciembre de 2017. Quizás la extraordinaria revalorización de los índices estadounidenses en lo que llevamos de año (actualmente cotizan en zona de máximos históricos) ha originado que los inversores se vuelvan más defensivos y hayan optado por consolidar beneficios y reducir su exposición a renta variable ante una futura corrección.

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(Fuente: AAII Individual Investor Asset Allocation Survey)

Sin embargo, más que analizar únicamente la exposición a renta variable quizás sea más útil analizar la exposición neta a renta variable (acciones + fondos de renta variable - cash). Esta métrica, como vemos en el gráfico inferior, nos da una visión más real sobre el grado de confianza y/o desconfianza de los inversores en el mercado. Así, podemos ver que los niveles actuales, como no podía ser de otro modo, reflejan una confianza muy elevada en el mercado, superior incluso a la que había en 2007. Sin embargo, hay que apuntar que durante determinados períodos de los años 2004 a 2007 y 2013 a 2016 hubo momentos en los que la exposición neta del inversor fue similar a la actual, que si bien no desembocaron en un mercado bajista sí que generaron correcciones más o menos intensas (5 - 10%) dentro de la tendencia alcista reinante en aquel momento. 

Esta situación de elevada complacencia no es algo que deba extrañarnos teniendo en cuenta que estamos en uno de los mercados alcistas más fuertes y largos de la historia y que existe una gran confianza de los inversores en los bancos centrales y en la supuesta capacidad de estos para evitar que los mercados se desplomen. Tal es la confianza de los inversores que incluso a comienzos del año pasado, y justo antes del “flash crash” del mes de febrero en el que los índices cayeron un 10% en cuestión de unos pocos días, la exposición neta de los inversores se situó en niveles no vistos desde la burbuja tecnológica.

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(Fuente: elaboración propia con datos de AAII)

A la vista de estos datos, y teniendo en cuenta la historia podemos extraer un par conclusiones. La primera y más evidente es que los niveles actuales muestran una elevada complacencia de los inversores, en línea con lo que apuntaba hace unos días Howard Marks al afirmar que estamos en la tercera y última etapa de un mercado alcista (aquella en la que todos los inversores coinciden en señalar que las cosas sólo pueden ir a mejor). En segundo lugar, niveles como los actuales se han producido generalmente (aunque no siempre) en techos de mercado (año 2000 y 2007), lo cual no significa que necesariamente vaya a producirse un mercado bajista de similar magnitud pero sí que muy probablemente la rentabilidad de los mercados en los próximos años no será tan elevada como lo ha sido hasta el momento.

Por lo tanto, y más allá de lo que pueda hacer mercado en los próximos meses, no parece que los niveles actuales sean los más adecuados para confeccionar una cartera de renta variable de largo plazo correlacionada con los índices estadounidenses (cuestión aparte sería la de fondos de gestión activa que tienen carteras desligadas a los índices y que, en algunos casos, han tenido comportamientos muy distintos al de los índices). La confianza de los inversores es muy elevada, lo cual no suele ser compatible históricamente con grandes rentabilidades.

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Este artículo tiene 2 comentarios
En respuesta a Luis y Gloria Mayoral
Si. Ya es el ciclo más largo de la historia. Da la sensación de que no hay nada que lo vaya a "matar", pero está claro que todo llega a su fin. Sin embargo, no creo que en los próximos meses ocurra algo así. Habrá que esperar a 2020 probablemente.
20/07/2019 11:29
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