Por qué debería tener acciones de Petróleo y Gas en cartera, tras su peor underperformance de la historia

21 de agosto Incluye: $WTIXLEXLEOIHXOP 0
Asesor de inversiones basado en Kansas, Estados Unidos. Cuenta con 15 años de experiencia en la industria, y escribe sobre temas financieros... [+ info]
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Recientemente publiqué en Twitter que el sector de la energía se encuentra actualmente en medio del peor período continuo de underperformance (82 meses y sumando) en relación con el S&P 500 desde 1990: peor que las acciones tecnológicas después del pinchazo de la burbuja puntocom en el 2000, y peor que las acciones financieras con la Gran Crisis Financiera:

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Yendo más atrás en el tiempo, las acciones relacionadas con el petróleo no se han comportado tan mal frente al mercado en su conjunto en ningún momento anterior de los últimos 50 años:

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Por si estos gráficos no fueran una muestra suficiente del dolor que sienten los inversores en el sector energía, cabe señalar que éste ha sufrido recientemente su primer rendimiento negativo en un periodo de 10 años desde la Gran Depresión:

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Por lo tanto, la pregunta lógica que muchos se hacen es si merece la pena tener acciones del sector energético. La combinación de unos precios persistentemente bajos del petróleo respecto a la historia más reciente, junto con la preocupación por el cambio climático, ha dado impulso al argumento de que las acciones de energía deberían ser liquidadas no sólo por inversores concienciados con el medioambiente, sino también por cualquier otro tipo de inversor prudente.

Sin embargo, creo que eso sería un error. Como argumenté hace unos años en una columna en Barron's, las acciones energéticas han sido uno de los pocos sectores domésticos que no están en gran medida correlacionados con otros componentes del mercado, particularmente aquellos que están de moda hoy en día, como la tecnología. Los valores del sector de la energía también han ofrecido a los inversores una correlación inversa con el dólar, reforzando las carteras cuando el dólar está débil. Adicionalmente, han demostrado ser fiables coberturas contra la inflación. A continuación se presenta una pequeña ampliación de ese argumento original.

En cuanto a la correlación, esta matriz muestra que las acciones de energía han estado más correlacionadas con las acciones de materiales e industriales, mientras que están considerablemente menos correlacionadas con el mayor sector del mercado actual, la tecnología de la información:

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Una buena razón de esta disparidad en las correlaciones sectoriales es la diferente relación de cada sector con el dólar. A lo largo de períodos de cinco años, la rentabilidad de las acciones de energía se ha correlacionado de forma muy negativa con el dólar, mientras que la de los valores tecnológicos se ha correlacionado de forma muy positiva:

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Otra forma de expresar esta relación es representar gráficamente el exceso de rendimiento de las acciones de tecnología frente a las acciones de energía frente a los cambios en el valor del dólar. Al hacerlo, se hace evidente la relación muy diferente que cada sector tiene con el dólar:

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Esta relación tiene sentido. Al fin y al cabo, las acciones de energía siguen al precio del petróleo, y éste generalmente sube cuando el dólar está débil, como ocurrió en las décadas de 1970 y 2000. Estoy menos seguro de por qué la tecnología debería beneficiarse de un dólar fuerte, pero me aventuraría a conjeturar que debido a que el sector se beneficia de nueva inversión, un dólar fuerte hace que la inversión en actividades relacionadas con las materias primas sea menos atractiva, al tiempo que hace que las inversiones en nuevas tecnologías sean más atractivas en el margen.

En cuanto a la capacidad de las acciones del sector energía para proteger contra la inflación, animo a todos los interesados a que lean mi reciente artículo sobre la inflación y las acciones Value, que aborda el tema, y que sería redundante repetir aquí.

Los lectores escépticos estarán tentados a señalar que todos estos ejemplos son retrospectivos. ¿Qué pasa con el futuro?¿Están las acciones de petróleo y gas abocadas al fracaso en un futuro dominado por las energías renovables?

No necesariamente. J.P. Morgan publicó recientemente un análisis en profundidad sobre el futuro de la energía, y trató acerca de cuán grande es el impacto negativo que se espera que las energías renovables tengan en el consumo de combustibles fósiles. La respuesta corta es que el impacto no debería ser tan grande, al menos en las próximas dos décadas, con la proyección de que la cuota del petróleo en el consumo de energía permanecerá más o menos constante, y la cuota del gas natural aumentará:

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Aparte del hecho de que las energías renovables todavía no están en condiciones de suplantar de manera significativa el consumo de combustibles fósiles, la dura realidad es que las energías renovables introducen efectos secundarios desagradables por sí solas. Como escribió recientemente Mark Mills en el Wall Street Journal, "Una sola batería de un coche eléctrico pesa alrededor de 1.000 libras (1 libra equivale a 0,45 kg). La fabricación de una requiere excavar, mover y procesar más de 500.000 libras de materias primas en algún lugar del planeta... Construir una turbina eólica requiere 900 toneladas de acero, 2.500 toneladas de cemento y 45 toneladas de plástico no reciclable". La economía de las energías renovables simplemente no es competitiva en la actualidad frente a la de las tecnologías de combustibles fósiles.

Esta desafortunada realidad se refleja en gran medida en el desempeño en bolsa de las empresas de energía renovable. De hecho, los resultados han sido tan terribles que las acciones de petróleo y gas se han comportado bien en comparación durante la última década:

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En resumen, creo que podría decirse que el futuro puede no ser tan diferente del presente. Para este observador es más fácil imaginar un futuro con una producción y un uso más limpios y eficientes de los combustibles fósiles que imaginar una sustitución generalizada de los mismos por energías renovables. Por consiguiente, creo que las compañías de petróleo y gas deben seguir siendo un componente básico de unas carteras de inversión debidamente diversificadas, y que deberían beneficiar a quienes las mantengan, a medida que el ciclo gira, el dólar se debilita, y la inflación vuelve.

Nota del editor:

Este artículo se publicó originalmente en inglés, en el blog de Fortune Financial Advisors. El lector puede seguir al autor en Twitter. Traducción realizada por la edición de inBestia.

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