¿Cuál es el origen de la “fiebre” por el Bitcoin? El paralelismo con la burbuja puntocom

13 de diciembre, 2017 Incluye: BIT$ 3

A estas alturas prácticamente todo el mundo ha oído hablar del Bitcoin, pero no está de más explicar brevemente qué es. El Bitcoin es una criptomoneda que sirve para intercambiar bienes y servicios, pero que a diferencia de otras monedas como el dólar, euro, yen o franco suizo, está descentralizada, es decir, no depende de los bancos centrales, por lo que nadie la controla. Fue lanzada en el año 2009 por Satoshi Nakamoto y utiliza la tecnología peer-to-peer (P2P) para operar sin una autoridad central o bancos; la gestión de las transacciones y la emisión de bitcoins es llevada a cabo de forma colectiva por la red. Bitcoin es de código abierto; su diseño es público, nadie es dueño o controla Bitcoin y todo el mundo puede participar.

Muchos nos preguntamos a qué se debe la actual escalada de los precios del Bitcoin. ¿Tendrá algo que ver el contexto macro? 2017 está siendo un año inusual en el que las condiciones financieras se han relajado a pesar de las subidas de tipos de interés por parte de la Reserva Federal. Las condiciones financieras hoy serían las más acomoditicias desde 1970 o 1993, dependiendo de cómo se calculen.

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(Fuente: TimeMoney.com)

Con los tipos de interés tan reducidos y unas condiciones financieras tan favorables, no es de extrañar que estemos asistiendo a una intensa especulación en el Bitcoin, la criptomoneda que acapara la atención de todo el mundo. Las rentabilidades que ha generado el Bitcoin en los pasados años ha sido espectacular, pero la explosión que está viviendo este año podría estar parcialmente relacionada al actual entorno monetario favorable.

El rally de las criptomonedas: ¿como la burbuja puntocom?

Como ha podido observar en el gráfico superior, las condiciones financieras en la década de los años 90 y durante este año han sido muy flexibles. En ambos casos, las expansiones económicas fueron muy largas, lo cual favorece el aumento de la especulación, ya que los traders e inversores olvidan lo que es una recesión. En el gráfico inferior, podemos ver una comparativa del rally del Bitcoin con la evolución de otras burbujas (Compañía de los Mares del Sur, Nasdaq, Qualcomm, Japón, etc.).

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(Fuente: TimeMoney.com)

El paralelismo entre la evolución de la cotización de Qualcomm en la década de 1990 y la del Bitcoin en los últimos años es muy elevado. Esta analogía es interesante, porque aunque el negocio de Qualcomm era viable, la cotización de la compañía se desplomó tras la burbuja tecnológica. Ésta estaba basada en el optimismo, el cual acabó por materializarse con la expansión del internet móvil, los smartphones y todo lo relacionado con el mundo digital. Sin embargo, la burbuja tecnológica fue testigo de valoraciones exageradas, al igual que las que podrían estar experimentando las criptomonedas en la actualidad. La mayoría de startups basadas en la tecnología blockchain acabarán sucumbiendo, tal y como lo hizo la empresa Pets.com en la década de los 90. Sin embargo, el blockchain, la tecnología que está detrás del Bitcoin y las criptomonedas, será probablemente en el futuro una tecnología de uso cotidiano tal y como lo es Internet en la actualidad.

La apertura de millones de cuentas en Coinbase

Las criptomonedas exhiben en la actualidad los clásicos signos de una burbuja especulativa, conforme el conocimiento de las mismas se va trasladando de boca en boca entre las personas. La gente está escuchando en prensa, radio, televisión e Internet las espectaculares revalorizaciones que está alcanzando el Bitcoin, y muchos de ellos lanzándose en masa a comprarlas simplemente por el hecho de que están subiendo. Esta situación es similar a lo que sucedió durante la burbuja tecnológica, en la que los inversores no se preocupan sobre si la empresa en cuestión tenía un modelo de negocio real. En el caso de los especuladores del Bitcoin, la mayoría no saben realmente qué están comprando. Hay cientos de historias de pequeños inversores que están llamando a sus asesores financieros para preguntarles si pueden comprar Bitcoins, lo que da una muestra del desconocimiento de los inversores.

En el gráfico inferior se puede observar la evolución del número de cuentas abiertas en Coinbase, una de las principales plataformas de compraventa de Bitcoins y otras criptomonedas.

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(Fuente: TimeMoney.com)

El 26 de noviembre, la compañía tenía 13,3 millones de usuarios (en el momento de publicación de este artículo, la cifra será sustancialmente superior), y su app fue la cuarta más descargada en el Apple Store en la categoría de “Finanzas” durante el mes de noviembre. Para que se hagan una idea de esta cifra, vamos a compararlo con las cuentas de valores habituales, es decir, aquellas que se utilizan para comprar y vender acciones, ETFs, etc. En el 2013, el 14% de los hogares estadounidenses tenían una cuenta de valores. En 2016, había en Estados Unidos algo más de 125 millones de hogares, lo que se traduce en casi 18 millones de hogares con cuentas de valores (algunos hogares tenían varias cuentas de valores). Pero Coinbase no sólo tiene clientes estadounidenses, sino que muchos de ellos son internacionales. Es prácticamente imposible obtener una estimación exacta sobre el número de cuentas minoristas que están abiertas, pero estas cifras nos dan una buena idea de la tasa de penetración que ha tenido Coinbase como consecuencia de la explosión del Bitcoin y las criptomonedas.

En relación con este creciente interés, Joseph Borg, gobernador de la Asociación Norteamericana de Administradores de Valores, señaló en una entrevista a la CNBC que están recibiendo información acerca de personas que están pidiendo prestado grandes sumas de dinero para la compra de Bitcoins.

¿Cuánto vale el Bitcoin?

El Bitcoin no se puede valorar como un activo financiero tradicional, dado que no proporciona ningún flujo de caja. Aunque las materias primas tampoco generan ningún tipo de flujo de caja, sí que se puede estimar su valor en base a los costes de extracción, procesamiento, uso, oferta y demanda, etc. El Bitcoin es incluso más difícil de valorar que el oro, porque tiene una historia tremendamente corta.

Juan Ramón Rallo  señala que la única razón por la que se demanda en la actualidad es para revenderlo posteriormente a un precio más elevado, lo cual ha llevado a ciertos economistas a decir que el precio razonable del Bitcoin es cero. Sin embargo, Rallo sostiene que aunque el Bitcoin carezca de flujos de caja, no debe asimilarse a que carezca de utilidad. El Bitcoin es un activo monetario incipiente con un potencial disruptivo tremendo, además de muy difícil de valorar, que puede proporcionar unas rentabilidades extraordinarias a sus inversores si finalmente triunfa. Pero como en todas las inversiones en proyectos emergentes o start-ups, el riesgo es también es muy alto.

Comparar el valor del Bitcoin con la capitalización de mercado de compañías cotizadas (Visa, Citigroup, Home Depot, General Electric, etc.), tal y como se hace muy a menudo, es un error. La capitalización de mercado sirve para medir el valor de un negocio, es decir, lo que los inversores están dispuestos a pagar por sus beneficios futuros. Pero el Bitcoin no es un negocio y, por lo tanto, no tiene beneficios y sería como comparar peras con manzanas. Tampoco hay acuerdo sobre si se trata de un moneda, un activo especulativo o un método para realizar transacciones.

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(Fuente: TimeMoney.com)

El mejor indicador que tenemos para intentar predecir el precio futuro del Bitcoin o estimar su valor es a través de la cantidad de usuarios del mismo. No es una medida perfecta, ya que la cantidad de nuevos usuarios está aumentando día a día, conforme aumenta la especulación sobre la criptomoneda. Teóricamente, cuantos más usuarios la utilicen, más valiosa es, por lo que la utilización de esta métrica tiene bastante sentido.

Como puede ver en el gráfico superior, la correlación entre la capitalización de mercado del Bitcoin y el número de usuarios es muy elevada, pero también podemos ver el “sobrecalentamiento” (desviación por encima de su valoración según el número de usuarios) de los últimos meses.

La producción de Bitcoin consume mucha energía

La producción de Bitcoins consume tanta energía que, si fuera un país, el Bitcoin estaría situado en el puesto 64 por consumo energético. A modo de ejemplo, consume más energía que Oman, Bahrein y la República Eslovaca. Su consumo equivale al 0,7% del consumo total de energía en los Estados Unidos, lo que representa unos 2,8 millones de hogares.

Visa procesó 82,3 billones de transacciones en 2016 y utilizó una cantidad de energía equivalente a unos 50.000 hogares. Visa quebraría si empleara tanta energía como el Bitcoin. Ethereum, otra de las criptomonedas que mayor atención acapara, es mucho más eficiente que Bitcoin. Este es solo un ejemplo de hasta qué punto las criptomonedas deben mejorar para formar parte del “mainstream”.

Hacer una predicción sobre el futuro del Bitcoin carece de sentido, porque nadie sabe a dónde ira. No es nada nuevo decir que la volatilidad del mismo es extremadamente elevada. Como puede observar a continuación, su volatilidad es ampliamente superior a la del dólar, bonos estadounidenses o el S&P 500, lo que da una muestra de las implicaciones que supone operar en el Bitcoin.

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(Fuente: TimeMoney.com)

Todo esto que hemos mencionado aporta un punto de vista interesante sobre el Bitcoin. Las criptomonedas, al igual que sucedió con las acciones tecnológicas en la década de los 90, están siendo objeto de una elevada especulación en base a su potencial futuro de impacto revolucionario. De momento, no existe un plan de negocio visible que muestre cómo el blockchain será utilizado en la práctica, pero se está experimentando sobre ello. Podríamos decir de que es todavía una start-up monetaria: altísimo potencial, altísimo riesgo.

En todo caso, si una de las razones que está detrás de la vertiginosa subida del Bitcoin son las condiciones monetarias tan flexibles implantadas por los bancos centrales desde hace años, entonces es de prever que el ajuste que está iniciando la Reserva Federal supongan un catalizador negativo para el precio del Bitcoin, algo similar a lo que sucedió durante la última parte de la burbuja tecnológica.

Otros artículos sobre el Bitcoin y las criptomonedas publicados en inBestia:

[Nota: Este artículo es parcialmente una traducción del original publicado en el blog “TIMEMONEY”.]

Puedes consultar todos los artículos de este blog en el siguiente enlace: aquí

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Este artículo tiene 3 comentarios
El artículo es interesante, en la medida en la que hace un resumen de las muchas ideas interesantes y creo que poco concluyentes sobre por qué el Bitcoin está en boca de tantos. La referencia del final sobre los otros artículos publicados por aquí sobre el mismo tema también es un esfuerzo que debe de ser ponderado para bien. Mis felicitaciones.

Pero, (creo que) no explican el crecimiento del precio del Bitcoin, aunque se ha aproximado a referirlo a las empresas de internet. Sugeriría que alguien hiciera por analizar dos cosas: cómo se forma el precio de los proyectos que no saben a dónde pueden conducir, aunque se sepa que están en marcha (el ejemplo de los proyectos de internet es la pista, pero no he leído en ningún lado nada que se acerque a lo que realmente pasó, que tiene que ver con el modo como construyes un precio); y qué ha pasado con los afloramientos de Bitcoins hasta la fecha (que nadie lo ha puesto en conrrelación, hasta donde yo sé, con la curva de precios y el coste de producción/minería, siendo esa la madre del cordero) y, quizás, empiece a resultar claro para muchos qué c... ha pasado con el precio del Bitcoin.
Mi pista: todo es un asunto propio de un proceso industrial, dinero disponible en manos de irresponsables y mucha ansiedad.
Mi opinión discrepante del autor: el Bitcoin nunca dejó de ser un negocio; el negocio de la minería. Las derivadas son, por otro lado, fascinantes, según lo veo yo.

Como dice Hugo Ferrer: descargo de responsabilidad >> Yo no tengo ningún bitcoin, ... aún, pero nunca se sabe!

PD. Creo que Ethereum ha bajado la torta estos días.
19/12/2017 16:52
Hace algún tiempo me interesé por saber qué masa de bitcoins habían aflorado al mercado ('minado', en neolengua) para intentar entender el tamaño del mercado*, he revisitado la página (https://blockchain.info/es/charts/total-bitcoins?timespan=all) y en el momento en el que escribo leo que de los 21M de unidades de cuenta previstas (con su cola de 8 decimales, no lo olvidemos) tenemos al 19/12/2017 a las 01:00, BTC 16.752.363 en términos redondos. Tampoco está de más recordar que se solían entregar BTC20,00 -así, de un tirón- en los ahora lejanos años dorados del 2009 y 2010, peor que la cosa ha cambiado mucho desde que en el 2013 se cambió la tecnología de minado; ni qué decir del cambio de mediados del 2016.... eh?
Volvamos a los fundamentales: el mercado,... ¿lo define la oferta o lo define la demanda? Estoy conforme en las analogías que nos llevan a los de las materias primas: oro, petroleo, ... dinero. Se sabe (vamos a interpretar que eso sea una certeza) que la oferta está tasada: 21 Millones; pues resulta que ya hay aflorado un 79,76482381% (ocho decimales, ¿eh?) y que el coste de los trabajos de minería se ha desbordado habida cuenta del magro resultado que ahora se obtiene por minar**. Es sabido que no hay mercado sin contraparte; aunque siempre hay contraparte para tres ofertas básicas ligadas a la supervivencia: salud, riqueza y sexo, siempre que se sepan hacer envoltorios atractivos. El Bitcoin vestido de criptomoneda es un envoltorio convincente porque es razonablemente creíble, aunque si profundizas en los detalles se hace evidente su sinsentido práctico, lo que hace que sea un producto apropiado para sociedades opulentas, como la occidental.
Así pues, hay demanda potencial y, dicha demanda potencial, se ha creído el mensaje; ergo, hay mercado, y lo habrá en tanto no se agoten los recursos de los clientes. ¿Es esa la razón del precio? Formalmente sí, porque hay transacciones, pero no es lo que ha hecho, según lo veo, que el precio esté en las nubes en las que está; aunque también habrá ayudado a consolidarlo.
Entre el año 2013 y el año 2016 las tecnologías de minado (extracción) se hicieron más potentes y .... nunca se pondera lo suficiente: mucho más caras. En mi opinión, la carrera por agotar el filón de bitcoins de ese protocolo de blockchain no es una carrera por una criptomoneda, sino por cerrar el protocolo de cálculo. ¿Para llegar a qué? Yo no lo sé aún, pero todo parece apuntar a que se podría llegar a aflorar todas las teóricas unidades de cuenta de Bitcoin en plazo aproximado a ¿dos años? a juzgar por la tendencia (de nuevo, revisar las pestañas página de blockchain.info que dejé párrafos antes).
Ahora bien, para que todo eso ocurra, no sólo hacía falta que alguien tuviera interés en ponerse a ejecutar cálculos (es decir, estar poniendo dinero en una máquina que calcule: la cosa de la economía colaborativa), sino que -aparte de los valientes pioneros- alguien más y de forma recurrente tiene que estar financiando todo el circo, y creo que así es que hemos llegado al público en general, a la construcción de una fantasía llamada criptomoneda y a la estructura de la formación del precio del Bitcoin, que es más simple que una mata de habas: el coste de los recursos de minar, más un margen financiero. No tiene más. Quienes venden Bitcoins al mercado secundario son los mismos que minan y también quienes los recompran; al menos si entendemos correctamente la mecánica de los monederos de criptomoneda; verdaderos escaparates de la minería de bitcoin, haya o no mediante una comisión comercial, que suele tomar la forma de una reserva de decimales de Bitcoins, a su vez.
Se sostiene el tinglado porque la ilusión de hacerse rico está insertada en algún grupo enzimático que construye el genoma humano y a cada tanto hace pulso propio y genera una oportunidad para que una segunda o tercera hornada de humanos se beneficie, después de haber sacrificado a la primera: esa la que puso todos sus ahorros en una quimera, que sería esa forma de nominar al hecho de adelantarse en el tiempo al momento oportuno. Acepto que este párrafo sea una simple opinión personal y leerlo es opcional.
Me pregunto si también tendría sentido hacer esta afirmación: lo del Bitcoin está bien para ponerse corto, ahora que nadie lo está y la opción es barata, habida cuenta que ponerse largo es una ventana que debió de cerrarse allá por el verano del 2016.
___
Notas:
*El mercado primario está constituido por el trabajo extractivo, la minería; el secundario, por la especulación sobre valores implícitos en el producto y utilidades directas e indirectas del mismo. Hoy por hoy, todo la atención se centra en la discusión sobre el valor implícito al producto (pura especulación, pero con una rama de utilidad razonable aún no evidente por no suficientemente publicada) y -en segundo lugar, según deduzco de lo que leo- de la utilidad directa de la tecnología (hoy por hoy, nula, ya que estamos en fase experimental); y... nada más!.
Veámoslo así: el valor implícito es el propio del juego de la patata caliente; y la utilidad directa, un algo emocional y vaporoso que se parece demasiado a una ensoñación adolescente. De lo último: la utilidad indirecta (en la eficiencia de los procesos extractivos de datos, en la eficacia del aprovechamiento energético y en una eventual ecuación de canje de Deuda, nada he leído); pero eso último es razonable, porque el mercado emergente del blockchain es, hoy por hoy, un monopolio de oferta (y puede que nunca deje de serlo) al que había que darle canal financiero, especialmente, una vez que ha alcanzado la producción un nivel de coste conceptualmente inasumible (junio-julio de 2016).
**Se ha hecho algún comentario sobre el coste energético agregado al mantenimiento de los cálculos del blockchain, pero no he leído que se haya querido profundizar en esa línea. Parece obvio que, si se hubiera tratado de petróleo, el sobrecoste habría obligado a una razonable decisión: cerrar los pozos hasta un mejor momento. Lo gracioso es que nadie ha tomado esta ruta: se sigue minando y sigue llegando el dinero al mercado secundario del blockchain llamado bitcoin, lo que evidencia que el negocio no está en el Bitcoin, sino en el cálculo; es decir en la minería. Aun más, el negocio no consiste en minar para Bitcoins, sino en minar como forma de financiar la innovación sobre el proceso mismo del minado, es decir, del cálculo. Y,para qué sirve, hacer todo este cálculo. Eso es lo que ignoramos, pero resulta importante observar que está moviendo una ingente cantidad de energía y dinero, por lo que analizarlo en relación con la burbuja de las punto-com no es descabellado, aunque se siga sin haber acertado en la explicación sobre las proyecciones de los cash-flows de proyectos sin objetivo, como se hizo en su día con esa efervescencia que aprovecharon los que vinieron después.
Por esto último, todo el tinglado me parece fascinador: hay una pasión por algo que no sirve para nada en las vidas de las personas que están poniendo a largo sus ahorros, que les va a beneficiar a otros, que los primeros nunca van a entender, y en un proceso de concentración progresiva a medida que los mineros de medio pelo vayan abandonando sus extracciones marginales por falta de recursos.
Me pregunto dónde están escribiendo -si es que existen y lo hacen- los guionistas de la serie de TV que recoja este universo que se nos aproxima a escala logarítmica, y ahora que de nuevo a la curva de tipos se le nota las ganas de cruzarse. Por seguir con la metáfora: va a ser todo un fllón de literatura distópica en sci-fi, hard-boiled y thriller político. Y quizás uno de los pocos refugios que queden; ...ese y -naturalmente- la Navidad.
Felices Fiestas.
20/12/2017 12:34
Interesante brainstorming, gracias. Mi conclusión después de leer tanto este artículo como otros es, justamente, que no es prudente pronunciar frases lapidarias al respecto del futuro del bitcoin.

En mi opinión, es muy acertado lo que señalas de que es un error comparar la capitalización de bitcoin con la de compañías cotizadas. En la misma línea, creo que también es un error comparar la energía consumida por el minado con la consumida por visa. Lo creo porque mientras visa es simplemente un medio de pago, bitcoin aspira (no tiene por qué llegar nunca a serlo, pero eventualmente podría) a ser dinero, incluyendo las funciones de unidad de cuenta y depósito de valor. Visa no cumple estas dos últimas funciones.

En mi opinión habría que añadir al consumo de Visa, por lo menos, el de los servidores de los bancos que certifican las cuentas de sus clientes, las cámaras de compensación, etc. Por otro lado, también es verdad que al consumo en minado de bitcoin habría que sumarle el de intermediarios (vr. gr. traders).

En fin, no pretendo completar una lista exhaustiva de lo que habría que tener en cuenta en cada lado de la inecuación, sino apuntar que no es una comparación tan sencilla como a menudo se hace creer.

Un saludo,
22/01/2018 18:16
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