La semana pasada ha sido una de las más tensas en los mercados en bastante tiempo, exactamente desde agosto. Esta alta frecuencia de 'sustos bursátiles' ya aclara cuál es la naturaleza del mercado de acciones. Y, sin embargo, esta volatilidad no hay que temerla sino amarla porque es la que permite que la renta variable sea la categoría de inversión más rentable a largo plazo.
Lo interesante es que las caídas se produjeron con muy buenos datos macro tanto en Europa como en Estados Unidos. Por ejemplo, el índice de sentimiento de la Eurozona alcanzó un nuevo máximo cíclico en diciembre. Este indicador es interesante porque se publica mes a mes y correlaciona bastante bien con el PIB. Es decir, es una especie de indicador adelantado del PIB.
Y en Estados Unidos también salieron publicados datos macro positivos durante toda la semana. El ISM Servicios muestra crecimiento del principal sector de la economía norteamericana y los datos de empleo sorprendieron incluso a las previsiones más optimistas. Nada menos que se crearon 292.000 empleos en diciembre.
Como suelo publicar estos datos en mi feed de twitter, era inevitable que el contraste entre tan buenos datos macro y las caídas del mercado no provocara la pregunta de "¿Y por qué cae el mercado?"
La mejor respuesta que puedo dar a esta pregunta no es mía, sino de André Kostolany expresada en su libro El Fabuloso Mundo del Dinero y la Bolsa:
"La bolsa atraviesa un período de histeria y sus cambios oscilan en un zig zag incontrolable; abajo, arriba, abajo. Es como un hombre que pasea con su perro por la calle. El hombre sigue su paso de manera continua y regular: esto es la industria. El perro corre, avanza, salta de un lado para otro, regresa donde está su dueño, se adelanta de nuevo y así sucesivamente. Su camino se parece al que siguen las acciones y los valores, con sus mismos movimientos de avance y retroceso. Pero ambos siguen avanzando, el dueño y el perro, y finalmente llegan a la meta de su paseo. Mientras el hombre ha andado un kilómetro, su perro, para hacer el mismo camino, habrá recorrido dos o tres veces esa distancia. Así se mueven los cambios en una Bolsa desordenada. Dan dos pasos adelante y un paso atrás, pero acompañan en su avance a la expansión industrial."
Sinceramente, mejorar esta explicación es imposible, así que solo añadiré unos comentarios.
Tendencia bursátil primaria
La tendencia primaria o principal de la bolsa es una que típicamente suele durar varios años. En los países desarrollados suele estar determinada por el propio ciclo económico del país. Así, si hay recesión económica la bolsa de un país en particular tenderá a declinar y, si hay expansión, la bolsa de ese país tenderá a ascender.
Esto hay que matizarlo, en el sentido de que la bolsa de Estados Unidos ejerce especial influencia sobre las demás. De tal manera que la bolsa europea cae por una recesión propia pero también por una recesión que se esté produciendo en EEUU, tal y como ocurrió entre 2001 y 2002. El siguiente gráfico muestra las tres fases principales del ciclo, señalándose en verde cuáles de esas fases económicas son alcistas para la renta variable.
Ante la ausencia de mayor información, o ante la ausencia de información específica o si la información adicional es principalmente ruidosa y azarosa como ocurre con la bolsa en el corto plazo, lo mejor que puede hacer un inversor es seguir el escenario base que es el señalado en el esquema anterior.
Siguiendo este escenario base se consiguen excelentes rentabilidades, se evita caer en la trampa de ponerse bajista ante cualquier retroceso del mercado que solo es temporal y, cuando por fin se produce un mercado bajista, permite ahorrarse la pérdidas de parte del mismo en muchas de las ocasiones. No es perfecto, pero funciona muy bien.
Tendencia bursátil secundaria y 'shocks' exógenos
Y, sin embargo, la tendencia primaria y por tanto la tendencia de los datos macroeconómicos, no te dice que la bolsa no pueda caer un día, una semana, un mes o que se mantenga lateral durante todo un año. No te dice nada de si el mercado caerá o no un 5%, un 15% o un 22%. Absolutamente nada.
El escenario base, si se está en lo cierto sobre el mismo y no cambia, empieza a "pesar" en las cotizaciones a partir del plazo de 1 año. Pero entre medias los datos macroeconómicos en términos absolutos tienen poco peso. En el corto plazo el mercado se mueve por apreciaciones psicológicas, por puro sentimiento.
Por esta razón el corto plazo es principalmente azaroso, porque no depende de algo tangible y medible de forma seria, sino que es el producto de la psicología de masas. Y por ello, por lo difícil que es adelantar la psicología de masas, lo mejor en general es seguir el escenario base del que hablábamos anteriormente.
El corto plazo o el análisis de las tendencias secundarias -y ya no digamos terciarias- se acerca al arte y se aleja de la ciencia, si es que este término puede aplicarse a la inversión.
No obstante, un factor más o menos estable que influye en las tendencias secundarias -semanas y pocos meses- porque influye en la psicología de los operadores, son las sorpresas económicas. Es decir, no si los datos macroeconómicos son positivos o negativos en términos absolutos (creación o destrucción de empleo), sino si los datos están saliendo mejor o peor de los esperado (se crea más o menos empleo del esperado).
Así, cuando los datos macroeconómicos empiezan a sorprender las expectativas, positiva o negativamente, de forma sostenida durante semanas, eso influye en el mercado.
Cuando a pesar de publicarse datos macroeconómicos generalmente positivos estos salen peor de lo esperado, el mercado pierde el tono y tiende a corregir. Por ejemplo, las sorpresas macro en EEUU han sido negativas durante todo el año 2015. No ha cambiado la tendencia primaria, pero ha servido para tener las cotizaciones planas todo el año.
Este es el factor más previsible y, tal y como ocurre con el escenario base, la influencia principal la ejerce Estados Unidos. Es decir, las sorpresas positivas y negativas influyen más cuando vienen de América que cuando son generadas en Europa.
Aparte de este factor, también influyen en las tendencias secundarias, especialmente a la baja o con caídas, los factores exógenos. Por ejemplo, si mañana Obama muere repentinamente de causas naturales, el mercado caerá. Su muerte no cambia mucho el mundo, al menos no en los próximos meses que es lo único que "ve" el mercado, ya que seguiría gobernando un presidente demócrata que aplicaría políticas similares. Y a pesar de ello el mercado caería.
Otro ejemplo de factor exógeno es una crisis en algún lugar del mundo, que a pesar de no tener impacto económico real, genera la suficiente incertidumbre para tumbar las cotizaciones. Por supuesto, a veces esas crisis exógenas tienen mayor o menor impacto económico, pero en la gran mayoría de las ocasiones no son capaces de alterar el escenario base. Y, a pesar de ello, estos factores exógenos influyen decisivamente en las cotizaciones durante semanas y meses.
El caso actual es el yuan chino. Las cotizaciones de los principales índices del planeta -con diferentes grados de fortaleza/debilidad- están siguiendo las cotizaciones de la moneda china. Probablemente no porque haya un efecto profundo que altere el escenario base, sino porque la psicología de mercado en el corto plazo está dominada por la incertidumbre de este cambio novedoso y reciente en la economía mundial.
La psicología del mercado, sea por lo que fuere, sea con argumentos más o menos verdaderos, es la que mueve las cotizaciones en el corto plazo. Y el escenario base solo se va cumpliendo de forma lenta y no sin grandes interrupciones.
Espero que estas reflexiones sirvan para entender que la macro o el ciclo y el mercado riman, pero en modo alguno son identidades. Hay periodos de disociación provocados por las variaciones de la psicología de masas.
Así mismo, es importante señalar que mientras seguir el ciclo económico o macro funciona con una alta probabilidad, tampoco es infalible. A veces un shock tiene un impacto real o simplemente a veces, muy de vez en cuando, el ciclo o escenario base cambia y no es posible ver el cambio desde el mismo inicio.
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