Sector bancario europeo: todavía existe demasiado riesgo

8 de julio 1

El sector bancario es probablemente el sector que peor lo ha pasado durante la reciente crisis financiera comenzada en el año 2008.

El estallido de la burbuja inmobiliaria en diversos países ( con una mayor fuerza en España) y el posterior desencadenamiento de la parada en seco del crédito bancario, han hecho que el sector financiero europeo haya sufrido mucho en los últimos años y que en muchos países sea un sector que todavía no está del todo saneado.

El deterioro del valor los inmuebles que los bancos tenían en sus balances junto con la caída del negocio bancario, ha forzado a una restructuración del sector en buena parte del continente europeo. En el caso de España se ha producido la desaparición de las antiguas cajas de ahorro bien por liquidación o bien por fusión y posterior conversión en bancos.

Todo este proceso de deterioro del sector bancario se ha visto reflejado en estos años en la cotización en bolsa de las entidades financieras europeas .

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           Evolución Eurostoxx 600 Banks ( fuente: Stoxx.com)

Como vemos, con el estallido de la crisis financiera, y en consonancia con el debilitamiento del negocio bancario y el deterioro de los balances, las cotizaciones del sector se desplomaron y una vez alcanzaron su suelo, se han estancado en una tendencia lateral que continua hasta día de hoy.

Pero, desde hace un tiempo, con la cada vez más cercana subida de tipos de interés que en principio comenzará en el verano de 2019, se comienza a hablar de la posible recuperación del negocio del sector.

En el artículo de hoy quiero analizar brevemente si es cierto que nos podemos encontrar ante la recuperación de las cotizaciones, y cuáles considero que son los factores determinantes que debemos analizar para saber sí efectivamente nos encontramos en el momento de entrar o no en el sector bancario.

1.- Evolución de las carteras de activos inmobiliarios

Como hemos comentado, el deterioro de los activos inmobiliarios que pasaban a formar parte de los balances de los bancos ha supuesto un duro golpe para la solvencia de las entidades financieras durante los últimos años. Este impacto negtivo de la caída de los precios de los inmuebles ha sido de mayor envergadura en España que en otros países .

Se estima que los bancos españoles han perdido en todo el proceso de deterioro del valor de los inmuebles en cartera una cifra que ronda los 330 mil millones de euros. Unidos a estos inmuebles se encuentran 100 mil millones de créditos de dudoso cobro, que si bien se han reducido de manera importante, organismos como el Banco de España los considera un lastre para la rentabilidad de las entidades, ya que todavía suponen un volumen considerable, a pesar de que dichos créditos se han reducido a la mitad desde el año 2013.

Durante toda la crisis, los bancos españoles han tratado de deshacerse de todos sus activos tóxicos (fundamentalmente inmuebles) mediante la venta de éstos, pero la débil solvencia de las familias españolas ha hecho que este proceso de venta se haya llevado con cuentagotas.

Desde hace una temporada, los bancos han decidido comenzar la liquidación de su cartera de inmuebles adjudicados  ( y en muchos casos de los créditos asociados) por la vía rápida.

 Esta vía rápida consiste en vender su cartera de activos en su conjunto a otras entidades financieras, fundamentalmente fondos de inversión.

Así, recientemente hemos visto como , por ejemplo, BBVA colocaba a Cerberus su cartera inmobiliaria por valor de 13 mil millones, con más de un 60% de descuento, o como Caixabank se ha desprendido del  80% de su cartera inmobiliaria, valorada en 7 mil millones al vendérsela al fondo americano Lone Star.

En definitiva, la banca se está deshaciendo definitivamente de la cartera de inmuebles acumulada durante los años de crisis, lo que supone un riesgo menos en la evolución del sector.


2.- Margen de negocio: evolución de los tipos de interés

Con el estallido de la crisis financiera, los principales bancos centrales del mundo pasaron a la acción adoptando por un lado por políticas monetarias típicas en los momentos de recesión (bajada de tipos de interés), y por otro lado por medidas extraordinarias, como las facilidades de liquidez y la compra directa de bonos públicos y privados en el mercado secundario.

Si bien este tipo de medidas fueron positivas para determinados aspectos de la economía ( financiación de empresas, mejora de la liquidez del sector bancario...), para el negocio de los bancos europeos ha sido una medida nefasta, pues ha hundido los margenes de beneficios de los bancos.

La política de tipos al 0% ha provocado que los bancos europeos tengan serios problemas en la que es su principal fuente de ingresos: el margen de intereses.

Por margen de intereses entendemos la diferencia entre los intereses que cobran los bancos comerciales por los créditos concedidos menos los intereses que pagan los bancos a los clientes que depositan su dinero en la entidad financiera.

Con el estallido de la crisis, como hemos dicho, se vivió en Europa la caída en picado del crédito bancario. Para tratar de estimular el crédito, los bancos centrales comenzaron una política de reducción de tipos de interés llegando a situarlos en el 0%.

Esta política de reducción de tipos de interés terminó por tener su impacto negativo en los ingresos de los bancos por intereses de préstamos, puesto que la reducción de éstos ( sobre todo en aquellos préstamos concedidos a tipo variable) junto con las obligaciones de remunerar los depósitos a tipos de interés previos más elevados, redujo los margenes de beneficio por intereses de la banca comercial.

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         Evolución margen de intereses banca española ( fuente: futur finances)


Una de las razones por las que existen expectativas de que la recuperación del sector bancario comience pronto es la decisión del BCE de subir los tipos de interés a partir del verano de 2019, aumentando así los ingresos y los márgenes de la banca.

Es cierto que el crédito bancario ya hace tiempo que se está recuperando en el continente europeo, sin embargo no está siendo suficiente como para que las entidades financieras presenten unos margenes de intereses crecientes y sostenibles.

3.- Morosidad

Otro factor clave a la hora de analizar la rentabilidad del negocio bancario es la evolución de los créditos de dudoso cobro ( Non- Performing Loans), es decir, aquellos créditos concedidos por las entidades financieras y que llevan como mínimo 90 días de retraso en el pago de sus cuotas. La evolución de estos créditos es un indicador de la evolución de la solvencia y la facilidad de liquidez de la banca.

Mayores porcentajes de NPLs, implican por un lado menos ingresos para el banco en cuestión, pues son créditos que dejan de cobrarse. Y por otro lado, provoca que el banco tenga que destinar más recursos a las provisiones y por lo tanto reduce el capital disponible para hacer negocio.

Con el estallido de la crisis, los NPLs de los bancos europeos comenzaron a dispararse. Ante esta situación y con el objetivo de reducir la cartera de morosidad, el BCE y el conjunto de entidades supervisoras ha ido exigiendo a los bancos europeos mayores niveles de provisiones para cubrir sus NPLs, llegando incluso a proponer que para finales de 2018, los bancos europeos tengan provisonados el 100% de sus créditos dudosos.

Estas exigencias de capital han provocado que se hayan reducido los NPLs en el conjunto de la banca europea, aunque lo están haciendo a un ritmo más lento del deseado, y a día de hoy en la eurozona todavía existen NPLs por valor de más de 900 mil millones de euros.

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Un aspecto interesante es ver cómo está afectada la banca por el volumen de NPLs que tiene en su balance por países miembros de la eurozona.

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Observando el gráfico, vemos que los dos países con mayor volumen de NPLs tanto en el sector público como en el privado son Grecia y Chipre, seguidos de lejos por Italia y Portugal. La tendencia de la banca europea es la de ir reduciendo sus préstamos morosos, pero a un ritmo mucho más lento del deseable.

4.- Cartera de deuda

Una de las acciones que ha llevado a cabo la banca europea a lo largo de estos años ha sido la compra de bonos soberanos, tanto de su propio país como de otros países de la zona euro, saliendo al rescate de las administraciones públicas ( y beneficiándose del rally alcista en el mercado de renta fija que ha durado hasta 2016 ante la escasa demanda de crédito solvente).

Con la reactivación del crédito bancario, las entidades comienzan a enfocarse en el negocio tradicional y poco a poco van deshaciendo posiciones en deuda pública, aún así, los volúmenes que tienen en sus balances son excesivos si miramos lo que puede ocurrir ante subidas de tipos de interés o eventos inesperados.

Recientemente hemos visto como la deuda italiana sufría fuertes caídas a causa de los resultados electorales en el país, con una coalición de gobierno con un programa que ataca los principios presupuestarios que rigen la zona euro y que, en un primer momento, proponía la salida del euro por parte de Italia.

 Con el deterioro de la deuda italiana, ha salido a la luz qué bancos son los principales tenedores de bonos italianos. Italia es el país en el que sus bancos tienen mayor volumen de deuda italiana en sus balances ( 118 mil millones), seguido de Francia ( 44 mil millones) y España, donde el conjunto del sistema financiero acumula más de 28 mil millones de €, con el Banco Sabadell a la cabeza, el cual tiene el 40% de su cartera total de deuda invertida en bonos italianos.

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                 Fuente: Rankia.com


Conclusiones

A día de hoy, la cartera de deuda de las entidades financieras europeas son, junto con la morosidad, el principal riesgo del sector ( aunque de retrasarse  más la subida de tipos, los márgenes de interés presionarían todavía más los beneficios).

Si bien la evolución de los créditos morosos está reduciéndose y la banca europea está incrementando provisiones, cierto es también que muchos créditos han dejado de ser dudosos por el efecto de la bajada de tipos de interés, por lo que existe cierta incertidumbre acerca de cómo evolucionará la solvencia de los prestatarios de dichos créditos cuando suban de nuevo los tipos de interés.

En lo que respecta a la evolución de la deuda que tienen los bancos europeos en cartera, la incertidumbre radica en cómo gestionarán la subida de tipos de interés las entidades financieras, si dejarán vencer la deuda que tienen en sus balances o la refinanciarán a unos tipos que serán cada vez más elevados.

En definitiva, si yo fuese un gestor de fondos y tuviese que decidir si pongo el dinero de mis clientes en el sector bancario, mi decisión a día de hoy sería que no ya que creo que existen demasiadas incertidubres todavía en el sector.

¿ Y si aún así hay gente que quiere invertir en bancos? Pues mi opinión es que lo hiciese en bancos con poca exposición a deuda periférica, con bajos niveles de morosidad ( y con tendencia decreciente), y con baja exposición a países emergentes para evitar el impacto del efecto divisa en la cuenta de resultados.

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Este artículo tiene 1 comentario
Muy interesante Pablo y coincido contigo en que es un sector aún peligroso, pese a las caídas. Aunque hay excepciones que lo han hecho bastante bien como el caso de Bankinter: https://inbestia.com/analisis/la-cotizacion-de-bankinter-comienza-a-reconocer-la-buena-evolucion-del-negocio

Respecto a que los tipos de interés son la variable clave para determinar los márgenes de la banca, Enrique García ha escrito en otra parte sobre esta idea, poniéndola en tela de juicio. Te dejo el enlace: https://inbestia.com/analisis/los-bajos-tipos-de-interes-no-son-el-fin-del-mundo-para-la-banca-ni-un-factor-depresivo

Saludos
11/07/2018 16:44
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