Reseña libro «Comportarse como adultos» de Varoufakis

11 de enero 13
Fundador de inBestia, asesor Fondo de Inversión Renta 4 Multigestión / Ítaca Global Macro, autor libro "El Inversor Global: inversión y... [+ info]
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Los libros de 720 páginas no son mis favoritos, pero supongo que cuando se va a contar la historia de la llegada de Syriza al poder a principios de 2015 y el proceso de claudicación del gobierno de Alexis Tsipras ante la troika, aceptando niveles de austeridad que ni siquiera habían aceptado los gobiernos de la Nueva Democracia  y el PASOK, es imposible hacerlo de forma resumida.

Partiendo de la base de que cualquier libro escrito por cualquier político hay que cogerlo con escepticismo, especialmente cuando, cómo ocurre con Varoufakis, el que fuera ministro de finanzas griego en la primera mitad de aquel 2015, está lanzando un nuevo movimiento político paneuropeo (DiEM25), lo cierto es que el libro Comportarse como adultos es muy interesante. 

Varoufakis, ministro de Finanzas griego en 2015, autor de Comportarse como adultos

En la obra, Varoufakis, profesor de economía política, doctor en economía por la Universidad de Essex donde fue profesor de econometría y profesor de economía en Cambridge, entre otros puestos en otras universidades, relata como fue su llegada a la orbita de Alexis Tsipras y de Syriza a pesar de que su familia siempre estuvo relacionada con los socialistas griegos del PASOK. 

Simple y llanamente, Varoufakis estaba en completo desacuerdo con los dos programas de rescates de la troika (Comisión Europea, FMI y BCE), que habían servido para rescatar por la puerta de atrás los bancos alemanes y franceses fuertemente invertidos en Grecia, y llevaba tiempo propugnando que era necesaria una renegociación de verdad con la troika, donde se produjera una quita real de la deuda, un pago a los acreedores condicionado al crecimiento de la economía helena y un programa económico dirigido al crecimiento y no a una austeridad contraproducente en tiempos de depresión. 

Con esas ideas, Varoufakis fue reclutado por Syriza, un partido de izquierda con componentes radicales, que llegó al poder defendiendo todas estas tesis, aunque dentro de esta coalición había sectores que directamente abogaban por la salida del euro, línea roja en la estrategia de Varoufakis.

En las propias palabras de Varoufakis, lo que pretendía era lo siguiente:

Primero la reestructuación de la deuda. Segundo un superávit primario que no supere el 1,5% de la renta nacional y no implantar más medidas de austeridad. Tercero, una amplia reducción de los impuestos de IVA y sociedades. Cuarto, privatizaciones estratégicas con las condición de mantener las condiciones laborales e impulsar la inversión. Quinto, la creación de un banco de desarrollo que utilice los activos públicos disponibles como garantía para generar un aumento de la inversión doméstica, y cuyos dividendos deberían canalizarse hacia el fondo de pensiones públicas. Sexto, una ley que transfiera las acciones de los bancos y su gestión a la Unión Europea, al mismo tiempo que se crea un «banco malo» para gestionar sus préstamos de dudoso cobro, y así prevenir posibles deshaucios y la expropiación masiva de pequeñas empresas por parte de fondos buitre.

Para conseguirlo, ante una troika con ganas de dar lecciones a los manirrotos y corruptos griegos (cosa que es cierta, pero no podemos olvidar que tan corrupta fue la Unión Europea al salvar a los bancos alemanes y franceses dejando a Grecia en una situación complicada) y con el máximo interés en no fomentar otros movimientos de extrema izquierda en el continente europeo, la estrategia política de Varoufakis, de cara a las negociaciones, era mantenerse unidos y apostar porque la Unión Europea acabaría aceptando la quita y un programa pro-crecimiento antes que la salida de Grecia del euro, que podria ser el principio del fin de la moneda única (según la opinión de Varoufakis).

Así explicaba Varoufakis a Tsipras y los demás integrandes del «gabinete de guerra» su filosofía y estrategia:

Para poder aspirar a un acuerdo decente, la clave es que todos estemos de acuerdo en que no vamos a ir de farol con la troika. ¿Lo tenemos claro? [...] Si no contempláis la posibilidad de abandonar las negociaciones, entonces lo mejor sería que ni os sentarais a negociar. Si no podéis entender la idea de llegar a un punto muerto, sería mejor que os confinarais al papel de meros suplicantes que imploran al déspota que les conceda unos pocos privilegios, y que aceptan en el momento de la valoración final aquello que el déspota conceda. Ése no es el mandato que nos han dado los electores el pasado 25 de enero. Nuestro mandado es negociar.

A partir de aquí, el libro relata como el supuesto férreo compromiso que los integrandes de la cúpula del gobierno habían prometido mantener, se fue degradando poco a poco en los siguientes meses, a medida que la troika como conjunto se mantuvo inflexible y pudo dividir al gobierno de Syriza.

 A pesar de que Obama apostaba por medidas de crecimiento, de que el gobierno chino estaba dispuesto a realizar inversiones de gran calado en un proceso de privatizaciones y que el propio FMI acabaría admitiendo que era necesaria una quita, ante la falta de determinación de Syriza en el plan de Varoufakis y empantanados en la burocracia y determinación del Eurogrupo en no ceder.

La situación era en verdad absurda: un ministro de Finanzas de izquierdas, un representante de Syriza, la Alianza de la Izquierda Radical, defendía como si fuera un republicano reaganita una bajada de los impuestos, incluido el impuesto de sociedades, contra un grupo de funcionarios supuestamente neoliberales que insistían en subirlos. Era una clara señal de que la negociación no se sustentaba sobre cuestiones económicas [...] Los motivos de la troika y de la oligarquía doméstica de Grecia eran obvios. La deuda es el poder del acreedor, y una deuda insostenible concede a los acreedores un poder exorbitante.

El final de la historia fue un esperpéntico referéndum convocado por Tsipras en el que oficialmente defendía el «no» al ultimatum de la troka, pero en el que internamente deseaba que ganara el «sí». El sí al plan de la troika con el que lavarse las manos. 

Pero salió el «no» al ultimatum de la troika y, sin embargo, Tsipras acabó ignorándolo y aceptando un tercer rescate con condiciones económicas aún más pesadas. Aquel giro de Tsipras, de no respetar siquiera el referéndum y la última oportunidad de mostrar fortaleza ante la troika, fue el determinante para la salida de Varoufakis. 

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El libro es muy interesante porque en definitiva es la intrahistoria de todo ese periodo que convulsionó Europa y los mercados financieros durante buena parte del año 2015. Además, permite entender cómo funcionan dinámicas de poder dentro del Eurogrupo (los ministros de Finanzas de la Eurozona) y entre éste y el BCE, el FMI, la OECD, la Comisión Europea y los líderes internacionales. El libro contiene inumerables diálogos con Tsipras y otros ministros, con otros ministros de Finanzas de la Eurozona, con Mario Draghi, con Christine Lagarde y otros tantos. 

Es imposible resumir todos esos diálogos, las diferentes posiciones de cada uno de sus miembros y matices de comportamiento. Pero, desde luego, si el libro cumple una función aparte de contar la perspectiva de Varoufakis en todo el proceso que tuvo lugar entre la victoria electoral de Syriza y la rendición de Tsipras, es la de mostrar cómo funcionan todos estos órganos que muchas veces no son más que nombres fríos en los periódicos. Sencillamente impagable para el que tenga curiosidad en ver cómo funciona todo por dentro.

En ese preciso momento me di cuenta: él [Wolfgang Schauble, ministro de Finanzas alemán] y yo teníamos algo en común. No estábamos de acuerdo en nada, grexit incluido, pero había algo que sí compartíamos: un líder que solo se dedicaba a ir saliendo del paso.

A modo de crítica, ya hablando desde mi perspectiva personal, creo que la seguridad que tenía Varoufakis en que no dejarían salir del euro a Grecia, era completamente exagerada. Sinceramente, como pensaba Wolfgang Schauble, quizás lo mejor para fortalecer el proyecto del euro, era sacrificar a un país para que los demás recibieran el mensaje. Es más, intuyo que Schauble, que en privado acabo admitiendo ante Varoufakis que jamás aceptaría un acuerdo para Alemania como el que proponía la troika para Grecia, hubiera sacado a Alemania del euro si fuera Alemania la que hubiera estado en la tesitura de Grecia, ante una gran depresión y crisis humanitaria de gran calado.

Así, aún estando de acuerdo que todo empezó como un vegonzoso rescate para los bancos alemanes y franceses, haciendo que los ciudadanos griegos pagaran la factura, y estando de acuerdo que cuando te enfrentas a un depresión económica, lo que hay que hacer es estimular el crecimiento, lo cierto es que se puede entender que los demás miembros de Syriza tuvieran dudas con la estrategia de Varoufakis de jugárselo todo a una carta. Al fin y al cabo, para los griegos la pertenencia al euro es algo más que una cuestión económica, es también la pertenencia a un club.

Quizás este libro, que en sí mismo es de valor para los interesados en entender lo que ocurrió desde dentro, para mí tiene mayor valor, ya que Grecia es el segundo país donde paso más tiempo y he visto con mis propios ojos cómo funciona una depresión económica y cómo aplicar medidas anticrecimiento en medio de una depresión, sólo provoca que no haya esperanza en un futuro mejor. 

Las cosas no son blancas ni negras. Está claro que Grecia es un país muy corrupto y que necesita medidas, pero también que lo que la Unión Europea hizo con Grecia no es moralmente aceptable. El problema está en el origen, cuando se permitió que un país como Grecia accediera a la moneda única. De aquellos polvos, estos lodos. 

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Este artículo tiene 13 comentarios
"Políticas de crecimiento". No sé por qué utilizar esa terminología cuando la zona euro ha vuelto a la senda de crecimiento y por la vía rápida tras el último episodio de Grecia. Si no hay ajustes ni quiebras, el resultado sería Japón. Por suerte, la periferia europea se ha ajustado y hoy es un ejemplo de cómo hacer las cosas.

El movimiento de Varoufakis, Podemos y cía solo representa el síndrome de abstinencia del drogadicto. La gente sufre y esto se explota buscando vías rápidas, atajos. Ninguno de los argumentos esgrimidos por Varoufakis o Krugman soporta la evidencia histórica. Los datos son claros y en España o Irlanda los ajustes han dado resultados espléndidos. Mientras tanto, Varoufakis, Krugman o el Financial Times predijeron un escenario catastrófico para la periferia y el euro. Solo el último ha rectificado a medias. Aquí estamos, en 2018 y nadie habla ya de estos temas.
11/01/2018 13:17
En respuesta a Enrique García Sáez
Yo lo veo más matizado. Aún estando de acuerdo en que en general es mejor ajustarse, pasarlo mal en el corto plazo, purgar los excesos y reorientar la economía, el caso de Grecia es precisamente el caso de un país al que no se le dejó quebrar de verdad.

Además, tal vez más importante, Grecia no es España. España al lado de Grecia es una bomba económica y dinámica. Si el objetivo con España era reorientar la economía haciendo ciertas modificaciones, con Grecia el trabajo es otro porque son otras circunstancias.

Primero, si en España hemos vivido una fuerte recesión, lo de Grecia llegó al nivel de depresión. Estoy de acuerdo en ajustarse el cinturón, pero en medio de una depresión no lo estoy. Entiendo que si uno se pone a estimular la economía, luego cuando crece, ni Dios hace nada por corregir errores. Pero comparando, por ejemplo, la evolución del empleo en EEUU tras la Gran Depresión y en Grecia tras la Gran Recesión, vemos que la recuperación del empleo está siendo mucha más lenta en Grecia.

Segundo, ¿qué es ajuste? ¿subir impuestos? Eso puede ser lo normal en un retroceso cíclico, pero precisamente en un país en depresión y con una cultura de la evasión fiscal tan popular, igual lo que hay que hacer es justamente bajar los impuestos y fomentar que se paguen esos impuestos.

En resumen, me parece un ejemplo extremo de depresión y de un país que no tiene nada que ver como Irlanda o España para entender que otras medidas eran necesarias. De hecho, a día de hoy, la situación sigue siendo lamentable.

Tampoco digo que yo sepa la solución, solo que estoy de acuerdo que Grecia es un caso aparte. Luego, yo hubiera gastado más tiempo en hacer modificaciones que negociando y jugándolo todo a una carta como hicieron, me parece un error histórico. Una locura entre un diagnóstico, que en mi opinión, era correcto.
11/01/2018 14:09
En respuesta a Hugo Ferrer
Yo creo que el primer rescate a Grecia estuvo mal diseñado. Mi punto es que Varoufakis no pinta nada ni tiene credibilidad ninguna para contar ninguna milonga. Y él y los de su cuerda han estado equivocados en sus análisis porque previeron mayores problemas de la periferia tras el episodio Grecia. Y no ha sido así. Y precisamente en inBestia hemos sido exigentes con los gurús. Para mí Varoufakis es un tipo que se dedica a lo que se dedican Krugman y Stigliz, a cobrar bien por conferencias y decir tonterías. No es una crítica al artículo, simplemente es como yo veo el asunto.

Un saludo.
11/01/2018 16:39
En respuesta a Enrique García Sáez
Ahí estoy de acuerdo, es lo que digo en ese punto. Varoufakis estaba jugando a un juego que no tenía sentido. En realidad a muchos países le hubiera dado igual su salida del euro.

Su pronóstico de que hubiera ocurrido si se la juega hasta el final era erróneo...y si pronosticaba que todo iba a ir fatal -que no lo sé ni en qué términos- desde luego se equivoca.

Dicho esto, su diagnóstico de la situación, para mi es correcto y sobre todo el libro es muy interesante por como cuenta las dinámicas de poder entre las instituciones.
11/01/2018 16:44
En respuesta a Hugo Ferrer
El único ajuste efectivo para Grecia era devaluar: o sea, que no tenía que haber entrado en el euro. Una vez dicho esto, o se pone sobre la mesa o cualquier discusión es aguada. A Grecia le quedan año de reajustes sin fin si quiere normalizarse... lo que no creo que consiga.
Me reservo mi opinión sobre lo espléndidas que han sido las reformas en españa.
12/01/2018 09:43
Ambos tenéis vuestra parte de razón. Vivimos en un sistema en el que antes o después alguien tiene que quebrar.

El juego va de que el que quiebre sea otro y además, si es posible, que no esté entre tus deudores importantes.

Y dentro de un país es lo mismo. Si todos los actores se aprietan el cinturón vamos a la perpetua depresión.
11/01/2018 16:15
antiguo usuario
La economia es dinero y las reservas de dinero hay que salvaguardarlas ..., la miseria ya se salvaguarda sola,jajaja
11/01/2018 16:41
poco que añadir salvo que los funcionarios de la comisión europea ni los principales ministros son ni de lejos neoliberales, eso es un mantra podemita que no resiste un análisis serio

Yo creo que era necesaria una quita pero no por la cara, condicionada a unas medidas de ajuste y crecimiento que permitieran restablecer el ahorro bruto del estado y su capacidad de servir la deuda.

Esto no se ha hecho y es un error probablemente. La verguenza no es que se hayan beneficiado los bancos alemanes o franceses pues se habría beneficiado de igual manera cualquiera que hubiera sido el prestamista. De haber dejado caer Grecia habrían tenido que rescatar a dichos bancos directamente, habría sido lo mismo y con Grecia en una situación aún peor.

El error más que verguenza es no haber ofrecido una quita dentro de una restructuración y haber seguido aumentando la presión fiscal excesivamente asfixiando al tejido empresarial. Hoy en día montar un negocio o empresa o mantenerlo vivo es prácticamente imposible y sin empresas privadas no hay empleo sostenible ni por lo tanto recaudación fiscal suficiente.
13/01/2018 07:31
En respuesta a alfonso aniel quiroga
Eso, de neoliberales no tienen nada, de burrócratas serviles, todo.

Lo gracioso, es que la situación era tan absurda que se llegara al punto de que la troika pidiera subir impuestos y Varoufakis bajarlos. Es lo que tienen las situaciones extremas.
13/01/2018 12:57
En respuesta a Hugo Ferrer
Gracias por el artículo, había visto el libro pero no lo compré y ahora has despertado mi curiosidad. Sobre lo que reflexionáis os daré mi opinión. Creo que la situación en Europa era compleja y aún lo es: con la entrada del euro se beneficiaron unos cuantos, pero también se creo una situación muy peligrosa. Grecia accedió a unos créditos y a un dinero muy barato que fue mal utilizado, pero es que los que lo daban también se beneficiaban de esa locura. En cuanto a ese dinero barato, también nos ha pasado a nosotros y está lejos de haberse arreglado, hemos terminado muy endeudados y con pocas posibilidades de pagar. En España la situación no está arreglada ni mucho menos, sino postergada. Las viviendas que se construyeron y las solares que se compraron lo hicieron a precios que no corresponden a la capacidad de pago español, y aunque ahora se hable de recuperación inmobiliaria eso no es real y volverán los problemas. Los sueldos han bajado y la dinámica social ha cambiado radicalmente, se forman muchas menos familias, no se tienen hijos y las parejas tienen que conformarse con malvivir trabajando los dos. Ahora estamos muy expuestos a la variación en el turismo, que además da trabajos de poca calidad, para colmo de males los dirigentes políticos son la mayoría realmente malos y no los veo capaces de dirigir el país cuando vuelvan los problemas, que volverán.
En cuanto a esta misma capacidad de ver, yo seguí la crisis griega y me extrañaba que los dirigentes griegos no se dieran cuenta de que iban de farol, que no tenían fuerza parar presionar y que iban a ser sometidos, me recuerda a lo que les ha pasado a los independentistas catalanes, que no veían que se estrellaban contra un muro y que el farol que se tiraban era evidente. Pero en fin, como dice Richard, es la condición humana. Nosotros como inversores debemos ser unos observadores imparciales de lo que ocurre y actuar en consecuencia aunque es muy difícil separarse emocionalmente de lo que sucede.
13/01/2018 17:26
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