Estos días están siendo difíciles, ya que el cambio de gestora, de la anterior a Esfera Capital, justo después de un sopapo del mercado y a nuestro fondo, no es el mejor entorno de sentimiento para proponer cambios. Esto lo sabía, pero decidí acelerar la decisión porque independientemente del sentimiento de los inversores, no quiero estar haciendo cambios en el mes de marzo, porque creo que habrá movimientos importantes en el mercado. En estos días de dificultad, sin embargo, me he dado cuenta que hay cosas positivas.
1º Es fácil distinguir a las personas de alta calidad humana
Cuando las cosas no están bonitas, hay algo que no se puede ocultar, y es la calidad de las personas con las que tratas (o su falta de calidad). Cuando se está en un momento bueno, a un gestor, asesor o lo que sea, se le trata casi de genio y todo son buenas palabras. Esto de ser tratado como un genio es algo terrible y me genera repelús porque es falso y artificial (lo contrario al placer que me genera el intercambio mutuo y sin exaltaciones).
Pero cuando las cosas están en un momento más feo, entonces los aduladores falsos desaparecen y solo quedan las personas de una alta calidad humana. Esto es increíblemente gratificante, porque sabes que esa persona no está contenta, pero ves que mantiene un talante constructivo, amable y, si así las siente, además tiene buenas palabras sinceras para ti, como digo, dentro de la incomodidad. O que incluso, si no está dispuesta a seguir en el nuevo proyecto, muestran una alta calidad humana. Y entonces, uno piensa en lo difícil que son los momentos de éxito en este aspecto concreto, porque es tan, tan y tan difícil distinguir la gente de auténtica calidad humana de la que no. Si alguien tiene un truco para distinguirlos que me lo diga, porque yo no soy capaz. Hay gente que era super enfática mostrando su apoyo que luego son lo contrario mostrando palabras gruesas, pero también hay gente que es enfática con su apoyo tanto en las buenas como en las malas. Y también hay gente que no dice ni pío y, sin embargo. no se dejan llevar por la mala racha del momento y son sólidos participantes del proyecto. Es tan variado el comportamiento de todas las personas, que una reflexión extraña me ha corroído estos días ¿como voy a filtrar quién es quién cuando esté de nuevo arriba? Al menos, al fracasar, esto es fácil de ver.
2º Es una oportunidad para hacer algunas cosas de otra manera
He fracasado en bastantes cosas en mi vida. De hecho, esto de ahora no lo considero un fracaso como tal, ya que la bolsa es así y va por rachas. Para mi es solo un "blip" que está durando más que otras veces. Conozco mi estrategia y cómo son los mercados. No obstante, todo golpe, todo reinicio (y empezar con una nueva gestora es un reinicio) tiene algo de purificador. Como decía Henry Ford, el fracaso solo es una oportunidad de hacer las cosas con más inteligencia. Por eso, en este cambio, me estoy deshaciendo de algunos condicionantes que no me estaban sentando bien y estoy reorientando el foco como yo creo que se tiene que hacer, independientemente de todo lo demás, de los usos y costumbres de la industria de inversión, de la opinión de cualquiera o de lo que sea.
Son varios elementos, pero para poner un ejemplo que se entienda, no me quiero comparar de nuevo con el mercado (usar benchmark). Esto es algo que he hecho siempre y por supuesto los inversores tienen que comparar los fondos con otros y con benchmarks. Pero para un fondo global como el nuestro, por mucho que en realidad solo invirtamos en renta variable, el usar un benchmark y estar comparándonos en todo momento con el mismo, es terrible. Es literalmente estar comparándote todo el rato con la sociedad que te rodea. Si a nivel personal uno está todo el rato pensando en cómo es su situación con respecto a la sociedad, acaba enfermo y generando muchos vicios.
Compararnos con la sociedad es inevitable y seguramente algo positivo por algún motivo biológico, pero como todo en la vida, va por grados. Demasiado es una patología, nada es vivir en Marte. En mi caso personal como inversor, me he dado cuenta que utilizar benchmark es una patología y solo quiero centrarme en mi proceso, en mi rentabilidad independientemente de lo que haga el mercado, y solo de vez en cuando ver como van las cosas para la sociedad (el mercado) y como voy en relación a ella. A muchos le puede parecer una chorrada y quiero enfatizar que no estoy desaconsejando el uso de benchmarks por partes de los inversores, pero para mí esto esto es una realidad como inversor.
3º Tus enemigos se sinceran sobre tus virtudes
Ya en una nota menos seria, algo que ocurre cuando fracasas es que tus enemigos o las personas que te detestan -más bien esto porque enemigos no creo que tenga- son capaces de ensalzar tus virtudes, capacidades o dones con tal de en la misma frase intentar hundirte un poco más. Así, una cosa que suelen decir de mi cuando las cosas van mal es "escribe muy bien, pero invierta fatal" o "tiene muy buen blog, pero...". Bueno, aparte de que todos los inversores con exposición pública estamos expuestos a todo tipo de crítica y así lo debemos de acepar por inevitable (y da igual que seas Warren Buffett en 1999 cuando decían que estaba acabado, o Paramés en 2018 o -o un humilde asesor como yo-), al menos incluso en las críticas más ácidas se puede, a veces, encontrar algo bueno. Al menos sabes que es una opinión sincera.
Reflexión final
Soy una persona joven, aunque hace un año que salí del rango estadístico de jóvenes porque cumplí 36. No tengo una experiencia de "toda una vida" a mis espaldas y aún tengo demasiadas cosas por aprender, pero sí he vivido lo suficiente para haber fracasado completamente varias veces en distintos aspectos. Por ello, en perspectiva, esta situación no me parece un fracaso, sino un blip porque así es el mercado y todos los inversores pasamos por ello cíclicamente. Incluso los mejores pasan por ciclos.
Sin embargo, fracaso, blip o mal momento, y esto es una reflexión general, son donde en verdad nos definimos. Solo un fracasado se deja arrastrar por un sumidero yendo de problemas en problemas, a veces transmitiendo los problemas profesionales a lo personal, afectando a sus familias. Un ganador es el que hace, se equivoca, cae y vuelve a levantarse. El fracasado ignora un elemento clave de la lucha, y es que tienes que seguir vivo porque siempre llegan momentos mejores. No es una frasecita bonita quedabien, es que el mundo y la vida es probabilística y va por rachas y si no estás ahí para cuando llegue la buena época, entonces sí que eres un perdedor. Por eso un ganador se levanta y sigue luchando, hasta que llega su momento. No porque haya una especie de justicia divina o poder cósmico, sino porque desde la noche de los tiempos, al periodo de las vacas flacas, le sigue el periodo de las vacas gordas. Hay gente tan desdichada que es verdad que solo tiene mala suerte, pero para la mayoría hay ciclos. Y el ganador es quien tiene perspectiva de los ciclos y no se deja llevar por las anécdotas o las noticias de un día.
José de Egipto, no interpretó mágicamente los sueños del Faraón, sino que conocía los ciclos y solo tuvo que describir cómo funciona el mundo: todo va y todo viene.
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