Dijo una vez Warren Buffett que las predicciones te dicen mucho de la persona que las hace y poco sobre lo que va a ocurrir en el futuro. Yo, si puedo añadir algo a ese pensamiento, diría que, además, cuando se habla mucho o son muchos los que hablan de una predicción concreta, las probabilidades juegan en contra de la misma.
¿Por qué? porque el que muchos estén hablando de lo mismo revela cuál es el sentimiento. La gente siempre habla lo que ha hecho ya en su cartera, así que el sentimiento no deja de hablar de hechos pasados, ya descontados en el mercado que queda a la espera de novedades que ocurran a continuación, no de lo que ya ha sido cotizado.
Estos días se cumplen 30 años del crash de 1987. No me he leído nada porque todo está dicho. Conozco los detalles y no hay nada nuevo que se pueda aportar. Pero me he leído los titulares este fin de semana y, como señalaba hace poco, el escepticismo sigue dominando entre los inversores. La portada de la sección de mercados del Expansión del fin de semana, hablaba de que la bolsa americana está eufórica.
Y hablaba de que un crash como el de 1987 podría estar cercano en el tiempo.
No cabe hablar de euforia cuando los periódicos y revistas hablan de euforia, ni de la posibilidad cercana de un crash. Estos titulares lo que revelan es que los periódicos encuentran negocio en hablar de perspectivas negativas, porque es lo que su público demanda. Cuando los medios hablan de que estamos ante un nuevo paradigma, entonces es cuando hay que preocuparse en el largo plazo. O cuando casi todos los analistas apuntan a más alzas en los siguientes meses, es cuando probablemente el mercado retrocede en el corto plazo.
Aparte de esto, como está todo dicho sobre el crash de 1987, quiero reflexionar hoy con la idea de que probablemente el miedo y el pánico que se genera durante un crash bursátil, ha hecho perder más dinero que los propios crash en sí mismos. Decía Peter Lynch en su libro Beating the Street:
Estoy convencido de que la memoria del crash de 1929, más que ningún otro factor aislado, sigue siendo el factor principal que mantiene a millones de inversores lejos del mercado de acciones y los lleva a invertir en renta fija. Sesenta años después el crash sigue provocando temor, incluyendo a la gente de mi generación que no había ni siquiera nacido en 1929.
Si este es un síndrome post traumático provocado por el crash, entonces ha salido muy caro. Toda la gente que ha mantenido su dinero en bonos, en depósitos, en cuentas de ahorros para evitar otro crash, se han perdido los siguientes 60 años de ganancias y han sido devorados por la inflación, que a lo largo del tiempo ha producido mayor daño en su riqueza que lo que otro crash hubiera hecho.
La potente Ley de la Paradoja, funcionando a toda máquina como casi siempre cuando se refiere a los mercados financieros. Salón de espejos, sombras y verdades veladas como ningún otro.
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Descargo de responsabilidad por conflicto de interés: el autor de este análisis está o puede estar invertido en los subyacentes e instrumentos mencionados a través del compartimento del fondo de inversión Renta 4 Multigestión / Ítaca Global Macro que asesora a través de su sociedad Ferrer Capital Management.
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