Los mercados no tienen conciencia. Solo son un reflejo de la realidad

29 de julio 2
También conocido como Niko Garnier, soy actuario de formación, y he trabajado en BBVA (gestora de pensiones y gestión de activos de la... [+ info]
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5º en inB
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En mi penúltimo artículo planteé de forma resumida la oposición entre las tesis de los alcistas y los bajistas (ver “¿Eres zorro o erizo?”), y hablé de un término clave en los mercados: la “narrativa”, es decir, la argumentación que desarrollan unos y otros para justificar el comportamiento pasado de los mercados y tratar de anticipar su comportamiento futuro. Ahora quiero hablar de por qué pienso que este enfoque es totalmente equivocado.

La narrativa es la forma en que los inversores, como bloque, terminan justificando su postura (ya sea alcista o bajista). Ahora mismo la narrativa dominante es por un lado el apoyo de los bancos centrales y por otro lado la ralentización del crecimiento mundial (y riesgo de recesión), de forma muy resumida. En 2015 y 2016 por ejemplo, la narrativa fue que la recesión era inminente y al final resultó que el problema estaba muy focalizado en el sector shale gas en EEUU, y no hubo contagio al resto de la economía. Del mismo modo, la ralentización de la economía europea también podría estar focalizada en el sector automoción y no significar que Europa está en las puertas de una gran recesión y mercado bajista, tal y como lleva varios meses explicando Enrique García.

Lo que quiero decir con esto es que no se trata de ignorar la narrativa dominante del mercado, tanto la de los alcistas como la de los bajistas, sino de comprender ambas y ser capaz de explicar (sin grandes pretensiones, lo simple es mejor), por qué una u otra están equivocadas. Y en última instancia, se trata de detectar dentro de esas narrativas, cuál es el Sentimiento de mercado, porque eso será al final lo que determine la dirección del próximo movimiento. El sentimiento lo podemos utilizar de forma aislada o mejor aún, en combinación con la parte “lógico-racional” de la narrativa, es decir, valorar cuánta distorsión está provocando el sentimiento en la capacidad de raciocinio de los alcistas y bajistas. Cuando la tesis de unos u otros es bastante simplista y resulta más o menos fácil desmontarla, y además la pasión puesta en la defensa de esa tesis es muy alta, podemos concluir que ahora, más que nunca, el Sentimiento está anulando la capacidad de pensamiento lógico y objetivo de unos u otros (alcistas o bajistas).

Todo esto lo digo para que quede claro, antes de entrar en el corazón de la reflexión, que es importante prestar atención a estas narrativas de mercado, pero no para adherirse a una u otra, sino para comprender su lógica y buscar sus posibles aciertos o fallos. Por supuesto, que la narrativa de los bajistas sea equivocada no significa que el mercado no pueda caer: ¿acaso la narrativa dominante a principios de 2008 es que se nos echaba encima la crisis de las subprime? Obviamente no, y esto significa que lo más probable es que cuando llegue la caída de verdad, muy poca gente habrá sido capaz de anticiparla por los motivos correctos (y esto, obviamente, no es “tener razón”). Por eso, en última instancia, no podemos bajar nunca la guardia y descartar una caída de mercado solo porque la narrativa de los bajistas sea claramente equivocada. El mercado puede caer, y casi siempre, las verdaderas razones se conocerán después. 

La conciencia es individual, no grupal.

Ya he recomendado y seguiré recomendando el libro de Gustave Lebon “Psicología de masas”, escrito en 1898 (disponible gratis en internet por ejemplo aquí), que para mí fue un gran descubrimiento cuando lo leí hace más de 15 años...

Los grandes grupos de individuos, cuando se pone en marcha la psicología de masas, pierden su  capacidad de raciocinio y se comportan como el más tonto de sus individuos, es decir, de forma totalmente básica. Solo funcionan las ideas más simples que puede haber, ideas que pueden venir representadas por imágenes, y que reflejan algún dogma o idea preconcebida muy difundida en el tiempo actual. La autocrítica desaparece completamente en la psicología de masas y el sentimiento de poderío ilimitado se impone sobre todo. El miedo desaparece, porque la conciencia individual desaparece en beneficio del grupo…salvo cuando aparece el pánico, y entonces, siempre de forma impulsiva e irracional, se produce una estampida. Las masas son pura emoción, pura pasión, sin racionalidad ni autocrítica. Y esto que a priori parece negativo, también puede tener manifestaciones positivas: las masas son también capaces de los mayores actos de heroicidad imaginables.

Como se observa, una masa de personas no tiene conciencia propia. No puede tenerla porque no hay un solo cerebro, sino millones…y en cualquier caso, ya hemos visto que los cerebros aquí tienen poco que decir. La conciencia la tenemos todos y cada uno de nosotros en mayor o menor medida. La conciencia y el pensamiento es algo INDIVIDUAL, no grupal. Y esta es la poderosa razón por la que no tiene sentido eso que oímos a diario: “los mercados suben porque Trump ha tuiteado que habrá acuerdo con China”, o “las bolsas caen porque el dinero huye de los activos de riesgo ante el temor a una recesión mundial”. Los "mercados" o la "bolsa", somos todos....y por tanto no son nadie en realidad.

Las modas.

Lo que sí es cierto es que los mercados, como grandes grupos sociales que son, siguen modas. Por eso, puede ocurrir que ciertas explicaciones o justificaciones a subidas y bajadas de mercado, sean correctas, en la medida en que reflejen una idea generalizada. Por ejemplo, la subida de las acciones de baja volatilidad, como reflejo del comportamiento de masa de los inversores, que buscan refugio en empresas de “bajo riesgo”. En este caso, tiene sentido decir que estas empresas suben porque “los inversores buscan bajo riesgo”, pero no porque estos “inversores” como grupo, tenga una sola conciencia que les empuje a actuar al unísono. No hay una “conciencia superior” que les guía. Solo hay un comportamiento de masas, “sin alma”, que a efectos prácticos se confunde con una actuación individual consciente, sin serlo.

El corto plazo y el largo plazo.

La cuestión última es que todas esas narrativas de los medios son pura charlatanería. A veces será verdad y otras no, por puro azar. No digo que la huída de los activos de riesgo (y la caída en las bolsas) no sean una realidad: lo que digo es que no existe una conciencia detrás de ese movimiento, sino simplemente un comportamiento de masas, pasional e impulsivo, y cambiante a más no poder (es decir, irracional). Por eso, un día puede haber una caída del 2% ante un temor y al día siguiente una subida del 2% cuando aparece una esperanza en la dirección opuesta. Esto no tiene nada de racional: es puro instinto, puro comportamiento de rebaño, corriendo todos en una dirección y cambiando súbitamente esa dirección por cualquier evento fortuito.

Este comportamiento es de corto plazo. Pero a largo plazo, no son las narrativas las que se imponen, sino los hechos. Y el punto importante a comprender es que la bolsa no sube al cabo de seis meses porque racionalmente, los “inversores” se han dado cuenta que la economía va bien y las empresas van a ganar dinero y entonces compran acciones. La bolsa solo sube como consecuencia de una mayor presión compradora…cuyo origen no es racional sino meramente fáctico. Es algo tan sencillo como que al ir bien la economía, hay dinero y ese dinero, tarde o temprano, se invierte. Esto combinado con el sentimiento, hace que la bolsa suba o baje. En la situación actual por ejemplo, el sentimiento negativo, los altos niveles de liquidez de los gestores (como bloque global) y los flujos de salida de fondos y ETF, son un caldo de cultivo para una subida fuerte de las bolsas. Por supuesto, puede ocurrir algo que eche por tierra esa subida o la retrase, o incluso la anule durante unos trimestres…o años. Pero si la bolsa no sube, podemos esperar razonablemente que tampoco caerá de forma sostenida y abultada, puesto que el pesimismo y las salidas de fondos y ETFs significan que muchos de los que podrían vender en el futuro, en realidad ya lo han hecho en el pasado. Las ventas están detrás nuestra, no delante. Recuerden que para que haya caídas, tiene que haber ventas, y si ya ha habido ventas destacadas (en términos relativos, comparado con lo que históricamente ha ocurrido y con los niveles medios de liquidez de los gestores), se ha consumido gran parte de la “munición” disponible para alimentar caídas.

El mercado simplemente refleja la realidad.

El índice S&P500 es utilizado por los economistas como predictor de recesiones. Es decir, es la bolsa la que se utiliza para “predecir” la economía, y no al revés. Esto es algo matizable porque existen indicadores macro adelantados que sí aportan información extra, pero es un trabajo realmente complicado, porque el indicador más adelantado que hay, es la propia bolsa. Y vuelvo a repetir el punto clave de este post: la bolsa no es un indicador adelantado porque “racionalmente” los “inversores” venden anticipándose a una crisis y compran anticipándose a una recuperación, sino porque la bolsa “refleja” los actos y decisiones de millones de inversores que en última instancia están condicionados por su situación económico-financiera. Por eso, la bolsa como agregado global, es solo un reflejo de la situación financiera y económica global, y ocurre que los precios de la bolsa son los que más rápido reflejan esa realidad subyacente. Digamos que el impacto de la realidad económica llega de forma casi instantánea a la bolsa.

La forma en que se produce este reflejo es una gran misterio. Las personas que potencialmente invierten (directa o indirectamente) su dinero en bolsa, necesitan tener cierta confianza para hacerlo. Es decir, no basta con tener dinero para que exista presión compradora: también debe existir confianza para tomar la decisión de invertirlo. Y la confianza se genera en la economía real y también en la propia bolsa, con subidas previas. Parece un pez que se muerde la cola: ¿la bolsa sube porque crece la confianza, o la confianza crece porque sube la bolsa? En realidad un poco de ambos, porque se van retroalimentando. Poco importa cómo se produce este proceso, lo que cuenta es que al final, se produce.

La realidad es tremendamente compleja. Influyen millones de variables, y la mayoría de esas variables, en realidad ni siquiera sabemos que existen. Por ejemplo, ¿cómo es posible que la bolsa USA esté en máximos si los últimos 12 meses se ha producido una salida récord de fondos y ETFs? ¿No se supone que la bolsa refleja los comportamientos agregados de millones de inversores, y por lo tanto si estos venden, la bolsa debería caer? Pues sí…pero recordemos que por cada comprador existe un vender, y por tanto las ventas de fondos de RV han encontrado contrapartida en “algo” o “alguien” más fuerte. Por ejemplo, las compras de autocartera de las propias empresas… Y si en un futuro vuelve la confianza, todo ese dinero que salió, volverá a entrar. Porque desgraciadamente, tal y como demuestran los estudios, el pequeño inversor tienen un timing tan malo, que a largo plazo es incapaz de ganar dinero. El S&P500 sube un 7% anual de media a largo plazo, pero el inversor en fondos de RV apenas llega al 1% de rendimiento medio anual. Más le valdría estarse quieto (”buy & hold”), pero la naturaleza humana es así.

Conclusión

En resumen, a los mercados se les atribuye una lógica y una anticipación racional que en realidad no tienen. No anticipan nada, sino que son el mejor reflejo de la realidad económica que existe, y además son el espejo donde más rápido podemos ver reflejada esa realidad económica. Como grupo social, los mercados reflejan la psicología de masas, que no tiene nada de racional. Las masas siguen modas, y a veces estas modas pueden ser muy estúpidas, aunque otras veces pueden ser muy normales. 

No hay nada mágico en los mercados, y los inversores como grupo no tienen ninguna clarividencia especial. Si el mercado a largo plazo acierta, es porque “el algodón no engaña”, es decir, porque el mercado simplemente será el reflejo de cómo van las empresas y la economía. Si hay dinero, liquidez, y la confianza va creciendo, la bolsa subirá. 

No existe una conciencia global. La palabra “conciencia” solo se aplica al individuo. Y por eso, “el mercado” como bloque, no actúa nunca al unísono, ni de forma concertada. Cuando lo parece, es porque hay muchos inversores que están bajo el mismo “influjo” o creencia, y actúan según la misma moda o creencia, que a veces podrá ser correcta y otras no. Comprender esto es clave, porque nos ayudará a llevarle la contraria al mercado cuando nuestro análisis racional nos diga que “todo parece indicar que el mercado se está equivocando”. También es clave para comprender que el verdadero motor de la bolsa es la liquidez...y el sentimiento. Y dejar de perder el tiempo intentando comprender si las medidas de Trump son alcistas o bajistas, si habrá Brexit duro o no, y un largo etc. Los fundamentales son los que mandan en bolsa, pero no lo hacen porque el mercado como bloque sea racional, sino porque cuando hay dinero, al final se sube, y cuando hay problemas de dinero, al final se baja.

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Este artículo tiene 2 comentarios
Al final todo lo ocurre en el mundo sale por el agujero de un embudo y es un tick y luego otro y otro y va configurando segmentos ,
Y llega a zonas críticas , y si el SP está donde esta es por salvar zonas críticas a la baja
Los europeos están en zonas críticas alcistas si rompe pues romperá a pesar de no se que del brexit ,
El embudo es el estómago y por abajo sale una cagarruta y luego otra, es naturaleza viva ,jajajs
30/07/2019 09:58
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