El mito de los ajustes: si vas ganando o perdiendo es irrelevante. Lo que importa es el mercado

21 de junio 3
También conocido como Niko Garnier, soy actuario de formación, y he trabajado en BBVA (gestora de pensiones y gestión de activos de la... [+ info]
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5º en inB
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Este post que escribo vale para todo inversor y especulador, sea cual sea la herramienta de inversión que utilice para exponerse al mercado. Da igual que sean acciones, ETFs, fondos, futuros u opciones. En este último caso -las opciones-, se suele hablar mucho de los ajustes de posición. Es un tema recurrente, y lo que subyace detrás de todo alumno o inversor que pregunta por los ajustes en las estrategias de opciones es el deseo y la esperanza de poder transformar una pérdida en un beneficio, un error en un acierto. Y cuidado, no estoy diciendo que una pérdida sea un error, y un beneficio sea un acierto. La gente suele igualar ambos conceptos y sin embargo no es así (ver mi post: "A corto plazo, hacer lo correcto no es sinónimo de beneficios. Pensar a largo plazo es clave para controlar las emociones"). Pero dado que la gente asocia pérdida con error, lo que secretamente (y quizá no tan secretamente) anhelan, es una forma casi milagrosa de transformar una operación que está dando pérdidas en una operación que termine dando beneficios. Es algo que a todo inversor le encantaría tener: una fórmula para no perder incluso cuando te has equivocado (o eso crees). Y para el operador de opciones eso representa un peligro adicional porque podría significar que se toman unas decisiones de inversión contrarias a la expectativa de mercado que tenemos solo porque ponemos el foco en intentar evitar que una determinada operación acabe en pérdidas. Es decir, las opciones ofrecen unas posibilidades que las demás herramientas no ofrecen, y eso puede ser una ventaja...o un inconveniente, en la medida en que te empuje a tomar unas decisiones equivocadas.

A todos nos gusta ganar. Pero si quieres ser un inversor de éxito en los mercados, tienes que conseguir dejar atrás la obsesión por el corto plazo y pensar única y exclusivamente a largo plazo. A partir de ese momento, lo que ocurra con una operación en concreto en el corto plazo pasa a ser irrelevante. Que ganemos o perdamos incluso en un plazo de 1-2 años, es irrelevante. Recuerda que incluso los mejores de entre los mejores inversores, han pasado por rachas nefastas que pueden durar años. No hay inversor de éxito, incluso los considerados genios, que no hayan sufrido alguna vez las críticas y mofas de la industria financiera. Pero dejando de lado por ahora el tema de las malas rachas, de lo que aquí hablamos es de una sola operación en concreto, que pueda estar reflejando pérdidas. ¿Tiene sentido preocuparse por eso? ¿Tiene sentido, estemos o no preocupados, intentar “transformar” esa pérdida en un beneficio “como por arte de magia”? Nótese que ésto que digo se aplica tanto a las acciones como a las opciones: en ambos casos es un error tener en cuenta si una operación está en pérdidas o en beneficios para tomar una decisión al respecto. Lo único que debe condicionar nuestras decisiones es el mercado, o más concretamente, nuestra visión del mercado. La pregunta CLAVE que nos debemos hacer cada día es ésta:

¿Si no tuviera ya estas posiciones abiertas, las abriría ahora mismo?

Si la respuesta es NO, entonces hay que cerrarlas. Así de sencillo.

En realidad aquí estamos hablando de un sesgo cognitivo muy habitual, que es el “sesgo de anclaje”. Nuestras posiciones condicionan nuestro análisis de mercado y nuestras decisiones. Podemos mantener unas posiciones cortas en contra de la evidencia de mercado simplemente porque “ya estamos dentro” y no queremos reconocer “nuestro error” (lo pongo entre comillas porque en realidad podría no ser un error, sino simplemente una pérdida). Voy a poner un ejemplo muy breve del mundo de las opciones, utilizando el famoso iron condor, antes de pasar a las conclusiones generales.

El ajuste en un Iron Condor.

El iron condor es una estrategia de opciones muy popular porque “ofrece” una elevada probabilidad de éxito y a la vez una pérdida máxima limitada. Son argumentos comerciales muy buenos, especialmente cuando tenemos en cuenta la psicología humana. En efecto, está demostrado que el ser humano busca la estabilidad, busca certezas y seguridad, y está dispuesto a aceptar muy de vez en cuando algún “accidente” como parte de la incertidumbre de la vida. Hasta tal punto es así, que como seres humanos preferimos ganar un poco todos los meses y perder mucho en algún mes dado, pero muy de vez en cuando, antes que perder un poco todos los meses y ganar mucho de golpe de vez en cuando, incluso aunque este segundo caso arroje un beneficio claramente superior. Es decir, preferimos una secuencia +100 +100 +100 [...] +100 -1000, a una secuencia -100 -100 -100 [...] -100 +1500.

Y cuidado, no digo que “racionalmente” no seamos capaces de elegir el segundo caso: lo que digo es que en la práctica, nuestra psicología nos permite operar consistentemente el método 1 (ganar un poco todos los meses y perder mucho de golpe) pero no el método 2 (la inversa). Por esa razón, el iron condor es una estrategia muy popular aunque a largo plazo no sea rentable.

El iron condor es una estrategia que quiere ganar poco cada mes, pero con una elevada probabilidad (superior al 90%). Sobre esa elevada probabilidad se construye un apalancamiento, que se percibe como imprescindible para que los beneficios sean “mínimamente decentes” (y una vez más, hay que destacar que la gente pone el foco en los beneficios que quiere obtener, en vez de ponerlo en los riesgos que quiere asumir: ver mi post sobre el "Sesgo del optimismo y exceso de confianza"). El aspecto clásico de una estrategia iron condor es el siguiente:

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Es una estrategia lateral, es decir, una estrategia donde pretendemos ganar dinero si el mercado se mantiene dentro de un rango de precios (sin movimiento direccional fuerte). El problema es cuando llega ese movimiento direccional fuerte. Ahí es cuando nuestro operador de opciones se pone nervioso porque claro, el apalancamiento que ha adoptado con el deseo de “ganar más” se vuelve ahora en su contra. ¿Qué hacer entonces? Aquí aparece la palabra mágica: ¡ AJUSTAR LA POSICIÓN ! Y así intentamos no perder. ¿Suena bien verdad? Claro, pero… ¿qué significa “ajustar” la posición? En realidad significa simplemente MODIFICAR nuestra exposición de mercado. Imaginemos que el mercado ha caído un 10% en un mes, y nuestro iron condor arroja unas pérdidas latentes importantes. ¿Ha cambiado nuestra perspectiva de mercado? ¿Hemos dejado de ser laterales? En este caso, tiene sentido modificar nuestra exposición de mercado. Pero si solo lo hacemos para “evitar que la estrategia acabe en pérdidas”, entonces ponemos el acento en esta estrategia de corto plazo, ignorando totalmente al mercado. Aquí es cuando confundimos el medio con el fin: las opciones dejan de ser una herramienta para exponerse al mercado y se convierten en el fin.

CONCLUSIÓN

1. La realidad que debes grabarte a fuego es que sólo importa el mercado.

No importa lo que hiciste ayer, ni la semana pasada, ni el mes pasado. No importa si el año pasado tuviste una mala racha y estás en pérdidas. Porque es absurdo que tomes una posición u otra en función de si tu última operación ha arrojado beneficios o pérdidas.

Se puede ver de otra manera:

Si fuéramos extraterrestres recién llegados a la bolsa, o lleváramos años sin saber nada del mercado ni de la economía, ¿qué posiciones abriríamos en este momento?

2. Operar pensando en recuperar pérdidas es un camino directo a la ruina.

Son muchas las veces que durante mis 23 años de experiencia en los mercados he oído operadores decirme o preguntarme “cómo recuperar mis pérdidas”. Y es difícil explicarles que ese enfoque es totalmente equivocado, porque es muy duro psicológicamente asumir grandes pérdidas.

Nuestra operativa no debe ser diferente si tenemos pérdidas que recuperar que si no las tenemos. Y esto es válido tanto si esas pérdidas son grandes o pequeñas, si son de corto plazo o de largo plazo.

Nuestra operativa depende de nuestra filosofía o metodología de inversión. Nada más. Las decisiones que tomamos día a día deben ser el reflejo de una estrategia fijada a largo plazo, que queremos ir desarrollando poco a poco, sin prisa pero sin pausa. Los riesgos a asumir en cada momento deben venir fijados por esa metodología (y por su base histórica, estadística o lógico-racional), y no por el hecho de haber ganado o perdido previamente. Y por lo tanto, cuando hablamos de "ajustes en las estrategias de opciones", no debemos caer en la trampa de pensar que existen soluciones milagro para rectificar una operación que está arrojando pérdidas (lo cual, como digo, ni siquiera debería ser nuestro objetivo).

En este sentido, hacer un seguimiento de las posiciones abiertas con opciones, como si fueran una cartera de inversión, es algo muy útil, porque permite afrontar cada día la realidad del mercado: ¿es ésta la exposición de mercado que quiero tener en este instante? Toda estrategia con opciones es al final una "cartera de opciones", que nos proporciona una determinada exposición de mercado, que es la que debemos ir gestionando en función de cuál es nuestro escenario de mercado, en función de los riesgos que queremos asumir en cada momento, puesto que en última instancia invertir es una cuestión de coste de oportunidad. Por eso, aunque las opciones permiten diseñar estrategias a vencimiento, en última instancia lo que queda es la evolución de la rentabilidad de la cartera que se puede graficar, como hacemos en mi Servicio de Operativa con Opciones:

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Anexo: nadie es perfecto.

Dicho todo esto, tampoco se piensen que existe una única respuesta a la pregunta: ¿qué posiciones quiero tener ahora mismo en el mercado? Somos humanos y es inevitable que nuestras emociones influyan permanentenemente. Por lo tanto, no se exija lo imposible y acepte las imperfecciones que siempre habrá. Es imposible que nuestras decisiones recientes no nos afecten, así que asumámoslo. Por ejemplo, es humano que al principio cueste más. Es mucho más fácil tomar decisiones con la cabeza fría cuando se tiene un colchón del 20% que cuando se acaba de empezar, por lo que es normal que la operativa no sea la misma en distintos momentos del tiempo. No existe una respuesta única, pero es importante conocer los principios generales de inversión, es importante conocer la teoría y ser consciente de que el foco debe ponerse en el escenario de mercado a la hora de tomar decisiones de inversión.

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Este artículo tiene 3 comentarios
Se ha comentado mas de una vez en estas paginas, que las decisiones hay que tomarlas en función de lo que pensemos que va a hacer nuestro valor o fondo, no en funcion de si vamos ganando o perdiendo, pues agua pasada no mueve molino, como se dijo siempre.
22/06/2019 12:15
Hola Niko, cuando el mercado cae un 10% te haces la pregunta ¿Ha cambiado nuestra perspectiva de mercado? ¿Hemos dejado de ser laterales?, pero yo siempre pienso en lo que dijo Keynes "el mercado pueden mantener mas tiempo su irracionalidad que tú puedes mantener tu solvencia" y a mi entender una estrategia de opciones como un Iron condor, a largo plazo sin ajustes es de probabilidad 0.
Respecto a la pregunta clave: ¿Si no tuviera ya estas posiciones abiertas, las abriría ahora mismo? para enmarcarla.
Un saludo
23/06/2019 09:59
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