Trump: comercio, aranceles e historia

10 de marzo 1
Inversor particular. Autor del libro: "El Camino hacia el Sol: Economía, Energía, Medio Ambiente y Sociedad"
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La economía estadounidense, a pesar de que su importancia relativa a nivel global se reduce, sigue siendo la mayor del mundo. Ello no excluye que se enfrente a una serie de problemas en el futuro como resultado de sus políticas económicas, ya que la reforma fiscal y el incremento de gasto público ampliarán el déficit presupuestario y la deuda pública; lo que sumado a la reciente aprobación de aranceles a la importación de distintos productos, podría dar lugar al comienzo a una guerra comercial que perjudicará el crecimiento económico del país a medio y largo plazo. 

Las guerras comerciales, como demuestra la historia, y al contrario de los presuntos beneficios que tendría para la economía estadounidense según Trump, provocarán una contracción de la economía americana y global. 

En este sentido, la historia nos muestra la evidencia ante hechos semejantes, como el acaecido a principios de sXX con la promulgación de la Smoot-Hawley Act en 1930, que implicó una subida media arancelaria del 20%, que redujo el comercio mundial de forma significativa, incrementando el desempleo y contribuyendo al empobrecimiento de la población, culpando muchos a las medidas tomadas del surgimiento de la Gran Depresión. Y de forma semejante y más reciente, la imposición de aranceles al acero por George Bush en 2002 , que provocó una contracción del PIB de 30.400 mill $ y la pérdida de 200.000 puestos de trabajo, dando lugar a que la conservación de cada empleo en el sector del acero haya costado a los estadounidenses 400.000$. 

Esto nos demuestra que Trump no sabe mucho de historia y no valora las consecuencias de sus decisiones adecuadamente. Pero en cualquier caso las amenazas de la administración Trump se han hecho realidad y ya se ha producido el anuncio de la imposición de aranceles a las importaciones de acero (25%) y el aluminio (10%), basando la decisión en la aplicación de la US Trade Expansion Act de 1962, consentida por la OMC, que permite a la administración americana actuar contra la importación de cualquier artículo que ponga en peligro la seguridad nacional. 

Sin embargo, el anuncio también puede formar parte de una estrategia de propaganda para reforzar la posición estadounidense en distintos foros de negociación comercial, como las del NAFTA o las conversaciones sobre su posible reincorporación al antiguo Trans Pacific Partnertship (TPP) , ya que también anunció posibles exenciones arancelarias a México y Canadá que podría extender a otros países aliados. 

Los aranceles anunciados serán en términos generales globales y no se dirigen específicamente a China, siendo el objeto de esta amplitud evitar la deslocalización de las empresas chinas y las exportaciones desde terceros países. 

En todo caso, resulta un tanto sorprendente el interés de la administración norteamericana sobre China, ya que, aunque culpa a dicho país del déficit comercial estadounidense, las importaciones de acero chinas han supuesto solo algo más del 2% de la demanda estadounidense en 2017

Pero la implantación de medidas proteccionistas no son un hecho nuevo para la administración Trump. En enero ya se anunció la imposición de aranceles a las importaciones de paneles solares y lavadoras, siendo el objetivo principal también China. De hecho, China es el mayor productor mundial de paneles solares, fabricando el 71% de los paneles solares del mundo , y exportó 21 millones de lavadoras el último año por un valor de casi 3.000 mill $. 

Pero entre las consecuencias de la decisión unilateral de imposición de aranceles estadounidense se encuentra el hecho de que probablemente dará lugar a la implantación de medidas de represalia por otros países o regiones afectados, principalmente China y la UE. Sobre las importaciones de soja y sorgo en el caso de China, y la imposición de un arancel del 25% sobre la importación de productos emblemáticos estadounidenses como jeans y motos en el caso de la UE por un valor de unos 3.500 mill de $ de importaciones. Ante este anuncio no se ha hecho esperar la respuesta de Trump, proponiendo nuevos aranceles del 25% sobre la importación de vehículos procedentes de la UE, lo que dará a nuevas medidas de represalia por la UE y así sucesivamente, generando una escalada en la guerra comercial que no beneficia a nadie. 

Estas represalias podrían no ser únicamente de índole comercial. En el caso de China, podrían incluir además de la reducción de importaciones, impuestos a las empresas estadounidenses o medidas restrictivas antitrust a sus actividades en China. 

Dada la importancia en este conflicto de las relaciones chino-estadounidenses, merece la pena prestar especial atención a las consecuencias del conflicto para ambos países. Indudablemente, la imposición de aranceles perjudica a la economía china, ya que U.S. es el principal mercado de las exportaciones chinas de bienes, que supusieron 385.677 mill $ en el año 2016, representando un 18,38% del total de las exportaciones chinas, siendo la mayor parte de estas exportaciones bienes de consumo, un 47,7% del total, y el conjunto de metales solo un 5,12%. 

Sin embargo, la guerra comercial perjudicará a ambos países dada la codependencia existente, tanto por el lado de las exportaciones chinas como por la necesidad de financiación de la economía estadounidense, ya que China es el mayor acreedor exterior de U.S., corriendo el riesgo de reducirse esta financiación en un momento en que se prevé que el déficit público estadounidense aumentará como consecuencia de la reforma fiscal, incremento de gasto y escaso ahorro doméstico. 

Pero estos no son los únicos inconvenientes para economía estadounidense. La adopción de este tipo de medidas arancelarias también perjudican a U.S. en el sentido de que la economía China es cada vez más dependiente del consumo y servicios, constituyendo un mercado en expansión de 1.300 mill de personas para las exportaciones estadounidenses. 

En resumen, U.S. siempre ha velado por sus intereses comerciales, pero también ha protegido el comercio mundial. Sin embargo, Trump ha incidido especialmente en poner al país por delante de todo bajo su lema “America first”, que le ha llevado a la imposición de aranceles sobre determinados productos bajo el pretexto de defender un comercio justo. Este hecho puede desencadenar una guerra comercial que reduzca el comercio mundial y perjudique a la economía global, incluida la americana; ya que las medidas adoptadas provocarán inflación y podrían favorecer subidas de tipos de interés, al mismo tiempo que a medio y largo plazo contraerían la economía incrementando el desempleo.

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Este artículo tiene 1 comentario
así es, este Trump es un torpe e ignorante, el comercio es clave en la prosperidad de las naciones occidentales y no se debe estrangular sino todo lo contrario. Saldrán perjudicados los consumidores y a medio y largo el empleo con todo lo que esto significa. EL proteccionismo, por cierto defendido por la extrema izquierda, es un gravísimo error como se ha demostrado n veces. Pero al igual que los políticos no tiene escrúpulos, la gente no tiene memoria.
10/03/2018 13:05
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