Richard Cantillon (I) – La vida del economista, empresario y especulador

4 de enero, 2013 5
Inversión en compañías cotizadas. Interesado en la historia del pensamiento económico y los ciclos económicos.
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Cantillon sobre la razón de ser de los empresarios: Ellos compran a un precio conocido para vender a un precio desconocido.

Una frase simple y sencilla que recoge el papel del empresario (o de un especulador, a veces me cuesta diferenciarlos) en la mente de Cantillon: el empresario se enfrenta a incertidumbre inerradicable. Muchos economistas tanto actuales como pasados ignoran el papel del empresario en la economía, y así dejan constancia en sus obras y escritos (mundo walrasiano). Pero en el siglo XVIII, Richard Cantillon ya había descubierto las claves de la función empresarial y gran parte de ello se debe a su trayectoria vital y a su experiencia desde joven en el mundo de las finanzas en el siglo XVIII. Y es que Richard Cantillon fue un gran economista, pero sobre todo fue un gran especulador o empresario.

Procedencia e inicio

Richard Cantillon nació en Irlanda, concretamente en County Kerry. La fecha exacta no es conocida pero se intuye que fue entre 1680 y 1690. Nuestro personaje provenía de una familia de nobles de la zona, con una buena reputación y posición social. Sin embargo, con la entrada en escena de la Revolución Inglesa y el dominio de Cromwell el bienestar económico y social de los católicos irlandeses empezó a verse amenazado. Los nobles irlandeses y sus familias (denominados wild geese) acabaron siendo desposeídos de sus propiedades y obligados a abandonar Irlanda. Por suerte para la familia de Richard Cantillon, su tío Sir Daniel Arthur se dedicaba a la banca y pudo transferir al continente gran parte de recursos de la familia y guardarlo en un lugar más seguro para ellos, concretamente en Francia.

Sus primeras pinceladas como especulador

Una vez en Francia, y gracias a los contactos en la banca de su tío Sir Daniel, el joven Cantillon pudo conseguir su primer trabajo como asistente o auxiliar de cuentas de James Brydges, el tesorero encargado de las fuerzas inglesas en la Península Ibérica. Por aquel entonces, los ingleses participaban activamente en la Guerra de Sucesión española (1702-13). El empleador de Cantillon acabó teniendo mucho éxito en su misión de proveer de bienes materiales y lograr contratos para las tropas inglesas en España. De hecho, James Brydges fue ennoblecido como Lord Caernarvon y posteriormente se le otorgó el título de Duque de Chandos. James Brydges fue considerado uno de los mayores empresarios y beneficiarios de la Guerra de Sucesión y del siglo XVIII. Gracias a las cartas que el ya ennoblezido Lord Caernarvon dirigía a su empleado sabemos que el joven Cantillon fue un brillante especulador de divisas. La tarea de conseguir contratos de suministro para la península exigía en muchos casos el cambio de moneda y Cantillon hizo ganar a su empleador o jefe una gran fortuna en los intercambios de bienes y divisas entre España y Londres. De hecho, una vez que Lord Caernarvon vuelve a Inglaterra le ofrece a Cantillon un cómodo puesto de trabajo. Sin embargo Cantillon no aceptó y volvío a Francia una vez acabada la Guerra de Sucesión española.

Vuelta a París y el logro de una fortuna

En su vuelta a París empieza a trabajar con sus vínculos de la banca, en concreto en el banco de un primo suyo. El final de la Guerra de Sucesión (1713) coincide prácticamente con el ascenso de John Law (ver Law y el Sistema del Mississippi) como director de la política financiera de la corona francesa (1716). Richard Cantillon conoció a John Law y llegaron a tener una relación de amistad, incluso llegaron a trabajar juntos a través del inglés Joseph Edward Gage, en la misión de organizar una expedición de colonos a Luisiana (expedición que será dirigida por el hermano de Cantillon: Bernard). Fruto de esta relación, Cantillon fue uno de los primeros accionistas de la Compañía del Mississippi, concretamente con la emisión del primer tramo de acciones a un coste 150 livres cada una. Cuando en 1719 las acciones rondaban el precio de 2000 livres Cantillon empezó a dudar sobre si Law era capaz de mantener la cotización subiendo. Es entonces prevé que habrá un crash en la cotización de la Compañía del Mississippi, vende sus acciones y se va a Italia. Sin embargo, falla en su primer pronóstico y la cotización alcanza las 10000 livres incluso por momentos las 18000. En la primavera de 1720 vuelve a París más convencido aún de que el sistema que Law había creado era insostenible. En concreto le parecía imposible y además con mucha razón que Law fuese capaz de expandir la oferta monetaria, reducir los tipos de interés y revaluar la moneda con respecto al oro y la plata (todo ello al mismo tiempo). Convencido de ello, toma posiciones agresivas contra la moneda francesa. En el momento en el que Law se entera de ello ordena la orden y captura de Cantillon que consigue escapar a Italia, donde aumenta su posición bajista sobre la moneda francesa (se supone que apostó por conservar oro y plata y deshacerse de todas las livres). La dura realidad acabó imponiéndose y dándole la razón a Richard Cantillon, que amasó una gran fortuna.

Nuestro especulador no se cansó de ganar dinero y consiguió repetir otra magistral operación en otra conocida burbuja: la del South Sea Company o la Compañía de los Mares del Sur. Al parecer por los mismos años se produjo un evento de euforia bursátil en la Compañía de los Mares del Sur (inglesa) sobre las que se habían depositado grandes expectativas. En este caso Cantillon pudo obtener una importante revalorización en las opciones de compra que se emitieron sobre la compañía en los primeros años. La compañía se funda en 1711 y su burbuja estalla en 1720, prácticamente de manera paralela a la de la Compañía del Mississippi. La compañía obtuvo en 1711 el monopolio del comercio en América de la corona británica (clandestino ya que la corona española no lo permitía). La corona británica también tenía problemas financieros, por esa razón la Compañía de los Mares del Sur titulizó deuda pública (es posible Law podía haberlo copiado). Cuando termina la Guerra de Sucesión la corona española se afianza en sus colonias lastrando muchas de las posibilidades inglesas de beneficio en América). Aún así, se realizó una campaña de propaganda estableciendo altas expectativas de beneficio sobre la compañía, pero la realidad se puso de manifiesto (importantes obligaciones de deuda y pobres resultados) casi de forma paralela a la caída del Sistema del Mississippi. El valor de las acciones se multiplicó aproximadamente por 10 en 9 años:

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Problemas legales y un último enigma

Richard Cantillon había amasado una gran fortuna, pero una serie de problemas legales se le aparecieron. Algunos de sus exclientes en su banco de París se habían arruinado y en el proceso de ajusticiamiento para eximirse de sus pagos y de sus responsabilidades y obligaciones le echaron la culpa a Cantillon por lo ocurrido en 1720. Las demandas prosperaron y Cantillon se enfrentaba a la justicia francesa. La versión oficial cuenta que Cantillon fue asesinado por su cocinero francés y que el asesino quemó la casa, destruyendo las pruebas y haciendo desaparcer el cuerpo de Cantillon. Un vecino suyo (el político Bolingbroke) no encontró restos humanos al echarle un vistazo a la casa ya hecha cenizas. Sin embargo, existe un enigma sin resolver. Seis meses después del suceso, un tal caballero de Mosela (Louvigny) llegó a la colonia holandesa de Surinam en Sudamérica (conocida como la Guayana holandesa). Cuando las autoridades holandesas lo descubren y envían sus tropas a la jungla donde estaba establecido, el caballero desapareció. Los holandeses descubrieron documentos relacionados con Cantillon escondidos sobre tierra recién cavada. ¿Fue el cocinero francés quién llevó los incriminatorios documentos hasta Surinam? ¿O era el propio Cantillon el que había fingido su propia muerte y aún seguía vivo? (Antoin Murphy, The Genesis of Macroeconomics)

Essai sur la nature du commerce en général

Su principal obra, Essai sur la nature du commerce en général fue publicada en 1755 en París. En la edición se deja constancia de que iba a ser publicado primero en Holborn, Londres. Sin embargo, su editor murió años antes de la finalización de la publicación, y la casa de publicaciones de Guillyn francesa tomó prestada la edición. La obra es un exhaustivo tratado sobre numerosos temas económicos: el papel del empresario, la función de los precios, los canales de transmisión de la política monetaria, la relación comercial entre las ciudades y el campo, un apéndice estadístico (este último no se ha podido recuperar), etc. Su influencia fue notable en los “economistes” franceses de la Ilustración (Quesnay, Turgot), más poteriormente en los economistas dedicados al estudio de la función empresarial (Schumpeter) y por último algunos economistas sobre teoría monetaria (F. A Hayek). Está por dilucidar si David Hume y Adam Smith tomaron prestadas muchas de las ideas del ensayo sin reconocimiento. Antoin Murphy piensa que David Hume no tuvo acceso al ensayo ya que Political Discourses fue publicado en 1752 (el posible concepto tomado fue el ajuste de desequilibrios mediante la balanza de pagos), tres años antes de la publicación del ensayo de Cantillon. Sin embargo, es más probable que Adam Smith tomase algunas de sus ideas para su The Wealth Of Nations sobre todo en lo relativo al concepto de “mano invisible” (la teoría de asignación de recursos de Cantillon) y el cómo los mercados se ajustan sin reconocer la verdadera autoría de los contenidos (Murphy 1990).

La ventaja comparativa de Cantillon con respecto a otros economistas

Son muchos los economistas que realizaron todos sus trabajos desde la universidad o los ámbitos académicos sin haber experimentado en persona muchos de los fenómenos que analizaban. Ello no es malo en sí, incluso podría hacerlos más objetivos. Sin embargo, a la hora de analizar a los empresarios o cómo se comportan, cómo perciben la realidad o cómo reaccionan creo que es importante haberse movido en ese ambiente, como hizo Cantillon o cómo hacen muchos inversores y empresarios actualmente. Tal vez el conocimiento de estas personas no esté sistematizado en una obra académica con los estándares convencionales y ortodoxos, pero sin embargo el hecho de que sea un conocimiento muy cercano a experiencias reales aporta mucho valor añadido. Como diría Nassim Taleb, un elemento importante en la toma de decisiones o en la emisión de juicios es tener la piel en juego ("skin in the game"). Por suerte en este caso, además tenemos una obra que sintetiza la mayor parte del pensamiento de Cantillon: Essai sur la nature du commerce en général. Y del pensamiento y legado de Cantillon tratará la segunda parte.

Referencias:

- Antoin Murphy, The Genesis of Macroeconomics, (2009)

- Antoin Murphy, Richard Cantillon: Entrepeneur and economist, (1989)

- F. A. Hayek, Precios y producción, (1931)

- Richard Cantillon, Essai sur la nature du commerce en général, (1730)

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Este artículo tiene 5 comentarios
No hay documentos que especifiquen más sobre su forma de invertir o por lo menos yo no he visto referencias. Desde luego que por lo menos no se dejaba llevar por la masa vulgar y corriente. Tenía sus propias creencias y cierta autonomía.
06/01/2013 22:56
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