¿No sería fantástico saber cuando va a ocurrir una recesión para comprar o vender acciones? Sería como tener una bola de cristal para ver el futuro. Tal y como podemos leer en MarketWatch, si bien la inversión de la curva de tipos de interés (uno de los indicadores más fiables para anticipar una recesión) ha predicho las siete últimas recesiones, en la actualidad ha perdido gran parte de su poder predictivo.
Casi nadie duda de la elevada correlación existente entre una curva de tipos de interés invertida, una recesión y un posterior mercado bajista, pero utilizar exclusivamente la curva de tipos para determinar una recesión es un error, que nos puede costar muy caro en términos de coste de oportunidad.
Como norma general y salvo excepciones, los mercados bursátiles van a reaccionar con antelación antes de que se produzca una recesión. Es decir, lo más probable es que el mercado haya caído de forma importante antes de que se presenten señales que nos alerten del inicio de una recesión, con las negativas consecuencias que puede tener esto para nuestras inversiones. La dificultad para predecir en tiempo real cuando se va a producir una recesión es más difícil que predecir cuando se hundirá el mercado.
George Pearks, estratega macro de Bespoke Investment Group, señala que es inútil tratar de hacer “market timing” intentando averiguar el comienzo de una recesión y el posterior mercado bajista. Del mismo modo, apunta que si sólo queremos invertir cuando las valoraciones sean de un sólo dígito, (PER inferior a 10), no seremos capaz de hacer crecer nuestras inversiones. Si nos fijamos en la evolución histórica del PER, podemos comprobar que ha habido muy pocas ocasiones en las que el mercado haya cotizado con valoraciones de un sólo dígito.
Es cierto que toda recesión ha venido acompañada de un mercado bajista, entendiendo por mercado bajista aquel que cae más de un 20%. Pero no todo mercado bajista ha venido acompañado de una recesión, como sucedió por ejemplo en el crash de 1987, cuando el mercado cayó un 22,6% y no hubo recesión económica.
En relación con las señales que nos envía el mercado de bonos hay que decir que pueden ser engañosas. La Reserva Federal trata de controlar las expansiones económicas subiendo los tipos de corto plazo, lo que suele generar una inversión de la curva de tipos, que en la mayoría de los casos no es más que la antesala de una recesión.
Como hemos dicho al principio del artículo, las últimas siete recesiones fueren anticipadas por una inversión de la curva de tipos de interés, aunque esta inversión no es garantía de nada y en algunas ocasiones, como sucedió por ejemplo en 1966 y 1998, generan señales falsas, es decir, se invirtió la curva de tipos sin que se produjera posteriormente una recesión económica.
Si analizamos el modelo predictivo de la economía elaborado por la FED de Cleveland, el cual toma en consideración la diferencia entre la rentabilidad del bono del Tesoro a 10 años y la rentabilidad de las letras a 3 meses, podemos ver que su estimación para los próximos doce meses es un crecimiento moderado del PIB.
Del mismo modo, su modelo de recesión señala que las probabilidades de recesión para abril del 2018 se encuentran alrededor del 10%. Durante este último ciclo económico, el rango ha variado entre 0 y 15%, tal y como podemos comprobar en el gráfico inferior.
La pregunta que nos podemos hacer es la siguiente: Si una curva de tipos de interés invertida señala recesión, ¿podría servir para detectar un techo de mercado?. La respuesta es que no hay garantías de esto. El modelo de la curva de tipos realiza un fantástico trabajo midiendo el crecimiento del PIB y actúa como un buen indicador de recesión, pero no es útil para pronosticar el corto plazo.
Diane Swonk, macroeconomista de la firma de consultoría DS Economics, señala que hay multitud de factores que pueden impactar en el crecimiento económico. En la actualidad, la economía está creciendo y el mercado laboral goza de un gran fortaleza, pero hay aspectos que son preocupantes, como el elevado volumen de deuda o la problemática existente con los préstamos estudiantiles poco transparentes. Swonk recalca que dos recesiones no son iguales y que ciertos sectores (por ejemplo, el sector manufacturero) pueden experimentar un proceso recesivo sin que esto lleve al conjunto de la economía a una recesión.
Como muy bien señala Dana D’Auria, director de investigación de Symmetry Partners, acertar una recesión antes que nadie no es suficiente. Debes ser capaz de detectar el suelo del mercado para entrar de nuevo en él.
Como vemos, detectar el comienzo de una recesión no es tarea sencilla, debido a la gran cantidad de factores que inciden sobre el crecimiento económico. Y aún en el hipotético caso de que fuéramos capaces de hacerlo, deberíamos tener la capacidad y conocimientos suficientes para ser capaces de detectar el fin de la misma y volver a entrar en el mercado.
Por lo tanto, recuerden este artículo la próxima vez que esperan a que se produzca una recesión económica para entrar en el mercado a precios de derribo. Las cosas no son tan fáciles como nos las pintan, ya que de lo contrario sería muy fácil hacerse millonario en los mercados.
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