Pensamiento de segundo grado. El camino al éxito.

13 de abril, 2012 1
Profesor del Experto de Bolsa de la Universidad de Alicante, docente del Máster de Economía Bancaria de la Universidad de Sevilla, autor libro... [+ info]
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1º en inB
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Howard Marks,  jefe del hedge fund OakTree Capital, es uno de los mejores gestores del mundo y, el otro día leyendo el primer capítulo de su libro The most important thing: uncommon sense for the thoughtful investor (Lo más importante: sentido no común para el inversor reflexivo), no pude dejar de sentir una gran satisfacción al ver de que trataba el primer capítulo del libro. Tanto me gustó que lo he traducido para ustedes. Espero que lo disfruten y que les sea útil:

"Poca gente tiene lo que hay que tener para ser un gran inversor. Algunos pueden aprender a serlo, pero no todos. Y a esos a los que se les puede enseñar, es imposible enseñarles todo. Toda estrategias de inversión funciona durante un tiempo, pero no todo el tiempo. El arte de invertir no puede ser reducido a un algoritmo informático. Incluso los mejores inversores no están en lo cierto todo el tiempo. 


La razón es muy sencilla. Ninguna regla es para siempre. El entorno no es controlable y las circunstancias rara vez se repiten de forma completamente exacta. La psicología juega un rol clave en los mercados y como es altamente variable, las relaciones causa-efecto que podamos establecer no son fiables del todo. Una aproximación al mercado puede funcionar un tiempo, pero tan pronto como el entorno cambie, una nueva aproximación a ese mercado se hará necesaria. Y si los demás copian esta nueva aproximación, su eficacia se evaporará rápidamente.

Invertir, como la economía, es más un arte que una ciencia. Y eso significa que las cosas son complicadas.

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es que la economía no es una ciencia exacta. Incluso tal vez no sea ni siquiera una ciencia en ningún caso, en el sentido científico en el que se puede realizar experimentos y los resultados ser replicados en experimentos futuros bajo las mismas condiciones y en donde podemos establecer relaciones causa-efecto firmes. 

Así, como invertir es tanto un arte como una ciencia, no es mi objetivo decir que el proceso de inversión se puede alcanzar repitiendo una rutina. De hecho, una de las cosas que más quiero enfatizar es que es absolutamente esencial que el enfoque de mercado que se utilice sea intuitivo y flexible, más que algo estático y mecánico.

Al final, todo trata de qué es lo que estás intentando hacer en los mercados. Cualquiera puede conseguir un resultado medio, simplemente comprando un ETF sobre un índice bursátil. Con eso lograrás lo que se llama "retorno de mercado", simplemente conformarte con lo que hace el mercado. Pero los inversores de éxito quieren más, quieren batir al mercado.

En mi opinión, esa es la definición de una inversión exitosa: hacerlo mejor que el mercado y que otros inversores. Para lograrlo, necesitas o mucha suerte o mucha perspicacia. Contar con la suerte no parece un gran plan así que lo mejor es concentrarse en lograr un mayor entendimiento del mercado. En baloncesto hay un dicho que dice "no puedes enseñar a alguien a ser alto", que significa que todo el entrenamiento del mundo no hará a alguien más alto. "Enseñar perspicacia" sería casi tan difícil como intentar enseñar a alguien a ser más alto. Y como con cualquier otro arte, hay gente que simplemente entiende el proceso de inversión mejor que otros. Gente que tiene o por sus propios méritos consigue ese camino de sabiduría.

Todo el mundo quiere hacer dinero. Toda la ciencia económica está basada en el interés de los agentes por el beneficio. Así es el capitalismo, las ganas de un beneficio hace a la gente trabajar duro y arriesgue su capital. La búsqueda de ese beneficio ha creado mucho del progreso material del que hoy el mundo disfruta. Pero ese interés universal también hace que batir al mercado sea muy complicado. Millones de personas compiten por cada dólar que puedan conseguir invirtiendo. ¿Quién se llevará más? Por supuesto la persona que siempre está un paso por delante. En ciertos campos, estar un paso por delante significa estudiar más, pasar más tiempo en el gimnasio, la biblioteca o conseguir una mejor alimentación o un mejor equipo. Pero en lo que a inversiones se refiere, lograr estar ese paso por delante se logra a través de un pensamiento más penetrante y perspicaz, lo que yo llamo el "pensamiento en segundo grado".

Los inversores pueden hacer cursos en finanzas y contabilidad, leer mucho y, sin son afortunados, lograr recibir lecciones de un mentor con un profundo entendimiento de los mercados y del proceso de inversión. Pero solo unos pocos lograrán la perspicacia, intuición, sentido del valor y psicología necesaria para obtener resultados superiores al mercado de forma consistente. Para hacer esto, es necesario pensar siempre en segundo grado.

Recuerda, tu objetivo de inversión no es obtener el mismo resultado del mercado, sino que quieres batir al mercado. Para ello, tu pensamiento tiene que ser mejor que el de los demás, un pensamiento superior y de mayor grado y perspectiva. Ya que los otros inversores son muy inteligentes y puede que estén muy bien informados y apoyados en grandes equipos técnicos y humanos, tu obligación es buscar una ventaja que ellos no tengan. Tienes que pensar en algo en lo que ellos no hayan pensado, ver algo que ellos no estén observando o aplicar un grado de perspicacia que ellos no posean. Tienes que reaccionar y comportarte de manera diferente. En resumen, acertar en las predicciones es una condición indispensable en el proceso inversor, pero no es suficiente. Tienes que acertar más que los demás y eso por definición significa que tu pensamiento tiene que ser diferente

¿Qué es pensamiento de segundo grado?

- El pensamiento de primer grado dice "es una buena compañía, voy a comprar la acción".
- El pensamiento de segundo grado dice "es una buena compañía, pero todo el mundo piensa que es una compañía extraordinaria, y no lo es; la acción está sobrevalorada y hay que vender"

- El pensamiento de primer grado dice "la perspectiva es de bajo crecimiento y creciente inflación, vamos a vender las acciones".
- El pensamiento de segundo grado dice "La perspectiva es negativa pero todo el mundo está vendiendo en el pánico ¡¡vamos a comprar!!"

- El pensamiento de primer grado dice "creo que los beneficios corporativos caerán, vamos a vender"
- El pensamiento de segundo grado dice "creo que los beneficios corporativos caerán, pero menos de lo esperado y cuando se conozca este hecho la acción subirá...vamos a comprar"

El pensamiento de primer grado es simplista y superficial y cualquiera puede practicarlo (un mal augurio cuando se pretende superar a la media). Todo lo que un pensador de primer grado necesita es una opinión sobre el futuro del tipo "la perspectiva para la compañía es favorable y por tanto la acción subirá".

El pensamiento de segundo grado es complejo, profundo. El pensador en segundo grado tiene en cuenta muchas cosas:

¿Cuál es el rango probable de resultados?
¿Qué resultado espero yo?
¿Qué probabilidad hay de que esté en lo cierto?
¿Cuál es el consenso?
¿Cuánto difiere mi opinión del consenso?
¿Hasta qué punto los precios reflejan el consenso o mi opinión?
¿El consenso de mercado es muy alcista o muy bajista?
¿Qué ocurrirá con el activo o el mercado si el consenso está en lo cierto o qué ocurrirá si yo estoy en lo cierto?

La diferencia entre practicar el pensamiento de primer grado y el pensamiento de segundo grado es enorme y las personas capaces de practicar el pensamiento sofisticado son muy pocas comparadas con las de pensamiento lineal.

Los pensadores de primer grado buscan fórmulas sencillas y respuestas más sencillas aún. Los pensadores en segundo grado saben que invertir es lo más alejando de ser algo sencillo que se pueda concebir.

Los pensadores de primer grado generalmente piensan de igual manera que otros pensadores de primer grado y suelen llegar a las mismas conclusiones que otros pensadores de primer grado. Por definición, este no puede ser el camino para un lograr una rentabilidad superior. Todos los inversores no pueden batir al mercado, ya que, colectivamente, ellos son el mercado.

Antes de competir en el juego de suma cero que son los mercados financieros, tienes que preguntarte que cualidades tienes para estar entre los ganadores. Para superar al inversor medio, tienes que ser capaz de pensar más allá del consenso y la opinión general. ¿Eres capaz de lograrlo? ¿Qué te hace pensarlo?

La problemática reside en que los beneficios extraordinarios solo vendrán de pronósticos acertados y muy lejos del consenso, pero realizar pronósticos fuera de la opinión general es muy complicado, y además, por si fuera poco, son difíciles de ponerlos en marcha. A lo largo de los años, la gente me ha dicho que la siguiente tabla les ha causado un gran impacto.

No puedes hacer las mismas cosas que otros hacen y esperar resultados superiores. El pensamiento no convencional no debería ser un objetivo per se, sino solo una forma de pensar. Si quieres distinguirte de los demás, ayuda el tener ideas diferentes y también procesar esas ideas de otra manera
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Este artículo tiene 1 comentario
Mantener una opinión contra todo un abanico de analistas es bastante duro, la sensación de creer que te puedes equivocar y hacer el ridículo o de pensar que la estás cagando pesa mucho. De lo mejor que he leído hasta ahora, gracias Howard y gracias Hugo
26/11/2012 12:24
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