Inflación, crecimiento, deuda, y escenario macro

17 de octubre 0
Inversor particular. Autor del libro: "El Camino hacia el Sol: Economía, Energía, Medio Ambiente y Sociedad"
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Quería compartir este artículo de El Confidencia, que parece un fiel reflejo de la situación macroeconómica global actual:  Occidente asume el cóctel de inflación y deuda para una recuperación de posguerra

Para los que me seguís y comentáis mis entradas, lo cual sinceramente agradezco, quizá no será nada nuevo. Pero a veces el cómo se indican y enlazan las cosas también importa. Y en este momento, la inflación, el crecimiento económico y la evolución de la deuda, todo ello condicionado por la recuperación de la COVID-19 y la transición energética, son esenciales.

Los tipos de interés es probable que suban, pero menos que la inflación dando lugar a tipos reales negativos. Eso implica la penalización del ahorro y la pérdida de poder adquisitivo de la población. En realidad, represión financiera acompañada de cierta dominancia fiscal.

Represión financiera al mantener los tipos de interés artificialmente por debajo de lo razonable, condicionado ello por los elevados niveles de deuda pública, ya que el incremento de tipos implicaría mayores gastos financieros e incremento de la deuda a través de las refinanciaciones.

Entre los motivos que desencadenan la inflación, ya se ha comentado la importancia del despegue de la demanda poscovid, pero un factor esencial es la imprudente transición energética que se está llevando a cabo

Transición que ha impulsado la demanda de gas y su precio sin haber desarrollado lo suficiente la humanidad la tecnología para llevar a cabo el proceso de transición energética. Cuando al contrario de lo que se indica, aunque la mejora, tampoco elimina la dependencia energética exterior.

No la elimina porque probablemente dependamos de un mayor nivel de importaciones de electricidad, al mismo tiempo que en lugar de los combustibles fósiles, podemos depender de minerales necesarios  para crear la infraestructura renovable que necesitamos.

Por tanto, tenemos unos efectos inflacionarios a corto plazo derivados de la energía que mantienen controlada la inflación subyacente. Pero es solo cuestión de tiempo que los precios de la energía den lugar a efectos de segunda ronda afectando a la inflación general, como a través de salarios.

La evolución de los salarios puede suponer cierta incertidumbre. La mano de obra reducida en muchos países, el poder sindical mermado, y las exigencias salariales condicionadas por la confianza en los bancos centrales, es decir si estos mantienen ancladas las expectativas de inflación.

En cualquier caso, la situación puede desembocar en un escenario de estanflación si los shock negativos de oferta se agudizan, en parte resultado de la extensión de las cadenas de valor globales y la globalización.

La cuestión es que la inflación reduce el poder adquisitivo y el consumo, pudiendo frenar la recuperación poscovid. Sorprendentemente al mismo tiempo que se incrementa la utilización de combustibles fósiles y se emiten más gases de efecto invernadero, logrando el efecto opuesto al pretendido, al menos en el corto plazo.

Pero la inflación también presenta su cara “positiva”. Ante el endeudamiento de los países, el crecimiento nominal del PIB hace reducir el ratio deuda/PIB. Aunque no es gratis, ya que la inflación es el impuesto de los pobres, los que más sufrirán a pesar del “no dejar a nadie atrás”, dado que este segmento de población destina mayor proporción de sus ingresos a al consumo de bienes básicos, que incrementarán su precio, al menos al incrementarse el precio del transporte.

En España, el gobierno socialista cumplirá su palabra, no dejará a nadie atrás porque todos nos quedaremos atrás, empobrecidos por la inflación y las subidas de impuestos bajo la tergiversada y falaz excusa de la reducida presión fiscal

La solución socialista pasa por incrementar pensiones y salarios públicos, es decir, incrementar el gasto estructural, lo que implicará mayores ajustes posteriores para cumplir con la normativa europea al mismo tiempo que incrementa la deuda pública. El clientelismo político manda.

Algo semejante ocurre con la iniciativa de ayudar a los jóvenes a través de ayudas al alquiler. Algo inútil que también contribuirá a incrementar el déficit público. Y que tristemente se acompañan de otro tipo de medidas que degradan todavía más nuestra democracia

En realidad se trata de la manipulación de la ignorancia. En realidad se trata de la manipulación de la ignorancia valorando exclusivamente el corto plazo sin considerar las consecuencias a largo plazo de las decisiones tomadas, ni económicas ni intergeneracionales.

Engañar a la población quitándoles el dinero con una mano y dándoles menos de los que quita con la otra para ganar el voto. Una ignorancia alimentada a partir de un sistema que desprecia la verdadera cultura, lo que conduce a la oclocracia.

 

 

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