Homenaje a André Kostolany

12 de septiembre 3
16 años. Jugador de ajedrez. Interesado en las finanzas y la programación informática.
16 años. Jugador de ajedrez. Interesado en las finanzas... [+ info]
28º en inB
28º en inB

El 14 de septiembre, se cumplen 18 años de la muerte de André Kostolany. Murió en 1999, a los 93 años en su querida París y dejándonos un legado maravilloso. Hoy, mi intención es hacer un pequeño homenaje a este geniode la bolsa.

8b8bfdc2db0dcf64f6cc5885683770e65687cfa2

Me gustaría empezar, si me lo permiten, hablando de la primera vez que leí uno de sus libros.

Tenía 12 años, y tanto yo como mi padre buscábamos en la biblioteca algún libro sobre economía/finanzas, fue entonces cuando encontramos "El arte de reflexionar sobre el dinero. Conversaciones en un café". Primero lo leyó mi padre, y poco a poco fue creciendo mi interés hasta el punto de que cuando lo terminó, lo empecé a leer hasta que lo terminé. Aquél libro despertó en mi el interés por las finanzas. Debo agradecer a Kostolany que escribiera ese libro porqué sin él quizás no estaría escribiendo este artículo.

Es cierto que el vocabulario que usa Kostolany es sencillo pero aún así, palabras o expresiones como "empréstitos" o "fait accompli" eran nuevas para un niño de 12 años. Fue quizás por eso, por lo que me gustó tanto el libro. Era nuevo, diferente a lo que había leído antes.

Después de esta primera lectura, leí otro libro suyo, "El fabuloso mundo del dinero y la bolsa" y más tarde he releído 2 veces más "El arte de reflexionar sobre el dinero. Conversaciones en un café", y estoy de acuerdo con Hugo Ferrer de que, en la primera lectura te parece un libro interesante, pero en la segunda y en la tercera lectura es cuando encuentras cosas nuevas de las que no te habías dado cuenta. En conclusión: los libros buenos se leen mejor la segunda vez.

cf1f4fe3150835572cb23dae2857971013f9fae3


Anécdotas sobre André Kostolany:

En el verano de 1914, él y su familia veraneaban en Marienbad, un balneario situado entre los bosques de Bohemia, en el ambiente de feliz, que como dice él, precede las grandes catástrofes. Por aquél entonces nadie imaginaba que el gran imperio austro-húngaro llegaría a su fin. Fue entonces cuando el asesinato del archiduque Francisco Fernando de Austria en Sarajevo hizo sonar los tambores de guerra.

En aquél momento se desató una fiebre especuladora. Los que especulaban con mercancías se hacían ricos y los que lo hacían con acciones se arruinaban. Fue entonces, cuando su hermano Emmerich, empleado en un banco, se sintió arrastrado y especuló con rafia. Al principio todo iba bien, hasta que el mariscal de campo Hindenburg derrotó a los rusos en Tannenberg. Entonces todas las mercancías cayeron, ya que se creía que la guerra sería corta y por lo tanto, productos como la rafia no serían necesarios. Emmerich, perdió todo su dinero y quedó endeudado con el banco.

Ante esta situación, Emmerich empezó a hablar de suicido, y fue entonces cuando el padre se sintió en la obligación de liquidar sus deudas. Curiosamente, nada más ser liquidada la operación, los franceses ganaron la batalla del Marne y se pensaba que la guerra sería larga, con la consecuente subida de la rafia.

Ya en aquél entonces, Kostolany, que tenía 8 años aprendió que en la Bolsa, primero llega el sufrimiento y después el dinero y prometió vengarse de la Bolsa algún día.

Curiosamente, fue con mi edad actual (16 años), cuando pisó por primera vez la Bolsa de Paris. Por entonces, Kostolany estudiaba Filosofía y Historia del Arte, aunque su sueño era ser pianista. Un buen día, un amigo de su padre le propuso trabajar como becario para una agencia de bolsa y su padre le hizo aceptar. Sin duda, aquella fue la mejor decisión que su padre pudo tomar.

En aquella primera visita a la Bolsa de París, se encontró con un hombre de unos 80 años que le dio su primera lección: "Mire a su alrededor. Aquí todo depende de una sola cosa: si hay más papel que tontos o más tontos que papel". Así aprendió Kostolany que todo depende de la oferta y la demanda.

¿Qué ha cambiado y qué sigue igual?

Esta claro que los tiempos han cambiado y que hoy en día la información corre más deprisa que en la época de Kostolany. Además hoy disponemos de más herramientas para analizar los mercados en busca de oportunidades y la Bolsa ha dejado de ser difícil de acceder para el pequeño inversor.

Sin embargo, también hay cosas que siguen igual. El comportamiento humano colectivo (en masa) y la disposición a asumir riesgos en determinados momentos, por ejemplo, es la misma hace 50 años que ahora. Siguen habiendo burbujas y cracks porque en el fondo las actitudes se repiten.

Además, las enseñanzas de Kostolany, siguen muy vigentes y por ejemplo, estas citas que recogió Jorge Alarcón en un artículo suyo, podrían haberse escrito hoy perfectamente.

Kostolany era un contrarian y su forma de ver los mercados se basaba en leer entre líneas y hacer lo contrario de lo que le recomendaban los "expertos". Tenía muy buen olfato para la especulación y comprendía muy bien la naturaleza del ser humano y eso sin duda fue lo que le hizo tener éxito.

Para terminar, me gustaría decir que André Kostolany es uno de esos personajes que dejan huella y estoy seguro de que si hoy pudiera vernos se sorprendería de la cantidad de gente que valoran sus enseñanzas. Yo mismo nací después de que muriera y aquí estoy, haciéndole este merecido homenaje.

Usuarios a los que les gusta este artículo:

Este artículo tiene 3 comentarios
Escriba un nuevo comentario

Identifíquese ó regístrese para comentar el artículo.

Síguenos en:

Únete a inBestia para seguir a tus autores favoritos

Publicidad