Lo que cuenta es la experiencia de inversión del partícipe
Introducción
En artículos anteriores hemos analizado si los flujos de entrada de dinero en cada gestora tenían correlación con el Total Return de sus fondos (rentabilidad total) o si esta correlación era mayor en relación al Investor Return .
En el último artículo de esta serie, realizado también conjuntamente con Javier Sáenz de Cenzano, CFA (Director de Análisis de Fondos Morningstar Spain), nos planteamos un estudio similar teniendo en cuenta el Investor Return Gap, también llamado Behaviour Gap.
¿Qué es el Behaviour Gap?
Definimos el Behaviour Gap como la diferencia entre Investor Return y Total Return, es decir la diferencia entre lo que un fondo ha generado a los Euros invertidos en el fondo de forma agregada, teniendo en cuenta entradas y salidas de dinero, y lo que el fondo ha generado según su valor liquidativo (lo que usted verá en la ficha comercial). Un behaviour gap negativo significa que los inversores han hecho mal timing de las entradas y salidas en el fondo, mientras que si es positivo indicaría que su timing ha sido bueno. Lo habitual en la mayoría de fondos es que este behaviour gap sea negativo, porque los inversores suelen comprar caro y vender barato.
Conclusiones
Viendo la gráfica vemos que en general las gestoras que han conseguido tener un behaviour gap positivo han conseguido crecer más en términos de entradas de dinero (o decrecer menos en un entorno como este).
Supone una llamada de atención para las gestoras, que pueden argumentar que ellos no tienen control sobre el dinero que los partícipes invierten en sus fondos. En nuestra opinión esto no es del todo cierto, puesto que pueden decidir sobre el perfil de los productos que ofrecen, cuándo los ofrecen (el timing), qué reclamos hacen sobre los objetivos del fondo y qué marketing realizan. Esas son las cosas que pueden controlar, y son las cosas que pueden juzgar los inversores a la hora de decidir con quién quieren invertir su dinero.
Como vemos en la gráfica 1, eventualmente va en beneficio de las propias gestoras prestar atención a estos factores. Este hecho es aún más pronunciado en un mercado más desarrollado como es el norteamericano (gráfica 2), luego es una lección para el resto de mercados que evolucionarán en la misma línea.
En un análisis que realizó Morningstar mirando las firmas de gestión americanas que en los últimos 25 años habían dejado de ser dominantes en el mercado, se comprobó que todas ellas habían lanzado un fondo de Internet cuando estos fondos estaban de moda. De la misma forma, analizando todas aquellas que no eran líderes hace 25 años y que ahora tienen una cuota dominante, ninguna de ellas había lanzado un fondo de Internet. Es un simple pero gran test de calidad, y la historia se seguirá repitiendo con otros productos de moda que van apareciendo en el mercado.
1.- Coeficientes de correlación
IR= “money weighted return”; calcula la rentabilidad de un producto ponderada por el volumen de activos que tiene en cada momento.
TR = rentabilidad total anualizada, ponderada por tiempo.
Net Flow = flujo neto de activos estimado por Morningstar con datos de cada uno de los fondos y sicavs de cada gestora.
2.- Gráfico de las Gestoras Utilizadas en el Estudio
Gráfico 1: análisis de la industria española con datos a 5 años.
3.- Datos Utilizados en el Gráfico
Gráfico 2: análisis de la industria americana con datos a 10 años.
Fuente: Morningstar
Metodología Utilizada
· Los datos utilizados son los datos de rentabilidad y crecimiento de todos los Fondos y Sicavs domiciliados en España, utilizando un período a 5 años (hasta Junio 2013).
· Para llegar al Investor Return medio de cada gestora se ha ponderado el Investor Return de cada fondo/sicav por el volumen actual de cada uno de ellos. Para el denominador del crecimiento se ha utilizado el volumen total (VT), es decir el conjunto de activos gestionados por cada gestora en fondos y Sicavs a 30 de Junio de 2013 (lo que explica crecimientos menores al -100% en algunos casos).
· El estudio solo ha considerado los fondos existentes en el momento del estudio, luego tiene “survivorship bias”, o sesgo de supervivencia. Es decir, los fondos que han desaparecido (fusionados o liquidados) no se tienen en cuenta, y lo habitual es que las gestoras eliminen aquellos fondos con peores rentabilidades.
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