De economistas, analistos y tal y cual: la tercera cruzada contra los gurús-profetas

17 de mayo, 2012 0
Editor Jefe de inBestia. Profesor en el Centro de Estudios OMMA y el Título de Experto en Bolsa y Mercados de la Universidad de Alicante.... [+ info]
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2º en inB
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Disculpen el amplio lapso de tiempo transcurrido desde que lanzara la Segunda Cruzada. Recapitulando, hemos tratado con dos grandes instituciones, el FMI y la FED, cuyas predicciones públicas hemos tratado de desmontar, con el objetivo de inducir un sano escepticismo, esto es, que no nos creamos sus previsiones a pies juntillas.

Ahora tocan predicciones de individuos particulares, no de organismos. Seguro que me van a decir, con razón, que falta en mi entrada tal o cual analista que la pifió a base de bien con sus predicciones. Indeed, seguro que faltan muchos, pero no es cuestión. Eso daría para un libro. Aquí me centro solo en algunos que por unas razones u otras considero de relevancia.

Y como la actualidad manda, empecemos con Paul Krugman, Premio Nobel de Economía en 2008"for his analysis of trade patterns and location of economic activity". Para el lector menos avezado en el panorama teórico en la economía, es oportuno comentar que Krugman no recibió el Nobel por su análisis de las crisis financieras, los ciclos económicos o las políticas fiscales/monetarias. Su especialidad fue la economía internacional, y ahí, en concreto en las nuevas teorías del comercio internacional, así como en el campo de la geografía económica, es donde realizó contribuciones de gran relevancia para la disciplina.

No obstante, desde mi perspectiva, su análisis de la coyuntura, inspirado fundamentalmente en las ideas de Keynes, me parece errado. Pero no estamos aquí para discutir sobre sus ideas keynesianas. Sino más bien para hacer de "pincha-burbujas-de-gurús". Estos días ha levantado un gran revuelo la corta entrada de Krugman en su blog sobre la posibilidad de un corralito en España. Donde prevé un escenario de "fin del juego" tal que así: 

1. Greek euro exit, very possibly next month.

2. Huge withdrawals from Spanish and Italian banks, as depositors try to move their money to Germany.

3a. Maybe, just possibly, de facto controls, with banks forbidden to transfer deposits out of country and limits on cash withdrawals.

3b. Alternatively, or maybe in tandem, huge draws on ECB credit to keep the banks from collapsing.

Tengamos en cuenta que, sobre los controles de facto en los bancos (corralito) dice "MAYBE, JUST POSSIBLY"; y además, el punto 3b lo ve como, probablemente, una alternativa al corralito. Como le decía un comentarista, hay que contar el número de veces que dice "possibly", "maybe"... Ello no obsta para que todos se hayan hecho eco de su previsión de un "corralito" en España. Por si hacía falta mayor muestra de que Krugman es un G-U-R-Ú, con todas las letras, ahí lo tienen. 

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El mismo gurú que en 2001 y 2002 pedía encarecidamente a la Reserva Federal norteamericana que actuara más decididamente para animar la recuperación tras el estallido de la burbuja tecnológica (o de las puntocom). En concreto, recomendó a Alan Greenspan, el entonces presidente de la institución, una política de bajos tipos de interés, e incluso sugirió la necesidad de crear una burbuja inmobiliaria para sustituir la que acababa de pinchar. Literalmente, traducción mediante, dijo en Agosto de 2002:
"Para combatir esta recesión (2001-02), la Fed necesita contestar con mayor brusquedad; hace falta incrementar el gasto familiar para compensar la languideciente inversión empresarial. Y para hacerlo, Alan Greenspan tiene que crear una burbuja inmobiliaria para reemplazar la burbuja del Nasdaq". Otras citas de Paul en relación a esta cuestión las pueden leer aquí.


Pero pasemos página... a otra pillada del susodicho Nobel (vía JRRallo). Sabido es que Krugman defiende que ahora Estados Unidos, en lugar de caminar hacia la consolidación fiscal reduciendo gastos, debería estimular el gasto público para luchar contra el todavía alto desempleo (muy alto en términos estadounidenses). Sobre los estímulos aprobados en 2008-2009, dice que claramente no fueron suficientes. Deberían haber sido bastante más gordos. Pero, ¿cuánto de gordos? 

Pues el mismo Krugman en uno de sus últimos libros, según rescata Rallo, dijo lo siguiente, explicando por qué las medidas de Bush en 2008 de rebajas impositivas no habían sido efectivas: "Sus frutos fueron, a decir verdad, decepcionantes. En primer lugar, el estímulo era escaso y solamente representaba un 1% del PNB. El siguiente plan debería ser mucho más ambicioso; por ejemplo del 4%. En segundo lugar, la mayoría del dinero de aquel paquete cobró la forma de devoluciones fiscales (...) El nuevo plan debería centrarse en mantener y ampliar el gasto del Gobierno." 

No sé bien de dónde se sacó esa cifra del 4%; si la pensó o se la sacó de la manga. Pero la cosa es que el estímulo aprobado por Obama fue de... 5.4% del PIB!! Más del 4% que él prescribía. La próxima vez podría pensarse mejor la cifra, decir, por ejemplo, que debería ser del 80% del PIB... así seguro que no fallaría cuando, ex post, tuviera que decir que la economía va mal porque el estímulo fue más pequeño de lo que yo había recetado.

Al fin y al cabo, como dijera Mario Rizzo sobre Krugman...

If his advice is accepted, and things get better, he will say “I told you so.”

If his advice is accepted, but things do not get better he will say, “It was not enough stimulus” or “Things were worse than we had expected.”

If his advice is not accepted, and things get worse, he will say “I told you so.”

If his advice is not accepted, and things get better, he will say “That would not have happened without the previous stimulus – we were just lucky this time.”

Vayamos más allá, un poquito hacia la derecha del espectro político... y encontramos a Donald Luskin, comentarista financiero reputado en los medios estadounidenses del ramo más populares y con una carrera brillante en lo más alto del mundo financiero). Resulta que este tipo, a pesar de estar en las antípodas de Krugman en muchas áreas, fue más allá que el comedido Paul. En una columna publicada en Noviembre de 2001 en SmartMoney -un portal dentro del Wall Street Journal- lanzaba la advertencia de que la economía estadounidense podía entrar en fase terminal si no se luchaba a muerte contra la deflación, la peor amenaza a la que se enfrentaban en aquellos días. Describía el escenario deflacionario como "un mundo de dolor". "Si pensaba que la inflación era una pesadilla, espere hasta que viva en una deflación. Los precios de todo acaban bajando -acciones, vivienda, salarios...-. Cada día que pasa es usted un poco más pobre", escribía Luskin. 

Obviamente, si algo se considera la más grande amenaza, se estará dispuesto a casi todo para evitarla. Para los lectores de su columna por esas fechas, debió de ser todo un alivio leer que todavía había tiempo para que "Greenspan volviera a salvar al mundo".

¿En qué consistía esta lucha a muerte que la FED tenía que protagonizar contra la malvada deflación? Sus palabras hablaban por sí solas: "La cura [de una salvaje espiral deflacionaria] probablemente no se alcanzará simplemente bajando los tipos de interés... No, para salir de esta recesión Alan Greenspan va a tener que abandonar el objetivo de tipos de interés y centrarse simplemente en fabricar el dinero que la economía necesita". (¡¡Y este tipo habla como contertulio habitual en CNBC!!)

¡Y de qué manera Greenspan salvó a la economía del colapso! Metiendo a los Estados Unidos en la crisis más severa desde la Gran Depresión, gracias a la aplicación de las recetas mágicas inflacionarias de Krugman, Luskin y cia.

Con estos antecedentes no deben de extrañarnos las recomendaciones de economistas de la talla de Gregory Mankiw -profesor de Harvard y autor de algunos de los libros de texto universitarios de economía más utilizados en el mundo- o Kenneth Rogoff -también de Harvard, y ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI)-, quienes abogaban por generar una inflación elevada para salir de la crisis actual. En Europa recientemente también se viene comentando: se dice que el BCE debería aumentar su objetivo de inflación para así rebajar el valor real de las deudas, colorín colorado y esta crisis se ha acabado. 

Sigan leyendo que aún queda lo mejor... protagonizado por David Lereah, economista jefe de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios de EEUU desde 2000 a 2007, donde servía como portavoz de predicciones del organismo. Sí, PORTAVOZ DE PREDICCIONES. Se imaginarán que con un cargo tal, haya material para dar y tomar para esta pieza. Y hay que agradecérselo, porque es desternillante. Si no fuera porque sus predicciones pudieron meter a gente en la ruina.

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En el curriculum de este sujeto aparecíaun libro del año 2000 donde animaba a invertir en la economía del futuro, esto es, la economía de la información... Mal timing: un poco después estallaría la burbuja tecnológica. Bueno, un golpe de mala suerte lo tiene cualquiera, ¿no? Oh, wait!

Pero su intachable labor de analista, aportando un gran valor añadido a la sociedad, quedó reflejada para los anales de la historia en el largo título de un libro que publicó en 2005: "¿Se está perdiendo el boom inmobiliario?el boom no estallará, porque el valor de las propiedades continuará escalando a lo largo del final de la década y cómo beneficiarse de ello."  En 2006, cuando la burbuja tocaba techo, sacó una nueva edición a la venta, con un título ligeramente distinto. 

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En internet no  permanecieron impasibles ante la impecable trayectoria de este señor, y le dedicaron un blog exclusivamente para poner en solfa sus intervenciones públicas.

Lo peor de todo es que, como se dice en el encabezado del blog, Lereah fue una persona muy influyente, y los medios de comunicación acudían a él como experto en el mercado inmobiliario. Un claro ejemplo de cómo los análisis más personalmente interesados pueden pasar el filtro de unos medios, cuyo fin es supuestamente el de informar a la ciudadanía.

También es sintomático el hecho de que una de las críticas positivas que recibe el libro en Amazon sea firmada por un anterior gobernador de la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal. Entre su loa, destaca la siguiente perla: "Este libro debería ser una guía verdaderamente práctica para cualquier familia que busque crear riqueza en el sector inmobiliario". WHAT THE F***! Y es que, las declaraciones de altos cargos de la FED no han podido ser más desastrosas y equivocadas a lo largo de los últimos años.

Otra de las grandes instituciones que formaron parte del contubernio político-financiero-inmobiliario de la época del boom fue Fannie Mae, el gigante hipotecario que, junto a Freddie Maccopó el mercado subprime americano. Su economista jefe, David Berson, también valoró positivamente el libro de Lereah en 2005, diciendo que "ya sea que esté de acuerdo con el autor en que la vivienda permanecerá como una inversión excelente (como lo estoy yo) o esté convencido de que los precios de las casas se hundirán, David Lereah expone una visión convincente de la vivienda como una inversión positiva continuada". Que les digan a quienes adquirieron una vivienda en Estados Unidos en 2006 lo exitoso de su inversión, tras haber caído su precio entre un 30% y un 50%. 

A Fannie Mae no le ayudó demasiado el contar con una mente lúcida como la del economista y también Premio Nobel Joseph Stiglitz. Él fue contratado en 2002 por Fannie Mae, junto a otros dos economistas, para escribir un artículo -titulado Implicaciones de las nuevas exigencias de capital de Fannie Mae y Freddie Mac- donde defendían que la probabilidad de que Fannie entrara en problemas financieros era extremadamente baja -en 2008 ambas entidades hipotecarias fueron nacionalizadas para evitar la quiebra-. EJEM, EJEM...

Y en el caso remoto de que el Gobierno tuviera que acudir en su ayuda, como aconteció finalmente, Stiglitz y cía preveían que el coste esperado para el contribuyente sería muy modesto -en la actualidad se estima en unos 400.000 millones de dólares-. Y ello, en base a un sofisticado ejercicio econométrico y las referencias bibliográficas de rigor.

En fin, que tengan cuidado con los presuntos economistas de referencia, y traten de formarse un juicio propio y crítico, aprendiendo las lecciones básicas de la economía. Tener una mente brillante y un puesto en una universidad prestigiosa (o aparecer en medios, tertulias y mil saraos, además de ser gestor de fondos, etc.) no es incompatible con haber dicho barbaridades y cometido pifias como las señaladas.

No obstante, hay que separar el grano de la paja. Mientras que se decían estas cosas, otros alertaban de que se estaba fraguando una gran burbuja de crédito que iba a desencadenar consecuencias desastrosas para la economía. Casi que, después de estas Cruzadas, sería de rigor dedicar una pieza a predicciones acertadas, ¿no?

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