Aranceles chinos y economía estadounidense: apostando a ver quién pierde más

16 de abril, 2018 0
Inversor particular. Autor del libro: "El Camino hacia el Sol: Economía, Energía, Medio Ambiente y Sociedad"
Inversor particular. Autor del libro: "El Camino hacia... [+ info]

La economía mundial vive pendiente de la evolución del conflicto comercial surgido entre China y U.S. En principio, hay que culpar como origen de dicho conflicto a lo que la administración Trump atribuye una situación de competencia desleal, por la exigencia de que la entrada de las empresas extranjeras en el mercado chino se produzca de la mano de empresas locales que se benefician de la transferencia de tecnología de sus socios mejorando su competitividad, asociado a la débil protección de la propiedad intelectual y a un elevado déficit comercial resultado del subsidio de las exportaciones chinas. 

De hecho, U.S. ha presentado en 2017 un amplio déficit comercial de bienes de 811.212 mill de $ , déficit que solo se compensa parcialmente con el superávit de 242.770 mill $ de los servicios , para dar lugar a un déficit exterior de 568.442 mill $.

Del déficit comercial de bienes, el 46% (375.227 mill $), correspondían a China, suponiendo un incremento del 8,1% con respecto a los 347. 016 mill del año 2016 . 

De estos hechos se desprende bastante obviamente que dados los volúmenes de exportaciones e importaciones entre ambos países, en una disputa comercial saldría perdiendo China, ya que sus exportaciones de bienes a U.S. suponen el 4,25% de su PIB mientras que las exportaciones de U.S. a China suponen un 0,65% del PIB estadounidense

En lo que se refiere a la imposición de aranceles a la importación por U.S., el país ha anunciado progresivamente aranceles a distinto tipo de productos desde inicio de año , siendo los productos objeto de los mismos muy diversos, como acero, aluminio, paneles solares, lavadoras, maquinaria y tuberías. Centrándose las represalias chinas sobre productos agrícolas, automóviles y aeronaves, productos que suponen las mayores exportaciones estadounidenses a China (figura siguiente).

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Figura.- Here is what you need to know about the US China trade dispute

Sin embargo, a pesar de la publicidad dada a los aranceles sobre el acero y aluminio, China no es uno de los principales proveedores estadounidenses, siendo, salvo exenciones, más perjudicados distintos países socios comerciales de U.S.. Aunque por otra parte, la sobreoferta china está presionando los precios a la baja perjudicando al sector estadounidense. 

En este contexto, dado el incremento de las exportaciones energéticas estadounidenses a China(figura anterior), también se ha especulado con la imposición de aranceles a las exportaciones energéticas estadounidenses. Estas probablemente tendrían poca repercusión debido al arbitraje, ya que las menores exportaciones de petróleo estadounidense reducirían su precio al incrementar la oferta ampliándose el spread con otros benchmark de petróleo internacionales, lo que impulsaría las exportaciones hacia otros mercados. Al mismo tiempo que China importaría de otros países el petróleo que no importase de U.S.. 

Pero entre las sanciones chinas a los productos estadounidenses cabe destacar la efectuada sobre productos agrícolas, principalmente soja, el principal producto agrícola importado por China. En la figura siguiente se puede apreciar el incremento de producción de soja efectuado entre los dos periodos de tres años considerados, pasando de 12.650 mill de Tn a 92.770 millTn; y como la cuota de los países importadores también ha cambiado de forma significativa. 

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Figura.- The Evolution of US Agricultural Exports . Datos en mill de $.

Siendo significativo el cambio producido entre los dos periodos experimentado por las importaciones de soja chinas, que supusieron el 60% de las exportaciones estadounidenses en el periodo 2013-2016, por un valor de 55.800 mill de $. 

Sin embargo, a nivel global, no todo es negativo y la tensión comercial entre las dos grandes potencias puede beneficiar a terceros países, ya que China, el principal comprador de soja mundial, para cubrir su demanda del producto, incrementaría las importaciones de soja procedentes de otros países como Brasil y Argentina, que saldrían beneficiados de la situación. 

Los aranceles impuestos por China dañan de forma importante ciertos sectores de la economía estadounidense como el de venta minorista, automóviles y agrícola. En el caso de la venta minorista, la preocupación radica en que los aranceles provocarían un incremento de precio que reduciría las ventas de bienes básicos como ropa y electrónica. 

En lo que se refiere a los sectores de la electrónica del automóvil, los aranceles chinos pueden perder efectividad, dado que la producción de empresas estadounidenses importantes también se realiza en China. Por ejemplo, Apple factura el 20% de sus ventas en China . Y en lo que se refiere al sector del automóvil, a pesar de que China compra vehículos a U.S. por un valor de 11.000 mill $ , en ciertos casos como en GM, los aranceles chinos tendrán poco efecto sobre las importaciones de vehículos, que en el primer trimestre ha importado 150 camaros en china, habiendo vendido mas de 986.000 en el pais . Lo que sin embargo no excluye otro tipo de medidas de boicot social a las compras de productos estadounidenses, como ya se ha producido en otras ocasiones en caso de conflictos con otros países. 

RESUMEN Y DISCUSIÓN

Es bastante evidente que las guerras comerciales son nocivas económicamente y que la espital de represalias, si se materializan, reducen el comercio mundial y afectarán al empleo, innovación y crecimiento económico, siendo el ejemplo más y evidente y recordado el ocurrido en la década de 1930, en que el comercio se redujo a la mitad y provocó desempleo en masa y pobreza. 

El presidente Xi Jinping es consciente de ello, y en su comparecencia en el fórum Boao ha prometido avanzar en muchos de los aspectos requeridos por la administración Trump, como la apertura de los sectores financiero y del automóvil, incrementar las importaciones y reforzar los derechos de propiedad intelectual. Medidas que en principio parecen diseñadas para reducir la presión comercial de Trump, pero que en realidad forman parte de las reformas estructurales y estratégicas del país

China teóricamente defiende el libre comercio, pero su retórica no se ve acompañada de hechos, siendo frecuentes las medidas proteccionistas. En cualquier caso, y si las medidas anunciadas se convierten en realidad y se detiene una guerra comercial, es poco probable que los problemas que enfrentan a las dos grandes potencias, como el desequilibrio comercial, los derechos de propiedad intelectual y la sobrecapacidad china, se solucionen rápidamente. 

Además, el país se enfrenta a la carencia de credibilidad, después de años de promesas sobre liberalización comercial incumplidas asociadas a un control más centralizado de la economía, existencia de barreras de mercado y ayudas a las empresas públicas. Motivo por el que la administración Trump está esperando hechos más que palabras, siendo estos hechos difíciles de materializarse en el corto plazo, por lo que se puede generar incertidumbre y un periodo de inestabilidad económica que repercuta en los mercados. 

En cualquier caso, y a nivel comercial, no debemos olvidar tampoco que China tiene una baza escondida de gran importancia, que es el cuasi monopolio que tiene sobre el mercado de cobalto, esencial para la fabricación de baterías; y el control de una parte importante del mercado de tierras raras

Sin despreciar tampoco el hecho de que los intentos estadounidenses por frenar el desarrollo chino solo incidirán en un mayor interés del gobierno chino en alcanzar la independencia tecnológica y dominar la industria de alta tecnología, que incluye la alta tecnología, como la inteligencia artificial y tecnologías de la información. 

Siendo este hecho importante porque estas serán las industrias clave del futuro, permeabilizando su desarrollo al conjunto de sectores de la economía, lo que condicionará la competitividad del país y el crecimiento económico, lo que, según Stiglitz , si debería constituir una preocupación para las economías occidentales .

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