En este artículo vamos a tratar dos aspectos muy importantes sobre los fondos de inversión. Por un lado, hablaremos de la forma de cálculo de la rentabilidad del fondo, aspecto en última instancia, de gran importancia para el inversor. Por otro lado, hablaremos del riesgo que tienen este tipo de productos y los factores que hacen que un fondo sea más arriesgado que otro.
I. Cálculo de la rentabilidad de un fondo de inversión.
La unidad de inversión en un fondo es la participación. El valor liquidativo es el precio de cada participación en un momento dado y se calcula dividiendo el patrimonio de fondo entre el número de participaciones en circulación.
En la mayoría de fondos de inversión este cálculo se realiza a diario por parte de la gestora, quien además tiene la obligación de difundirlo, normalmente a través de su página web o de los Boletines de las Bolsas de Valores. En determinados tipos de fondos de inversión, y debido a la naturaleza y características de los activos en los que invierten, el valor liquidativo se puede calcular con periodicidad superior: mensual, trimestral, etc. El valor liquidativo también puede consultarse a través de la prensa especializada o de portales de información económica como Bloomberg, Reuters, etc.
La rentabilidad de nuestra inversión no es más que el porcentaje de variación del valor liquidativo entre la fecha de suscripción y la fecha de reembolso. De este modo, la rentabilidad se calcula dividiendo la diferencia del valor liquidativo final menos el valor liquidativo inicial, entre el valor liquidativo inicial. Finalmente se multiplica el resultado por cien.
En los últimos años están cobrando auge los fondos de inversión de distribución, que son aquellos que distribuyen parte del beneficio entre los partícipes, en lugar de acumularlo al patrimonio del fondo. En estos casos, para calcular la rentabilidad obtenida habría que sumar el beneficio distribuido al valor liquidativo final.
Debe tenerse en cuenta que esta manera de calcular la rentabilidad nos indica la variación del valor liquidativo en un periodo de tiempo que no tiene por qué coincidir con el año. Para poder comparar estos rendimientos con los de otros productos que suelen expresarse en términos de interés anual, sería necesario anualizar la rentabilidad (en este caso, el 2,50% en dos años equivale a un rendimiento anual del 1,24%).
Además, es importante considerar que la existencia de comisiones de suscripción o de reembolso (establecidas en su caso en el folleto del fondo) reducirá la rentabilidad final de la inversión. Como pueden deducir, la rentabilidad final de nuestra inversión puede ser tanto positiva como negativa, según cual sea la evolución del valor liquidativo.
II. ¿Tienen riesgo los fondos de inversión?
Esta es una de las preguntas que prácticamente todos los inversores se han planteado en alguna ocasión. Como cualquier otro producto de inversión, los fondos implican asumir un determinado nivel de riesgo. De este modo, cada fondo de inversión, en función de sus características específicas y de los activos en los que invierta implicará más o menos riesgo.
La elección entre los distintos tipos de fondos debe hacerse teniendo en cuenta la capacidad y el deseo del ahorrador de asumir riesgo, así como su horizonte temporal, es decir el plazo en que estima que necesitará recuperar su dinero.
Si la evolución de los mercados o de los activos en los que invierte no es la esperada, el fondo puede tener pérdidas. Por eso el inversor, al elegir un fondo, debe analizar el riesgo que conlleva, y decidir hasta qué punto está dispuesto a asumir que, al solicitar el reembolso, su inversión valga menos que en el momento de la compra.
Existen dos conceptos que nos pueden ayudar para tener una idea más aproximada del riesgo que tiene incorporado un determinado fondo de inversión:
1. Volatilidad
La volatilidad nos indica si históricamente los valores liquidativos del fondo han experimentado variaciones importantes o si, por el contrario, han evolucionado de manera estable. Un fondo muy volátil tiene más riesgo porque es difícil prever si el valor liquidativo va a subir o a bajar. Por tanto, en el momento del reembolso, lo mismo podrían obtenerse ganancias significativas que pérdidas importantes.
2. Duración
La duración (o plazo medio de vencimiento) es un concepto que permite estimar cómo responderán los activos de renta fija (por ejemplo, bonos y obligaciones) ante las variaciones de los tipos de interés. Cuando los tipos de interés suben el precio de los valores de renta fija disminuye para poder igualar la mayor rentabilidad que ofrecen las nuevas emisiones. En caso de una bajada de tipos el resultado es el contrario.
Este efecto es menor cuanto menor es el plazo de vencimiento (duración) de los valores de renta fija. Por ello, a menor duración de la cartera de renta fija del fondo, menor sensibilidad a los movimientos de los tipos de interés y por tanto menor riesgo (menor oscilación de su valor).
De este modo, antes de suscribir participaciones de un determinado fondo, es totalmente aconsejable consultar en su folleto informativo su política de inversión o vocación (renta fija, renta variable, mixto, garantizado…), es decir, en qué tipo de activos invierte, cual es la composición de la cartera o qué estrategias utiliza. Todos estos documentos pueden solicitarse a la entidad comercializadora y pueden consultarse a través de su página web o en la de la CNMV.
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