Por qué Fisher Investments España cree que los inversores no deben esperar a las declaraciones oficiales de recesiones económicas

25 de octubre 0
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El término recesión (una disminución general de la producción económica) se emplea con frecuencia en las publicaciones financieras que sigue Fisher Investments España. Los comentaristas a los que seguimos suelen discutir si las economías están en una, fuera de una o al borde de experimentar una. Pero, ¿qué es una recesión? ¿Cómo se sabe cuándo empieza y termina una? ¿Quién lo decide? En nuestra opinión, entender el largo proceso que conlleva la declaración oficial de las recesiones muestra por qué los inversores en renta variable no necesitan esperar a esta confirmación (y, de hecho, puede ser perjudicial para ellos).

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Aunque muchos de los comentaristas a los que seguimos definen el concepto de recesión como una contracción del producto interior bruto (PIB, una medida gubernamental de la producción económica) durante un mínimo de dos meses consecutivos, las definiciones oficiales pueden ser más complejas y varían entre las diferentes organizaciones. El comité de datación de los ciclos económicos de la eurozona, perteneciente al Centro de Investigaciones de Políticas Económicas (CEPR, por sus siglas en inglés) (un grupo independiente que data los ciclos económicos de la zona euro) sostiene que las recesiones suelen implicar dos descensos trimestrales seguidos del PIB, pero con excepciones. En Estados Unidos, el comité de datación de los ciclos económicos de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés) define en términos generales una recesión como un descenso significativo de la actividad económica que se extiende por toda la economía y que dura más de unos pocos meses (aunque determinaron que la recesión estadounidense de 2020 se extendió de febrero a abril, lo que demuestra que existen excepciones). El árbitro canadiense de las recesiones, el C.D. Howe Business Cycle Council, considera que una recesión es un descenso pronunciado, persistente y generalizado de la actividad económica agregada, que dura al menos un trimestre, pero a menudo más. Estos grupos, a la hora de anunciar su veredicto, aparte del PIB también examinan otros datos, como el empleo, la inversión empresarial, el consumo personal y la producción industrial.

Dado que se necesita tiempo para recopilar y evaluar los datos, estas organizaciones pueden tardar muchos meses antes de declarar el inicio y el final de las recesiones, según el análisis de Fisher Investments España. Por ejemplo, el 31 de marzo de 2009, el comité de datación del CEPR anunció que la recesión de la zona euro había comenzado en el primer trimestre de 2008. Esa recesión llegó a su fin en el segundo trimestre de 2009, fin que el comité declaró el 4 de octubre de 2010. Del mismo modo, el comité de datación de la NBER dijo el 1 de diciembre de 2008 que la recesión en EE. UU. había comenzado en diciembre de 2007. La recesión terminó en junio de 2009, pero el comité no lo anunció hasta el 20 de septiembre de 2010, unos 15 meses después. 

Esa recesión demostró por qué las organizaciones que fechan los ciclos económicos se toman su tiempo y revisan más datos que el PIB. Por ejemplo, la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos informó de que el PIB del primer trimestre de 2008 aumentó con respecto al trimestre anterior, y la agencia de estadísticas revisó dos veces esa estimación al alza. Dado que el PIB del segundo trimestre de 2008 aumentó, muchos comentaristas a los que seguimos asumieron que la recesión no comenzó hasta el tercer trimestre de 2008. Las revisiones de la BEA que mostraban que el PIB del primer trimestre de 2008 en realidad se contrajo no llegaron hasta el 31 de julio de 2009. 

La dramática conmoción económica de 2020 provocada por las restricciones relacionadas con la covid hizo que se anunciara la recesión más rápidamente, aunque aún con retraso. El consejo del C.D. Howe anunció el 1 de mayo de 2020 que la economía canadiense había tocado techo en febrero y había entrado en recesión. En junio, la NBER dijo que la economía estadounidense había hecho lo mismo. El 29 de septiembre de 2020, el comité del CEPR anunció que la economía de la eurozona había entrado en recesión en el primer trimestre. La NBER fue la primera en declarar el fin de la recesión en su región, al afirmar que abril de 2020 marcaba un mínimo en la actividad económica de EE. UU. Ese veredicto llegó el 19 de julio de 2021.

En opinión de Fisher Investments España, los retrasos que se producen en estos anuncios oficiales de recesión hacen que no sean de gran ayuda para los inversores, dado que la renta variable descuenta escenarios futuros (según nuestros análisis, anticipan el futuro económico con una antelación de entre 3 y 30 meses). Desde su máximo del 19 de febrero de 2020 hasta su mínimo del 18 de marzo de 2020, la renta variable de la eurozona se desplomó un 38,1 % al poner precio a la grave recesión económica provocada por las repentinas restricciones de la covid. Cuando el comité de datación del CEPR confirmó oficialmente que había comenzado una recesión en la zona euro, las acciones ya se habían apreciado un 36,9 % desde los mínimos de marzo (porque, en nuestra opinión, las acciones empezaron a anticipar la siguiente recuperación económica).

Otro ejemplo: en EE. UU., la renta variable estadounidense tocó techo el 9 de octubre de 2007, un par de meses antes de que comenzara la recesión. Cuando la NBER confirmó la contracción el 1 de diciembre de 2008, la renta variable estadounidense ya se había desplomado un 41,7 %. Del mismo modo, cuando el 20 de septiembre de 2010 declaró que la recesión había terminado, la renta variable estadounidense había subido un 70,2 % desde su mínimo del 9 de marzo de 2009. En nuestra opinión, los inversores que esperaban la claridad absoluta sobre la situación del ciclo económico puede que hubieran tomado malas decisiones de inversión. 

Aunque los titulares que vemos a menudo insisten en los datos y análisis económicos sobre el pasado, hacer demasiado hincapié en lo que ya ha pasado puede ser contraproducente para los inversores dada la naturaleza de los mercados, los cuales, según Fisher Investments España, descuentan expectativas futuras. Creemos que los inversores en renta variable obtienen mejores resultados cuando se centran en el rumbo futuro de la economía, no en el pasado. 

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Fisher Investments España es el nombre comercial utilizado por la sucursal en España de Fisher Investments Ireland Limited,   (“Fisher Investments España”). Fisher Investments España está inscrita con domicilio social en calle Junta de Castilla y León, 8, 28660 Boadilla del Monte (Madrid), con NIF W0074497I, inscrita en el Registro Mercantil de Madrid, en el tomo 39501, folio 110, inscripción 1, hoja M-701327, y en el Registro de la Comisión Nacional del Mercado de Valores de Empresas de Servicios de Inversión del Espacio Económico Europeo con Sucursal en España, con el número 126.

El presente documento recoge la opinión general de Fisher Investments España y Fisher Investments Europe, y no debe ser considerado como un servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversiones o fiscal, ni un reflejo de la rentabilidad de sus clientes. No existe garantía alguna de que Fisher Investments España o Fisher Investments Europe sigan sosteniendo estas opiniones, que pueden cambiar en cualquier momento a partir de nuevos datos, análisis o consideraciones. La información aquí contenida no pretende ser una recomendación o pronóstico de las condiciones del mercado. En su lugar, tiene por objeto esclarecer los aspectos tratados. Los mercados actuales y futuros pueden diferir ampliamente de los que se describen en este documento. Asimismo, no se garantiza la exactitud de ninguna de las hipótesis empleadas en los ejemplos contenidos en este documento. Invertir en los mercados financieros implica un riesgo de pérdida, y no hay garantías de que todo o parte del capital invertido sea reembolsado. La rentabilidad pasada no garantiza ni indica los resultados futuros de manera fiable. El valor de las inversiones y los ingresos procedentes de ellas están sometidos a la fluctuación de los mercados financieros mundiales y de los tipos de cambio internacionales.

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