¿Quien manda en Bitcoin? ¿Que es un fork? Riesgos a tener muy en cuenta

12 de marzo 0

Lo primero de todo, insisto de nuevo en que invertir en Bitcoin es una grave imprudencia sin haberle dedicado un tiempo razonable a estudiarla y entenderla.  No inviertas en Bitcoin si no lo entiendes

Uno de los riesgos específicos de Bitcoin que no tienen otros activos financieros son los famosos “forks” o versiones alternativas de Bitcoin, y el hecho de que exista este riesgo pone de relieve su carácter novedoso y todavía experimental.  Si cometes la imprudencia de invertir indirectamente en Bitcoin delegando la custodia en un tercero o a través de algún producto financiero, es importante que al menos contrastes que estas entidades en las que confías comprenden bien lo que es un fork y qué política tienen al respecto de estas versiones alternativas de Bitcoin. De lo contrario, puedes acabar estando invertido en algo que de ninguna manera habías pretendido.

Voy a ilustrar lo que es un fork con un ejemplo muy sencillo. Imaginemos que los programadores de Bitcoin proponen una versión alternativa que es inflacionaria. Digamos que modifican el software para que la oferta crezca de manera constante un 2% al año, y para siempre. No suena demasiado mal, ¿no?  Después de todo es el objetivo estándar de inflación de los principales Bancos Centrales.  Podríamos pensar que a las casas de cambio, mineros, proveedores de monederos, etc les podaría parecer bien el cambio y actualizarán a esa versión.  

Pero, ¿Qué pasa si hay un grupo de usuarios, incluido algún minero, que se niega a actualizar a esa versión porque no quieren que su parte del pastel de Bitcoin se diluya un 2% todos los años? Pues que la cadena de bloques se dividiría en dos, una con las reglas antiguas de inflación tendente a cero, y otra con las nuevas reglas de un 2% de inflación permanente.

Todo el que tuviera Bitcoin antes de la división, tendrá exactamente la misma cantidad de monedas en cada una de las dos cadenas. Pero, ¿Cuál es la “original” y cuál es la “falsa”? ¿Cual de estas dos es la que cotiza en las casas de cambio al precio actual de $56.000? La respuesta sencilla es que la que cotiza con el ticker “BTC” en todas las casas de cambio, es la que mayor apoyo tenga por parte de los mineros, la cadena más pesada en términos de Proof of Work (prueba de trabajo).  Entonces, ¿Los mineros compinchados con los desarrolladores son los que dictan qué es Bitcoin y qué no lo es y cuáles son sus reglas?  No. Rotundamente no.  A continuación voy a demostrar por qué.

Imaginemos que la gran mayoría de los mineros apoya la cadena inflacionaria y todas las casas de cambio les siguen.  Es decir, BTC habría cambiado a unas nuevas reglas, y ni siquiera contemplo el caso de que inicialmente alguna casa de cambio decida cotizar la versión original.

Si la gran mayoría de los propietarios de Bitcoins también acepta la versión inflacionaria, pues que así sea.  Esta sería la única versión de Bitcoin y se acabó la historia.  La versión con las reglas originales acabaría en la irrelevancia.

Ahora bien, si hagan lo que hagan los mineros y casas de cambio, los propietarios de Bitcoin en su mayoría tienen claro que les repugna esa versión con inflación permanente del 2%, lo que harán es venderla y con los dólares o Euros que obtengan comprarán más Bitcoin no inflacionaria cuando ésta acabe cotizando en las casas de cambio, más pronto que tarde.  Y la razón por la que cotizaría pronto es porque si los propietarios piensan así, los potenciales compradores también pensarán lo mismo.  Es decir, los potenciales compradores retirarían sus ofertas de compra de la versión inflacionaria y reclamarán a las casas de cambio que coticen la versión con las reglas originales, para colocar allí sus  compras. 

Las ventas de los propietarios y la huida de los potenciales compradores provocarían una caída del precio de la versión con inflación, y esto hará que los mineros se asusten muchísimo.  Los mineros tienen unas inversiones y unos costes elevados, sus costes son mayores cuantos más mineros compitan en una misma cadena de bloques. Y su negocio es rentable mientras sus costes para obtener Bitcoins sean menores que el precio al que cotiza Bitcoin, de esa forma obtienen su margen de beneficio.  Si el precio se desploma pero sus costes no caen, pierden mucho dinero.

Es el mercado quien dicta con mano de hierro a los mineros en qué cadena deben minar, y si nada más lanzar la versión inflacionaria ven que el precio se desploma, se darán cuenta de su grave error, y se lanzarán como locos a minar en la cadena con las reglas antiguas que por otro lado sería un chollo, pues con toda probabilidad es la que sí mantendrá su cotización en el entorno de los $50.000.  Y sería un chollo porque como los primeros que lleguen la tendrán para ellos solitos (recordemos que en nuestro ejemplo la mayoría de nuevos mineros habría decidido apoyar la cadena inflacionaria), podrán conseguir Bitcoins a un coste bajísimo para luego venderlas a $50.000.

Es cierto que este proceso sería más abrupto y complejo si hubiera una conjura política global para que las casas de cambio y los mineros apoyen la versión inflacionaria.  En ese caso la versión original solo sería apoyada por mineros y casas de cambio en jurisdicciones “rebeldes”, por las casas de cambio descentralizadas, o por mercados  negros. Ya tenemos experiencia histórica de que es lo que pasa cuando se prohíbe algo que el mercado verdaderamente demanda.  La ley seca, la prohibición de tenencia de oro en los años 30 o la guerra contra las drogas.  El precio del bien demandado se dispara y el acceso a él se dificulta e incluso ese acceso para comprar y vender pasa a estar controlado por criminales como en los casos de la ley seca y las drogas, pues el “trabajo” de los criminales es precisamente ese, moverse fuera de la ley, saltarse las prohibiciones.

Lógicamente estoy llevando el ejemplo a límites exagerados, con el fin de ilustrar todas las posibilidades.  Con los políticos nunca se sabe, pero sería bastante difícil que justificaran que “Bitcoin inflacionaria” fuese legal y “Bitcoin no inflacionaria” fuese ilegal.  Aunque ya no estaría exagerando tanto si se tratara por ejemplo de una versión “Bitcoin con nombre apellidos”, poniendo la excusa del control de blanqueo de capitales y financiación del terrorismo.

Como decía, la historia nos dice que el mercado seguirá demandando aquello que considera útil pese a las prohibiciones.  En Bitcoin posiblemente con más motivo, pues al haber sido diseñado expresamente para resistir las prohibiciones y la censura, el mero hecho de prohibirlo sería, en mi opinión, la corroboración más absoluta de su utilidad. 

Volviendo a un escenario menos conspiranoico, el resultado normal de una división de este tipo es que comenzarían a cotizar las dos versiones de Bitcoin, y el mercado vendería unas por otras señalizando enseguida, vía precios, cuál de las dos versiones es la más demandada.  Como todos los propietarios tienen idéntica cantidad de una y de otra, si venden en masa una para comprar más de la otra, los precios enseguida nos “cantarán” qué es lo que realmente quiere el mercado.  Los mineros seguirán sin rechistar a la versión que el mercado considere más valiosa, no les quepa ninguna duda. 

Ha habido muchos forks de Bitcoin absurdos e irrelevantes a los que nadie ha prestado la más mínima atención. Eran intentos de estafa de poca monta o simples juegos.  Pero un fork realmente polémico, como el de Bitcoin Cash en 2017, si que es un evento negativo para Bitcoin. No es un evento fatal, pero sí un motivo para generar un estancamiento o retroceso en la percepción de seguridad por parte del mercado, por mucho que al final los mineros se la tengan que envainar y salga victoriosa la “verdadera” Bitcoin. Los forks polémicos son el síntoma de que las personas más cercanas al desarrollo y las operaciones de bitcoin, los programadores y mineros, no acaban de estar alineados con la demanda del mercado.  

Por eso, cada vez es más difícil que salga adelante cualquier cambio.  En primer lugar por una cuestión de máxima prudencia y seguridad. Hay un billón de dólares almacenados en Bitcoin, o al menos eso creen sus propietarios, y esto ya no es ninguna broma. Y en segundo lugar porque los que contribuyen al desarrollo de Bitcoin deben pensar como propietarios de Bitcoin, si es que no lo son ya, por su propio interés y para que sus propuestas no sean rechazadas. Y saber o anticiparse a lo que demanda el mercado no es nada fácil, de lo contrario todos seríamos ultrarricos. Por tanto todo el proceso debe llevarse adelante con la máxima cautela, pues si lo que el mercado demanda de Bitcoin es seguridad, es muy dudoso que ningún cambio precipitado o alocado vaya a ser bien recibido. 

La filosofía necesaria para el desarrollo Bitcoin dista muchísimo de la filosofía que caracteriza y necesita Silicon Valley. En Bitcoin ha de primar lo conservador, lo seguro.  Mientras que en Silicon Valley interesa lo nuevo, lo disruptivo.  Salvo contadísimas excepciones, el resto de las criptomonedas apuestan claramente al juego de Silicon Valley, que sin entrar a juzgar si eso es bueno o malo, lo que si tengo claro es que la seguridad no es ningún juego.  Los experimentos mejor con gaseosa. 

Desconfíen de los forks o shitcoins que prometen ser igual de seguras o más que Bitcoin y además más rápidas, más chulas, con inteligencia artificial, big data, internet of things, junta de la trócola, guinda y lazo con tirabuzón (añada el lector el buzzword de moda).  La seguridad informática es una ciencia aún en pañales y extremadamente difícil hacerla bien. Requiere de muchísimo tiento, tiempo y extremo cuidado.

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