Los Austriacos, los otros y la deflación

27 de mayo 4
Treinta años Economista Titulado del Banco de España. Economía internacional. Autor del blog "Decadencia de Occidente", blog sobre los estragos... [+ info]
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1º en inB
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Durante la gran Depresión de 1929-33, hubo un debate entre un lado y otro de la Economía sobre la deflación que se desencadenó, que llevó los índices de precios a caer más del 20% anual. Por un lado, la economía dominante, en la que se incluye a Irving Fisher de Yale hasta Keynes, en Cambridge, la caída del nivel de precios era un fenómeno monetario al que había que contrarrestar mediante una política monetaria pro reflacionista, que mantuviera estable el nivel de gasto nominal, pues si no la caída de precios causaría más contracción real. 
Por el contrario, la Escuela Austriaca se destacó por decir que la deflación era un depurativo eficaz (la teoría del liquidacionismo), pues las empresas sólidas siempre sobrevivirían y solo desaparecerían las malas que, de todos modos, iban a quebrar. Un ejercicio, por tanto, de quitar grasa innecesaria y perjudicial que libraría recursos para los eficientes. 
La Reserva Federal, maniatada por el patrón oro, siguió esta última línea, y permitió que subieran los tipos de interés reales al caer la oferta monetaria disponible. David Glasner tiene un artículo sobre este error de los Austriacos - aunque según él éstos conservan algunas virtudes que merecerían ser visitadas por los no Austriacos. Cito ahora los párrafos de Glasner más centrados en la deflación del 29, 

Chancellor cita la desconfianza sobre el uso de agregados estadísticos e índices de precios como un factor en la desastrosa advertencia de política de Hayek contra las medidas anti-deflacionarias o reflacionarias durante la Gran Depresión. Su desconfianza en los índices de precios puso a los economistas austríacos en conflicto con la opinión económica dominante durante la década de 1920. En ese momento, había un consenso general entre los principales economistas, que iban desde Irving Fisher en Yale a Keynes en Cambridge, de que la política monetaria debía apuntar a ofrecer un nivel de precios estable y, en particular, tratar de evitar cualquier disminución de los precios (deflación). Hayek, quien a principios de la década había pasado un tiempo en la Universidad de Nueva York estudiando política monetaria y en 1927 se convirtió en el primer director del Instituto Austriaco para la Investigación del Ciclo de Negocios, argumentó que la política de estabilización de precios estaba equivocada. Hayek escribió que era natural que las mejoras en la productividad condujeran a precios más bajos y que cualquier resistencia a este movimiento (a veces descrito como "buena deflación") tendría consecuencias económicas perjudiciales.

Es decir, para Hayek la deflación era un efecto del aumento de la productividad, que permitía competir a más bajos precios, y cualquier intento de evitarlo sería perjudicial. Pero, 

El argumento de que la deflación derivada de la expansión económica y el aumento de la productividad es normal y deseable no es lo que llevó a Hayek y a los austriacos a perderse en la Gran Depresión; fue su incapacidad para darse cuenta de que la deflación que desencadenó la Gran Depresión fue un fenómeno monetario causado por un mal funcionamiento del patrón oro internacional. Además, la propia teoría del ciclo económico de Hayek afirmaba explícitamente que una política monetaria neutral (estable) debería apuntar a mantener constante el flujo del gasto total y los ingresos en términos nominales, mientras que su consejo de política de acoger la deflación significaba una tasa rápidamente decreciente del gasto total. El consejo de política de Hayek fue un inexcusable error de juicio, que, para su crédito, sí reconoció después del hecho, aunque muchos, tal vez la mayoría, los austriacos se han negado a seguirlo hasta ese punto.

Ahora están claros los efectos de la deflación, aunque todavía hay quien los discute. La deflación es una caída del nivel general de precios - algo en que Hayek no creía. Esa caída tiene efectos letales sobre los beneficios de las empresas, pues los salarios nominales jamas van a disponer de información suficiente para aceptar un ajuste a la baja proporcional a la caída de precios. Además, la caída del conjunto de éstos impide el ajuste de precios relativos, que es en lo que se basa la eficiencia de una economía. Finalmente, la deflación arrastra un pesimismo que hace a la gente preferir dinero líquido sobre cualquier activo, lo que lleva al derrumbe de los mercados de activos. 
Pero fue sobre todo el patrón oro vigente lo que guió la actuación de la FED en una dirección contractiva, lo cual, través del sistema, se contagió  a todo el mundo. Todos los países pertenecientes al club oro cayeron en una deflación y Recesión agudas. Gran Bretaña, que había decidido reingresar en 1925 a un absurdo tipo de paridad de la preguerra, por razones de prestigio, sufrió una contracción especialmente grave. Sólo cuando en 1931 decidió abandonarlo, la economía mostró signos de vida.  
(He tratado esta época en mi post “Inglaterra, Churchill y el Patrón Oro”.)
Los que más claro tienen lo que es la deflación son los americanos, no en balde conocieron los primeros una deflación de verdad, y superior después que la salida del $ del Patrón oro dictada por Roosevelt y su devaluación permitió tomar un camino reflacionista que dio un gran empujón a la economía... aunque ya fue tarde para evitar la II Gran Guerra. Al menos sus economistas de algunas universidades lo tienen bien estudiado. Bernanke es un ejemplo de máximo experto llamado a ser presidente de la FED.
Se toma por sabido que fue el gasto de guerra el que sacó las economías de la depresión. Pero antes, desde 1933 al 37, hubo un rebrote económico provocado por una política monetaria adecuada.

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Este artículo tiene 4 comentarios
En una economía de libre mercado sin intervención externa no se pueden producir esos ciclos de expansión y contracción económica generalizada. Es precisamente la expansión de la masa monetaria de forma artificial, sin base en el ahorro, lo que provoca dichos ciclos.
Al aumentar la masa monetaria de forma artificial, ya sea imprimiendo dinero o reduciendo los tipos de interés, envía un mensaje equivocado a los distintos agentes económicos, que se lanzan a invertir en proyectos cada vez mas a largo plazo, engañados por esos tipos de interés artificialmente bajos. Cuando el mercado se da cuenta del engaño todos esos proyectos que se sustentaban en inversiones a intereses que no eran los de mercado dejan de ser viables y llega la subsiguiente depuración y recesión. Un ejemplo reciente de esto lo tenemos en la crisis de 2008, en los años anteriores vimos aeropuertos que se demostraron innecesario e inviables, ciudades de edificios ahora vacíos construidos a las afueras y sin base en la demanda real, ahora abandonados... .
Es la manipulación de la masa monetaria y de los tipos de interés lo que provoca estos ciclos, provocando un despilfarro de recursos que son escasos. El hecho de aumentar el dinero en circulación no aumenta la riqueza solo sube los precios. No hace falta decir que si se hubiera dejado actuar al mercado durante la crisis de final de los 20, se habría salido mucho antes, en lugar de entrar en depresión, la intervención de Roosvelt no solo no lo resolvió sino que lo agravo. El mercado tardo casi 30 años en recuperar los niveles de final de los años 20.
29/05/2020 18:12
En respuesta a Teasel Goblins
Es ud un cliché puro de Hayek. No me dice nada nuevo, porque me gusta Hayek cuando no habla de dinero.
Yo hablo de un problema monetario, que ud no quiere reconocer porque no se molesta en leer lo que yo digo del dinero en circulación, que es inestable. Y lo es porque la demanda de dinero o atesoramiento solo es estable en algunos plazos muy breves.
Por cierto, Hayek se arrepintió al final de su boda de lo que aconsejó en la crisis del 29.
Ud no puede hablar del ahorro y la inversión como si no hubiera dinero. El ahorro es igual a la inversión cuando no hay un activo llamado dinero que en momentos concretos desaparece porque todo el mundo lo prefiere a cualquier alternativa. No puede ud analizar y hablar del ahorro cuando hay deflación. No puede ud recomendar que no se haga nada, cuando el mismo Hayek tenía la teoría que en esos casos había que mantener estable el flujo nominal del PIB.
Pero en fin, está claro que ud ha escrito sin haber leído mi artículo.
29/05/2020 18:32
Para empezar la inflación es el aumento de la oferta monetaria por lo tanto ahora vivimos en una época de inflación sin precedentes. Para continuar es evidente que la productividad tiende a la bajada de los precios y eso cada vez está más claro en la época que vivimos. Por otro lado todo el dinero está fluyendo en los activos financieros y cada vez menos a la economía real por lo que el movimiento del dinero es cada vez menor y pero están produciendo burbujas impresionantes en los bonos y en la bolsa principalmente. Seguir dándole a la maquinita solo alarga la agonía pero cuando la burbuja estalle la realidad se impondrá y este sistema fraudulento explotará por los aires. Los Keynesianos son como los socialistas, todo lo arreglan dándome una patada al balón sin atajar los problemas.
31/05/2020 11:37
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