Con la llegada esta semana de Uber a España, son muchos los artículos que han proliferado sobre las ventajas que la aplicación puede reportarle a los consumidores y al conjunto de la economía nacional en general.
Indudablemente, esta empresa fundada en 2009, en San Francisco, ha revolucionado el mercado internacional del transporte de pasajeros. Tanto es así que los gremios de taxistas de alrededor del mundo le han declarado abiertamente la guerra. La razón reside en que la aplicación ofrece un servicio similar al ya existente con un precio significativamente menor (27,61$ de media en Estados Unidos frente a los 35$ del negocio tradicional), el cual se mantenía gracias a las concesiones estatales y que ahora se verá obligado a corregirse para adaptarse a las necesidades de sus clientes.
Con todo esto, y el proceso de expansión internacional que Uber lleva realizando desde 2012, son muchas las empresas de calificación e inversión que se han aventurado a estimar la valoración de la compañía, tarea complicada ya que ésta no publica sus cuentas anuales y tienen una accesibilidad compleja.
Desde aquí se procede a realizar un aproximamiento al valor real de Uber mediante las siguientes variables:
De esta forma, la valoración final estimada de Uber sería la siguiente:
Con una valoración aproximada de algo más de 31.000 millones de dólares (unos 27.000 millones de euros) frente a las cifras que se suelen manejar desde la web que, a falta de datos oficiales, se sitúan alrededor de 50.000 y 60.000 millones de euros.
Sin embargo, siendo un poco más optimistas, podemos esperar un crecimiento del mercado de un 10% anual, frente al 8% y, además, si partimos de una cuota de mercado algo superior -un 30%- y establecemos un amento esperado en 10 años de hasta un 65% de la cuota total del mercado (lo cual es una cifra bastante ostentosa), sumado a un mayor margen operativo de hasta el 60%, la valoración resultante sería:
Con una valoración estimada de más de 59.000 millones de dólares (casi 52.000 millones de euros), una cifra que se asemeja más a las previsiones globales, pero que está condicionada a un escenario bastante favorable y quizás menos probable que el descrito anteriormente, de manera que estableceremos una valoración de entre unos 30.000 millones y 50.000 millones de euros, cifra inferior a la esperada. Por esta razón, y a esperas de ver cómo se comporta el mercado y, sobre todo, qué regulaciones estatales se aprueban y cuales se derogan para permitir la libre competencia en el sector y la progresión de la economía, a día de hoy podemos decir que, a pesar de no contar con datos bursátiles ni datos oficiales provistos por la compañía, Uber podría estar ligeramente sobrevalorada, aunque dicho desfase podrá verse corregido si, como dijimos anteriormente, se acaban con los privilegios dados al sector y el mercado se vuelve más competitivo, lo cual acabaría favoreciendo, sin lugar a dudas, a la empresa californiana.
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