Trade your plan

17 de agosto 1
Doctor en Administración y Máster de finanzas en dirección financiera, con especialización en análisis bursátil y banca y gestión de... [+ info]
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12º en inB
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“Todo el mundo tiene un plan hasta que les golpean en la boca”. Mike tyson

Ese es uno de los principales desafíos del trading. Comenzamos con unos planes y entonces un movimiento en contra nos golpea en la boca.

Una vez que nos vemos empujados fuera de nuestro plan de trading, perdemos nuestra ventaja. Somos como el boxeador atontado que ya no se adhiere a su plan para la pelea. Sin una estrategia, no podemos maximizar nuestros puntos fuertes y compensar nuestras vulnerabilidades. Todos somos excelentes en algo, ahí es donde hay que poner el foco. Cada minuto que te dedicas a aquello en lo que no eres bueno se lo restas a aquello que haces mejor, no aprovechas tu potencial. Si tomas una perdida no permitas que te saque de tu plan previo, porque puedes perder una operación, pero endereza de nuevo el timón o perderás tu confianza en tu trading y con ello tu cuenta.

La mejor forma de medir tu confianza y fe en tu sistema la alcanzaras cuando te golpeen en la boca, y el sistema o plan previo te demuestre que es parte del camino. Que todo sistema, al igual que el mercado tiene impulsos y correcciones. Ganar dinero es mucho más fácil cuando las condiciones del mercado son favorables. Es cuando tenemos que lidiar con la adversidad que descubrimos lo resistentes que somos y cómo de efectivas pueden ser nuestras estrategias.

Aprender a encajar un golpe es clave para tener éxito en el boxeo y también es una importante habilidad en el trading. Así es cómo se entrena para sacar fuerzas de dentro y encontrar el empuje competitivo que le hará avanzar y le ayudará a superar la adversidad.

La confianza no es algo que tenemos, como el dinero o un coche; es algo que hacemos. La confianza es nuestra apreciación de nuestras capacidades en relación con los desafíos que anticipamos. Dentro de los límites de nuestras mentes, somos juez y parte. Prestamos los veredictos de si somos capaces de enfrentar la realidad tal como lo percibimos. La expresión emocional de esos juicios se manifiesta como la confianza – y más a nivel mundial como la autoestima.

No es valiente aquel que no tiene miedo, sino el que sabe conquistarlo. No hay que desterrar el miedo, sino la cobardía; los valientes también tienen miedo, pero aceptan el reto. Mientras el cobarde se deja dominar por él, el valiente se hace frente. No te inquietes cuando tengas miedo porque fallaras una operación o secuencia de ellas. No intentes eliminar el miedo, acéptalo, y busca la forma de dominarlo. Al miedo no se le derrota de una vez sino poco a poco y cada vez que lo afrontamos. Cuando no lo evitamos y no huimos, el miedo se hace más pequeño, se achica y se diluye. Así es como se gana la confianza en uno mismo. Como dice Mandela: “no te conviertas en algo menor de lo que puedes ser”

De hecho, la acción de confiar es el factor clave que les permite a las personas vulgares y corrientes alcanzar altos niveles de rendimientos a través de rutinas que promueven su talento. Rosabeth Moss Kanter, profesora de la escuela de negocios de Harvard, autora de Confianza nos cuenta que esta es el auténtico alimento del talento. La evidencia empírica así lo demuestra. En 1968, el doctor Rosenthal, catedrático de Psicología de la universidad de Harvard, realizo un experimento con varios grupos de estudiantes de un colegio de San Francisco. Hizo un test de inteligencia a estos alumnos y eligió de manera aleatoria un 20% de los mismos y manipulo sus datos comunicándoles a sus profesores que esos alumnos tenían un 20% de cociente intelectual superior al resto. Pasados unos meses, se volvió a medir el CI de todos los alumnos y al contrastarlo con el previamente obtenido en el primer test. El resultado fue que ese 20% elegido al azar había obtenido un desarrollo intelectual más rápido y destacado. Es decir, las expectativas positivas o negativas sobre las personas determinan su rendimiento en un sentido u otro. Esta investigación es conocida como “efecto Pigmalión” en honor al personaje de la mitología griega, Pigmalión rey de Chipre, quien busco desesperadamente durante mucho tiempo a la mujer perfecta con la que casarse. Sin embargo, todas tenían algún defecto. Desesperado, renuncio a su deseo, se encerró en su estudio y decidió dedicar todo su tiempo a esculpir la estatua de la mujer más hermosa. Su pasión fue tal que la escultura cobro vida.

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