Rajoy, Puigdemont y el ‘error definitivo’

13 de octubre, 2017 6
"Todos los que generalizáis sois iguales" :)
"Todos los que generalizáis sois iguales" :)

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Tres días después de la aciaga jornada del 1-O en Catalunya, el Presidente 130 de la Generalitat, Carles Puigdemont, declaraba en una entrevista para la BBC: “La intervención de la autonomía, el arresto de los miembros del gobierno o mi arresto. Esto puede ser el error definitivo” (http://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-41492922).

Sobre el perfil psicológico de los líderes en liza

Carles Puigdemont i Casamajó es un independentista “pata negra”. Desde edad muy temprana abrazó el amor a la “patria” catalana, “un sol poble”; a su lengua, su cultura e identidad seculares; y consecuentemente su animadversión hacia España, sus instituciones, sus leyes,…, su lengua y cultura “imperialistas”, que desnaturalizan Catalunya, y que “no nos permite vivir como catalanes”.

El President es un ejemplo de la ideologización integral: todo en su vida está “catalanizado” y atravesado por la idea de "la Catalunya soberana". Su compromiso y lucha son inquebrantables. “Catalunya” es una cuestión de dignidad, uno de los principales elementos que dan sentido a su propia vida . Tamaña militancia combativa lo sitúan en las lindes del sectarismo mesiánico, aunque sea cargado de "buenas intenciones".

Mariano Rajoy Brey es el antimilitante; es conservador, "gallego" y poco más. Tiene escasos principios inamovibles, detesta el combate, esquiva el conflicto… Eventualmente acoge la reforma, pero si no molesta demasiado, si no hace mucho ruido. Huye de actuaciones excluyentes, intenta “templar gaitas” y frecuentemente provoca el malestar generalizado, por supuesto también entre los suyos; por tibio, por “Maricomplejines” (apodo acuñado por el periodista Federico Jiménez Losantos) . Prefiere la inacción y esperar a que algún imponderable le evite tomar decisiones radicales. Su compromiso con la política está lejos de ser una cuestión de dignidad, sino de supervivencia.

Sobre los incentivos y las servidumbres

Pedirle al PP que pacte un referéndum de autodeterminación que de facto supone segregar la soberanía nacional española y, eventualmente, si el resultado fuese favorable a la secesión, romper la unidad de España; es equivalente a solicitarle su autodisolución, su suicidio complaciente y amistoso.

Bien al contrario, una posición de firmeza frente al desafío independentista unilateral, reagrupa el voto de la derecha en torno a un rebrote del sentimiento nacional español, que se siente "atacado" y desplaza el foco de la corrupción, otras miserias políticas y de las emergencias sociales y económicas. En definitiva, llegados a este punto de tensión, probablemente un adelanto electoral en España reforzaría la mayoría del PP.

Por su parte, el independentismo jamás soñó llegar tan lejos y tener tantos apoyos en Catalunya. La capacidad de movilización masiva durante siete años es inaudita en Europa. El grado de compromiso en implicación de millones de personas, que lograron burlar la vigilancia y violencia coercitiva de un Estado moderno para la realización de un referéndum ilegal, son demostraciones de fuerza han desbordado a propios y extraños.

Arengar a la gente a la revolución por un “País Nou” es ilusionante y está cargado de épica. Pero a recoger velas, llamar al pacto y a la moderación le falta erótica. Han llamado a la desobediencia, a las algaradas de claveles y sonrisas. La fuerza está en la calle. Hay dudas de la capacidad para controlar y liderar el repliegue. Huir hacia adelante es lo más tentador.

Además, los socios radicales cuperos, cuyo apoyo es perentorio, abocaríam a la disolución del Parlament y convocatoria de elecciones autonómica si hay rectificación del programa de máximos. Sin olvidar que muy probablemente los miembros del Govern quedarán inhabilitados, irán a prisión y perderán su patrimonio. Un final no previsto para quienes otrora creyeron tener tan cerca la creación de la República Catalana y que sus nombres figurasen para siempre como "padres de la patria" en los libros de historia y en la memoria colectiva del "pueblo catalán".

Sobre la estrategias pasadas y presentes y el desenlace

La “Guerra de la secesión” no se libra en el campo de batalla. El discurso, la efectividad del relato, la imágenes poderosas comunicativamente… han sustituido al armamento pesado, por suerte para todos. El embate del referéndum lo ganó el Govern sedicioso. La imágenes del 1-O dieron la vuelta al mundo y ampliaron el perímetro de influencia de los independentistas en Catalunya y en los medios y opinión pública internacionales. Pero, y a pesar de su decepción, no en las instituciones europeas, quienes incluso llegaron a legitimar el “uso proporcionado de la fuerza”. Los votos, el recuento, la legitimidad y validez del referéndum fueron lo de menos.

En 2010, la sentencia del Tribunal Constitucional que rectificó el preámbulo y algunos artículos del Estatut, se manejó con gran habilidad para extender el sentimiento de "maltrato" y "humillación" ( http://www.vozpopuli.com/materias_grises/mito-sentencia-Estatut_7_1067063285.html ).

Las élites políticas y mediáticas españolas pensaron que la soflama independentista obedecía a un coctel de crisis económica, movimientos populistas contemporáneos en el contexto de los cambios acelerados que está provocando la "nueva economía" (Brexit, Trump…) e irreductibles independentistas emocionales (1/3 aproximadamente). Rajoy prefirió hacer lo que tantas veces le funcionó: fumar un puro, leer el Marca y esperar.

Pero Artur Mas, oportunista, movió al catalanismo moderado hacia la independencia a la ola de los movimientos de una parte notable la sociedad civil, que en buena medida se han hecho amos y señores del procés. Unos y otros se retroalimentaron y exprimieron "la naranja hasta que se quedó sin jugo".

A partir de aquí, poco que negociar porque el material que está encima de la mesa son las emociones: “referéndum sí o sí”, “tenemos derecho porque somos una nación”. En caso contrario, el Estado es “opresor”, “autoritario” y Catalunya es una "colonia".

Catalunya está tan lejos de ser un pueblo oprimido ( competencias del gobierno catalán http://web.gencat.cat/en/generalitat/estatut/estatut1979/titol_primer/index.html ) como la autodeterminación de ser un derecho recogido y consolidado en cualquier ordenamiento jurídico de un Estado homologable y en el derecho internacional. Pero ya daba igual: ¡nuevos tiempos para la posverdad!

En todo caso, aquí estamos. Según la hoja de ruta, la próxima semana se debería acometer la DUI. Es la hora de la verdad. Entra el nerviosismo y tiemblan las piernas antes de saltar . Santi Vila, conseller de empresa, pide un “alto el fuego” (http://www.ara.cat/opinio/santi-vila-hores-greus-pais-per-a-tots_0_1882611756.html ) aduciendo ahora la idea “un país para todos”. Artur Mas dice en Financial Times "que Catalunya todavía no tienen todas las herramientas para hacer la independencia efectiva" (http://www.lavanguardia.com/politica/20171007/431836511865/puigdemont-dui-parlament-rajoy-mediacion.html ). ¿¡Para este viaje estas alforjas!?

Mientras, la CUP explica cómo se hará la independencia, controles de capital incluidos para “garantizar la viabilidad de la República” en un primer estadio (http://www.lasexta.com/noticias/nacional/la-diputada-de-la-cup-eulalia-reguant-defiende-imponer-un-corralito-en-cataluna-a-partir-de-la-independencia-hacemos-un-control-de-capital_2017100959db46a20cf2546f684ff7ad.html). Y las empresas comienzan a trasladar sus sedes sociales.

Los independentistas "de cuna" y los anticapitalistas, asumen la catástrofe económica (https://politica.elpais.com/politica/2017/10/07/actualidad/1507388087_822001.html) como "peaje" necesario para un objetivo mayor. Pero los menos fervientes dudan de si bajarse del carro.

Estamos en situación de emergencia: alocución del Rey llamando a restablecer el orden constitucional en Catalunya, el parlamento europeo ha abordado la cuestión catalana (https://elpais.com/elpais/2017/10/05/videos/1507220252_184119.html ). Pero Rajoy, con toda malicia, dijo que irá al parlamento “cuando pueda”.

Sabe mejor que nadie que no hay nada más letal y difícil de esquivar que el “fuego amigo”. Así fulminó a sus rivales internos y recientemente a Pedro Sánchez. Está esperando agazapado a que el President, urgido, tentado, presionado, sin salidas; comenta el “el error definitivo”: declarar unilateralmente la independencia. Aprovecharía así el descrédito ante el mundo y la sociedad española, y sobre todo, ante los moderados "de uno y otro lado", para avalar sus posteriores actuaciones.

"Es una empresa harto difícil conseguir la independencia de un Estado de la UE con el 48% del voto inequívocamente a favor, sería igualmente difícil con un 60%, pero en estás condiciones es quimérico. Europa no se ha diseñado para disgregar y confrontar, sino para lo contrario."

El independentismo necesita ampliar su base social si algún día quiere materializar su ensoñación. Por eso proclamarán una DUI, pero diferida, de combustión lenta, independencia pero solo un poquito, clamando por mediaciones de "fogueo", “templando gaitas” al más puro estilo Rajoy, incomodando a todos pero ganando tiempo, no pueden defraudar pero tampoco espantar; y a la espera otro “error definitivo” del Gobierno en la aplicación del artículo 155, para que la independencia, que no va a ser de ésta vez y lo saben, supere su umbral y consiga mayoría cualificada en los siguientes años o generación, condición necesaria para tener algún posibilidades de “vencer”. ¡Y vuelta la burra al trigo!

Es irresponsable e inmoral fiarlo todo a la confrontación, pero como Puigdemont dijo a Jordi Évole a propósito del "arrollo" de las minorías en la sesión del Parlament que aprobó la ley de referéndum y transitoriedad: “era el único camino”.

Todo va muy rápido en el mundo global digital. La “guerra de la secesión emocional” es también volátil: el populismo anti establishment juega a favor, la segregación y las fronteras van contra el sino de los tiempos. Ambas son fuerzas muy poderosas.

Rajoy, dubitativo respecto al 155, además de contener las presiones de los suyos, como dice en la entrevista de dominical de El País, en la que también abraza la golosa bandera (https://politica.elpais.com/politica/2017/10/07/actualidad/1507394644_881357.html?autoplay=1 ), tiene la responsabilidad histórica de acertar.

Veremos quien comente antes el “error definitivo”. Todos se están tentando la ropa. Las banderas no abrigan pero ganan elecciones. Tenemos matraca para rato.

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Este artículo tiene 6 comentarios
La mayor Falacia de esta gente es que les oprimimos, cuando ellos tienen las mismas vías de alcance del poder en España para cambiar las leyes. Pero no, prefieren jugar a Peter Pan.
13/10/2017 21:01
Muy amable Miguel. Es irracional e irresponsable, pero una cuestión que hay que abordar con inteligencia política porque esto es muy largo. Espero que la nueva economía y sociedad sepan combatir eficazmente a los gobernantes y sociedades que se cierran sobre sí mismos y sus devastadores efectos. Un abrazo.
13/10/2017 21:11
antiguo usuario
Como catalán, la mejor opinión que he leído sobre el problema catalán, la suscribo totalmente.
14/10/2017 08:40
antiguo usuario
De todas formas el inde. de verdad catalan prefiere la inde incluso con hambre, por eso si tienen que ilusionar en momentos de depresion son como un placebo para muchos que luego se volverian contra los inde sin fronteras,jajaja
Tambien resulta conmovedor
la chica de la Cup, Grabiel,
con la inde sin fronteras,será al reves todo lleno de fronteras,jajaja
Eso parece una ong, jahjaja
Parece un comic de guiñoles,
Con Mariano,Mas ,Calimero Puidemon, el frances Junqueras , la Forcadel, y a la sombra los Ferrusolas que esperan salvarse, es todo muy cutre,jajaja
14/10/2017 08:50
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