En los años 60 del siglo pasado, las grandes empresas americanas comenzaron su expansión internacional, occidente había terminado su reconstrucción y el futuro por fin se ofrecía prometedor, las grandes corporaciones trasladaron a Europa y América latina el modelo que habían empezado a aplicar en USA, la empresa era una gran familia, en la cual incluían también a las de sus trabajadores, quien entraba a trabajar en una de ellas, podía hacerlo por el resto de sus días, y sus familiares eran bien recibidos como nuevos trabajadores, era muy normal que los hijos terminaran trabajando en la misma empresa que sus padres, creaban clubes para pasar el ocio y estrechar lazos, a la vez que la empresa creaba cada vez más beneficios sociales para sus trabajadores, el sistema se extendió y la mayoría de las grandes empresas occidentales adoptaron la fórmula, el trabajador estaba implicado en los objetivos de la empresa, y su rendimiento era mayor
En el comienzo de los años 90, apareció el concepto globalización, ya en los 80, las empresas japonesas, se habían consolidado como grandes jugadores en la economía mundial, pero su forma de actuar se parecía a las occidentales, los llamados Tigres del Pacífico, eran otra cosa, sus empresas competían a base de bajos salarios, y ausencia de beneficios para sus empleados, sus productos empezaron a hacer mella de forma significativa en la cuota de mercado y los negocios de las occidentales, ya en la década anterior habían arañado, cuota en negocios como la siderurgia o astilleros, pero ahora la amenaza era sería, y las viejas empresas empezaron a ver que si querían defender sus negocios debían competir con ellas en igualdad de costes, o al menos acortar la diferencia, y empezaron a eliminar poco a poco todos los beneficios que disfrutaban sus empleados, se recortaron dietas, cursos, becas, subvenciones para actividades, cenas y viajes de hermandad etc., ya no presumían de ofrecer trabajo para toda la vida
Pero algunos de los beneficios, los más costosos, algunos complementos de sueldo, pagas extra no obligatorias, y sobre todo complementos de pensiones, no podían eliminarlos al estar recogidos en los convenios, de la propia empresa y sectoriales, las grandes empresas , sobre todo las multinacional descubrieron de pronto que tenían que competir con los nuevos actores asiáticos, pero también con las nuevas empresas de sus propios países, las nuevas empresas tecnológicas o de comunicaciones, compiten con gran ventaja de costes respecto a sus homologas más antiguas, los gastos salariales de digamos IBM o Telefónica, son más altos, que los de Google o Yoigo, por ejemplo, y además cada año se ven obligadas a aumentar sus aportaciones a los complementos de pensiones
En las décadas anteriores, muchos directivos de grandes empresas, actuando en plan paternalista, habían prometido el oro y el moro sin prestar demasiada atención al futuro y sin preocuparle a quien le tocaría pagar esas promesas, ahora llegaba el momento de apretarse el cinturón, como los derechos adquiridos eran intocables, había que reducir gastos en el resto, las primeras pautas fueron deshacerse de empleados antiguos y sustituirlos por otros nuevos con otras condiciones laborales y menos costes, casi a la vez en estos años 90, se hicieron populares los conceptos “prejubilación” y “contrato temporal” desde entonces siguen siendo las obsesiones cotidianas de los departamentos de recursos humanos de las viejas multinacionales grandes empresas, las medianas y pequeñas, no han tenido en general, la necesidad del uso de prejubilaciones, pero les ha encantado lo del contrato temporal
Para las empresas que han tenido que lidiar con esto, ha supuesto que durante los últimos 25 años, y aún ahora, la necesidad de reducir costes, ha sido su primer objetivo, y les ha supuesto subordinar a el, el gasto en inversiones, la posibilidad de poder contratar y fidelidad a los trabajadores mas capaces, y la creación de nuevos proyectos, han estado y siguen aun a la defensiva, y se han visto superadas, no sólo por las empresas asiáticas que nunca han tenido este problema, sino también por las nuevas empresas de su entorno que han crecido sin estas cargas, hace unos meses leí, que Pemex tenía una nómina de costes de ex trabajadores , superior a la de sus trabajadores en activo, y todos consideramos ya como habitual, leer que determinado banco, eléctrica o empresa telefónica, hace una aportación para prejubilaciones o desvinculación de cientos o miles de trabajadores lo cual disminuye sus beneficios
Es lugar común, comentar que las empresas se quedan anticuadas con el tiempo, pierden agilidad y capacidad de innovación, y son superadas por nuevas empresas con mejores y más frescas ideas, no digo que esto no ocurra, pero si unas y otras tuvieran las mismas cargas salariales, quizá la diferencia entre ellas no sería tanta
Todo esto ha generado una situación laboral y social desequilibrada y muy peligrosa, hay una situación laboral dual, al no poder eliminar derechos protegidos por ley- muchas empresas lo han intentado y los tribunales se lo han impedido- han disminuido costes donde si podían, bajando los salarios de los nuevos trabajadores y contratándoles de la forma en la cual su desvinculación laboral les genere los mínimos o ningún coste
En estos años hemos llegado en España -en menor media USA y resto o de Europa también padece este mal- a una situación en la cual los actuales trabajadores mas nuevos en la empresa, compensan con bajos salarios los mucho más altos de los más antiguos, y los complementos de pensiones de los veteranos, a medida que estos se van prejubilando primero y jubilando después, es decir nuestros hijos treintañeros están corrigiendo el exceso de tarta que comen sus progenitores, una anomalía que tiene un gran precio social,
Pero lo anterior es sólo la mitad de la película. De la misma manera que mas empresas prometían lo que no podían cumplir, los gobiernos occidentales comenzaron a construir el llamado “estado del bienestar “ algo sin duda muy loable y necesario, pero la mayoría de los gobernantes no midieron que podía o no permitirse, el país que gobernaban, o mejor dicho dado que en política el ciudadano valora a quien construye el puente y no a quien paga dicho puente, es razonable pensar que los políticos en su día fueran generosos en el diseño y acceso a las pensiones, más en una época en la que las contribuciones superaban ampliamente a las prestaciones, ellos fueron los héroes, el que intente ahora rebajar los beneficios será el villano, es lógico que si pueden le dejen el trabajo al siguiente, pero claro ahora que el sistema genera déficit, se propone como solución, no rebajar las pensiones, sino compensar el déficit vía impuestos, impuestos cuya mayor parte recaerá de forma directa o indirecta en los mismos que sufren el descenso de los salarios, cierto también que prever hace 30 años, cuanto iba a aumentar la esperanza de vida en este tiempo tampoco era fácil, todos hacemos planes pensando en una realidad fija pero esta se mueve constantemente y adivinar su dirección y alcance es muy difícil, sobre todo antes de que ocurra, luego siempre es más fácil saber que se debería haber hecho
Así pues, las personas que empezaron a incorporarse al mercado laboral en los 90 sufrieron un empeoramiento en sus condiciones, para compensar los intocables derechos de los mas antiguos, entre otras cosas esto provoco un descenso de la natalidad bastante acusado, en los próximos años el problema de las empresas descrito antes, desaparecerá por fin al haberse extinguido los trabajadores mas veteranos, y dada la pirámide poblacional española, el número de personas que se incorpore al mercado laboral sea inferior al de las que accedan a la jubilación, lo que hará que las condiciones laborales de, al menos los trabajadores cualificados mejore sensiblemente, pero a cambio de esa mejora, tendrá que pagar mayores impuestos para pagar las pensiones de las mismas personas, que años antes en el trabajo le impidieron tener mejores condiciones laborales,
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