Me gustaría explicarte una pequeña história vivida este verano del 2016.
El pasado agosto estuve de vacaciones visitando Asturias y Cantabria con mi mujer y mis dos peques. Uno de los días nos dirigimos al parque Nacional de los picos de Europa. Cogimos el teleférico en Fuente Dé hasta arriba de la montaña, y a partir de ese momento tocaba un buen descenso de cuatro horas aproximadamente disfrutando de las excelentes vistas.
Creo que ha sido una de las experiencias más rurales que he vivido. El camino era de “cabras”. No solo por la dificultad de algunos tramos, sinó porque habían muchas cabras a escasos metros del camino.
El caso es que era medio día y no había muchos excursionistas a esa hora (estarían todos refrescándose en el refugio), cuando de repente me encuentro en medio del camino 25 euros. Sí sí, un billete de 20 euros y otro de 5 euros. (Lo máximo que me he llegado a encontrar en la vida han sido 100 de las antiguas pesetas o como mucho un euro). Mis dos peques, que estaban cansados de tanto trote, se pusieron contentos de alegría como si me hubiera tocado la lotería. Les prometí que lo iba a repartir con ellos si finalizaban el descenso sin quejarse.
A todo esto, mi hija de 7 años soltó la siguiente frase:
“Papa, con el dinero puedo hacer dos cosas, me lo gasto en chuches o mejor me enseñas a invertir, gano mucho dinero y me compro un teléfono como el tuyo para ver Youtube”
Mi mujer soltó una carcajada, pero yo me quedé con la boca abierta de la sorpresa.
Cómo es posible que a una niña tan pequeña se le ocurra pensar de esa manera. A mi con su edad nunca se me hubiera ocurrido semejante idea. Sin lugar a dudas, el motivo por el cual dijo esa expresión viene derivado por lo que vé en casa. Cuando en ocasiones me pregunta qué estoy haciendo cuando estoy liado con el portátil, mi respuesta es invirtiendo en bolsa para ganar mucho dinero en el futuro.
No me dí cuenta hasta ese momento de la importancia de la educación financiera que le damos a nuestros hijos de manera involuntaria. Así que decidí que poco a poco les iba a enseñar buenos hábitos financieros.
Ya sabéis como son los niños, lo quieren todo para “ya”, así que insistió en que le enseñara a invertir en ese momento, en medio de la montaña. Pensé durante unos segundos y me dispuse a explicarle que es el ahorro y cómo aplicarlo. Estuvimos un ratito hablando sobre el ahorro y no te puedes imaginar las ganas que tenía de empezar a llenar su hucha.
¿Porque una niña de 7 años muestra interés por la inversión o el ahorro y la mayoría de personas adultas no quieren saber nada?
Evidentemente es un tema de educación. Los peques de la casa no se van a quedar con lo que le dices que hay que hacer, sino con lo que ven que haces tú con tu economía.
Con esta pequeña historia, quiero invitarte a educar financieramente a tus allegados desde bien pequeños, es uno de los mejores regalos que les puedes hacer en esta vida.