Nombres propios: Elena Yepes

2 de diciembre, 2014 0
Gestor de patrimonios en Qrenta AV SA. Co-edito, junto a Juan Carlos Perujo, el blog lasfinanzascambian.com
Gestor de patrimonios en Qrenta AV SA. Co-edito, junto a... [+ info]

Más allá de todo lo que podamos decir basta leer sus pensamientos para entender por qué es un referente para nosotros.

Dada la extensión de la entrevista, hemos decidido hacer diferentes bloques de la misma. Hoy les ofrecemos la primera parte.


Las Finanzas Cambian (LFC en adelante): En primer lugar, gracias, como siempre, Elena por el apoyo que nos brindas tanto en nuestro blog como en nuestra actividad profesional. Sin duda, eres una referencia muy clara para nosotros por los conocimientos que atesoras y por el uso y orden que haces de los mismos. Todo un privilegio tenerte cerca.

Elena Yepes Evangelista es asesora financiera independiente cuyas áreas de especialización son el asesoramiento patrimonial, el corporate finance, la financiación y la re-financiación, la supervisión financiera, la re-estructuración y el senior advisory. Además, en sus ratos libres ejerce de docente en entidades financieras, ESADE y otras instituciones como profesora asociada de EFPA. Les invitamos a visitar su web.

Comencemos el viaje:

LFC: Dilatada experiencia en el sector financiero. Desde tus inicios en la Bolsa al actual ejercicio independiente del asesoramiento financiero en todos sus posibles campos de actuación. ¿Cuál ha sido el motor del cambio en tu trayectoria? ¿Por qué actuar como independiente?

Elena Yepes (EYE en adelante): Mis inicios en Bolsa se deben a la casualidad y tenían vocación temporal, aunque aterrizar con 18 años en el mercado de capitales un año antes del crash del 87 convirtió esa casualidad temporal en causalidad permanente. España estaba emergiendo en el sector, la Bolsa era un auténtico casino, con arbitrajes fáciles, regulación muy escasa, en la que los operadores tenían más poder que los Agentes de Cambio y Bolsa. Llegó el crash y se acabó la fiesta para muchos, a la vez que empezaron las oportunidades para muchísimos más, mejor preparados y con visión de negocio más que de inmediatez.

No me interesa mucho la ejecución transaccional y me aterroriza el dinero fácil; mis primeras operaciones bursátiles fueron tan fáciles, sin poner dinero y consiguiendo en un día lo que cobraba en un mes, que me fuí alejando del escenario para profundizar en la gestión y la estructuración de ésta. Aparecieron los fondos de inversión, las mesas de tesorería, los derivados, la banca privada…., realicé mi formación en finanzas de forma simultánea a mi carrera profesional, algo que inicialmente me incomodaba (no tener carrera universitaria y ser considerada buena profesional), pero que me sirvió para extraer mucha comprensión a lo que hacía y a lo que aprendía a la vez.

El primer resorte en mi proceso hasta llegar a lo que me dedico actualmente fue irme de una gran entidad en la que tenía mi puesto asegurado en una de las tesorerías más importantes del país, porque no estaba motivada con lo que hacía. Escogí el riesgo de pasar a una entidad menor porque quería evolucionar y no quedarme estancada en la comodidad. El paso definitivo a la independencia (o colaboración independiente), fue en otoño 2005 cuando estaba en proceso de salida agrupada de una entidad financiera, dejaba de ser empleada de una “marca”, y un cliente me contrató precisamente porque ya no estaba representando a esa marca y podía (junto al equipo que nos externalizábamos), ayudarle en un complejo proceso de venta de empresa y creación de una estructura de family office. Ese hecho cambió radicalmente la forma de verme en mi profesión porque dejaba de estar remunerada por una entidad y pasaba a estarlo por un cliente. Le dije a mi jefe que yo quería dedicarme a asesorar, quería analizar y entender el conjunto para ser capaz de ofrecer mejor servicio, productos y resultados a los inversores. Te debes a quien te paga más que a quien te contrata, especialmente en estructuras pequeñas y medianas.

Desde entonces adquirí especialización en cada uno de los ámbitos que ahora desarrollo. En octubre de 2012, de nuevo escogí el riesgo de hacerme totalmente independiente (sin cartera de clientes previa), a seguir en una estructura de family office en la que podía acomodarme económicamente y esperar un momento más adecuado para saltar a la independencia. Creo que mi personalidad busca cambios incómodos para obligarme a ser más eficaz y aprovechar al máximo los recursos que acumulo. Todas las personas e instituciones con y en las que he trabajado han sido fundamentales para consolidarme como profesional independiente.

LFC: ¿Cómo ves el sector? ¿A qué van a obligar las distintas directivas y normas europeas?

EYE: El sector de forma generalizada lo veo en una profunda reestructuración o quizás sea mejor decir en una revolución. El sector bancario sabe que tiene que reconvertirse pero se resiste a hacerlo, sufre el síndrome de Peter Pan y va cubriendo sus carencias a base de negociaciones inteligentes (la inmadurez no está asociada a la estupidez, más bien lo contrario), con papá Estado y mamá Supervisora. Ha existido mucha comodidad, subvencionada y remunerada a tasas indecentes, el exceso de dinero en manos inteligentes lleva al poder y el poder a la resistencia al cambio.

En el mundo occidental y especialmente en Europa estamos financiando una estructura de entidades crediticia sobredimensionada e ineficaz, cargada de buenos profesionales que han perdido la perspectiva y luchan sólo por mantener su posición en un modelo de negocio que mayoritariamente no se dedica a lo que justifica su existencia: intermediar con y sin transformación de recursos monetarios y activos financieros. Los bancos podrían ser un “apple store” y los equipos directivos de los bancos tendrían una estrategia muy bien definida para ser atractivos al público, generar una cultura de empresa entre sus empleados y hacer caja al final de cada jornada laboral.

Las normativas y directivas europeas van a obligar sobretodo a hacer mucho papeleo, a que los empleados y directivos tengan más preocupación por lo que hacen y a que los servicios legales internos y externos acumulen mucho más trabajo. Normalmente, a más regulación tendemos a destinar nuestras energías y conocimientos a buscar las grietas que nos permitan seguir generando oportunidades fuera del territorio vigilado. Un gran amigo banquero habla del “shadow banking” que no es más que esa reorganización que cualquier sistema social y económico con medios genera por sí misma cuando el original ha degenerado y se está bloqueando con normativas poco transformadoras.

LFC: En varios de nuestros artículos hemos señalado la necesidad que los diferentes actores del mercado establezcamos sinergias para mejorar el servicio al cliente. Cosa que ya ocurre en otras profesiones como en la de los abogados. ¿Qué opinión tienes al respecto?

EYE: Forma parte del progreso en cualquier actividad y además se hace necesario porque somos muchos tanto en el lado de la demanda como en el de la oferta. En el mercado norteamericano existen las figuras de intermediarios y asesores desde mediados del siglo pasado, porque la cultura del $$$ incorpora la necesidad de contratar a especialistas que harán que tus inversiones sean más apropiadas, después hace falta que se haga bien…En las culturas latinas-europeas, nos interesa menos la parte financiera de la vida aunque nos hemos dado cuenta de que para disfrutar de ésta tenemos que administrarnos mejor. El profesional financiero está poco valorado porque no se ha constituido como una necesidad original, como lo es el abogado que después se ha subdividido en mercantilista, fiscalista, etc. El profesional financiero no ha existido ya que estaba suplantado por un ente no personalizado “el banco” y ésto nos ha confundido incluso a los que nos hemos desarrollado profesionalmente en el sector.

Ahora sería bueno definir posiciones, como en un equipo de fútbol, distribuir las tareas y colaborar: un banco debe recomendar, habiendo clasificado bien sus productos (como en apple store) y siempre estará orientado a vender, con buenos comerciales que conocen técnicamente el producto; una ESI debe gestionar, dibujando el patrón financiero adecuado para cada tipología de inversor y puede asesorar como servicio de valor añadido en el que se confía el cliente porque está dispuesto a delegar la administración de sus inversiones y patrimonio a un profesional experto que sabrá ofrecerle las soluciones de forma directa o mediante colaboración con otros agentes financieros. Los productos tienen un coste de fabricación, la gestión conlleva un coste de ejecución y el asesoramiento implica una remuneración para obtener un resultado financiero optimizado y muy personalizado. La moda y la gastronomía son buenos ejemplos para definir la estratificación a consolidar en el sector financiero.

LFC: Hace unos meses tuvimos ocasión de realizar contigo la formación en asesoramiento financiero. En su primera parte, nos centramos en el asesoramiento patrimonial ¿Por qué es importante la planificación financiera?

EYE: En primer lugar porque la vida es muy larga y tenemos poca conciencia de la incertidumbre. Sea cual sea la situación económica y patrimonial de un individuo de clase media, media-alta y alta, resulta útil realizar una revisión de las necesidades monetarias que se van a requerir en el futuro inmediato y a largo plazo, analizando de forma simultánea cuáles son o van a ser las fuentes de obtención de los recursos que las van a cubrir. Vivimos intensamente en el cortoplacismo, es casi una imposición de la sociedad, pero hace falta proyectar nuestra vida a 5 – 10 – 20 años, tal y como hacíamos cuando éramos pequeños.

El asesor financiero debe ser el brazo articulador de la vida financiera de sus clientes.” – Elena Yepes

Las Finanzas Cambian (LFC, en adelante): En el curso de Formación en Asesoramiento Financiero que nos impartiste, nos sorprendió gratamente que ordenaras los estados financieros de los particulares como hacen las empresas, esto es: balances, cuenta de resultados,… Explícanos tu visión al respecto, por favor. ¿Qué es lo que te aporta ordenarlo así?

Elena Yepes Evangelista (EYE, en adelante): Me aporta visión realista de mi situación financiera: qué poseo, qué debo, cuánto ingreso y cuánto gasto. La “big picture” es una visión con perspectiva que nos permite tomar decisiones desafectadas de la realidad inmediata y establecer prioridades. A mi en concreto me resulta útil porque hago escenarios de mi situación: un escenario de mínimos en el que elimino activos contra pasivos, gastos contra ingresos, y me proyecto en una situación en la que podría vivir plenamente sin muchas de las actividades y posesiones que ahora me resultan “necesarias” en el contexto en el que me muevo. También proyecto un escenario de máximos y un tercero de continuidad sobre mi situación financiera actual. Creo que de forma subyacente, este proceso sirve para incorporar datos que activarán señales de alarma o de cambio cuando en el futuro nos pueda suceder algo “imprevisto”, aunque lo imprevisto pueda llegar a ser lo más probable.

LFC: ¿Qué es un asesor financiero? ¿Cuáles son sus responsabilidades?

EYE: Un asesor financiero es un profesional dedicado a mejorar el bienestar financiero de un individuo, familia o empresa. Debe tener la formación adecuada en economía y mercados financieros, capacitación para relacionarse y comunicarse, entendiendo que obtiene su retribución por analizar, recomendar, coordinar y revisar la toma de decisiones en materia de inversión y financiación, con el objetivo último de conseguir rendimientos en las inversiones al menor coste financiero posible y, sobre todo, a un nivel de riesgo equilibrado. Una tarea bastante difícil en la que es recomendable el no dejarse llevar por la inmediatez de los mercados, educar al cliente a tener una visión de medio/largo plazo y mantener una buena relación con las entidades gestoras y depositarias que prestarán servicio a sus clientes. El asesor financiero debe ser el brazo articulador de la vida financiera de sus clientes.

LFC: ¿Es necesaria la figura del asesor financiero independiente en nuestro país? ¿Por qué? ¿Estamos preparados culturalmente para ello?

EYE: Sí, la forma de ahorro de los españoles ha cambiado radicalmente en las dos últimas generaciones y de forma simultánea, el mercado financiero español se ha desarrollado hasta alcanzar la madurez y complejidad asociable a las culturas anglosajonas. Así que tanto por el lado de la demanda (población con más capacidad de ahorro), como el de la oferta (mercados más complejos), se ha hecho evidente que la estructura de agentes mediadores entre ambos estaba rozando la obsolescencia. Hacen falta intermediarios de servicios que articulen la relación entre los proveedores de productos y los demandantes de inversiones. El asesor financiero independiente es el intermediario de servicios con capacidad para analizar los productos y analizar a los inversores, representa a éstos con el objetivo de optimizar la canalización de su ahorro hacia el mercado de inversiones. El punto de mira ha cambiado radicalmente, siendo el cliente – ahorrador – inversor el protagonista principal del servicio del asesoramiento financiero independiente. La visión antigua era la del proveedor que genera productos o inversiones y el cliente las acepta como si fuéramos a la farmacia a que nos vendieran un medicamento antes de haber ido al médico (aunque siempre habrán personas que sigan haciéndolo).

No estamos totalmente preparados para aceptar la figura de un profesional que cobra honorarios por decirnos cómo debemos estructurar nuestras inversiones; es una relación parcialmente forzada por la crisis financiera e inmobiliaria que todavía estamos viviendo, pero el cambio generacional favorecerá que se establezca de forma generalizada. El sistema educativo español también se ha quedado obsoleto en lo referente a la cultura financiera que debemos recibir desde la segunda infancia para prepararnos a vivir como adultos.

LFC: Estamos pasando unos años que podríamos calificar como los de la consciencia pues han sido destapados numerosos casos de mala o dudosa praxis tanto en las colocaciones de productos como en las incorporaciones a bolsa,…, ¿tiene que ver la educación financiera? ¿Lo evitaría? A tu parecer, y reconociendo el compromiso que tienen EFPA e IEF al respecto, ¿es importante introducirla en las escuelas?

EYE: La educación financiera es fundamental y debería imponerse con rapidez. La labor que ya han empezado a desarrollar EFPA, instrumentada a través del IEF, es importantísima y hace falta que se apoye desde las instituciones gubernamentales para que forme parte del programa educativo de enseñanza básica y media. Considero muy importante que se estudien, aprendan y conozcan las finanzas básicas para que después cada individuo pueda profundizar en ese conocimiento según le interese. Tenemos acceso a muchísima información válida y gratuita, por lo que sólo hace falta poner la base para despertar el interés y entender la necesidad de buscarla.

En cualquier sociedad van a existir siempre estafadores y estafados, lo único que podemos controlar y mejorar es nuestro nivel de conocimientos, para obligar a los primeros a que se tengan que esforzar muchísimo para hacer realidad sus engaños.

LFC: La alfabetización financiera, ¿contribuiría a fomentar el ahorro a largo plazo y asimilar la importancia de planificar para la jubilación?

EYE: Indudablemente. Es sobretodo importante inculcar el concepto del ahorro periódico, por poco que sea el importe que podamos destinar, es la forma más efectiva e inteligente de obtener resultados a largo plazo.

“Gestionar el ahorro a largo plazo y planificar el patrimonio futuro requiere mucha diversificación y un plan de ahorro constante. Ahora bien, si se opta por invertir en activos de forma concentrada, lo principal es hacerlo con capital ocioso y establecer un plan de salida o desinversión tanto si la evolución es positiva como si es negativa.” – Elena Yepes

Las Finanzas Cambian (en adelante, LFC): Antes de realizar cualquier inversión, ¿qué factores son claves a tener en cuenta? ¿Por qué?

Elena Yepes Evangelista (en adelante, EYE): Los tres factores inherentes a la actividad de invertir son: Rentabilidad, Riesgo y Liquidez. Habitualmente nos quedamos en el primero, que es el importante si todo va como se espera y con el sesgo optimista que incorporamos al tomar una decisión; pero resulta que los dos factores que pasamos por alto, son los que van a condicionar nuestro bienestar económico, esto es, la utilidad de la inversión realizada ante imprevistos. Y recordemos siempre que no hemos obtenido ninguna rentabilidad hasta que desinvertimos, los resultados acumulados son potenciales hasta que “hacemos caja”.

LFC: A la hora de invertir, sean en bonos o en acciones, de cualquier compañía ¿qué recomendarías a un inversor que tuviera en cuenta?

EYE: En primer lugar, dado que no se puede esperar que el inversor destine el tiempo necesario para hacer un análisis profundo de las inversiones y sus emisores, sería bueno que entienda cómo genera ingresos el emisor (de bonos o acciones), en segundo lugar que sea capaz de establecer unos parámetros comparables sencillos con emisores similares y por último, lo más importante, es que sea capaz de determinar qué parte de su patrimonio disponible para invertir puede destinarse a ese activo, haciendo un escenario realista-prudente de considerar que el mercado de capitales no le pueda ofrecer liquidez para desinvertir en un supuesto caso de necesidad extraordinaria.

Es un proceso complejo y lo resulta más cuando se trata de seleccionar inversiones para uno mismo, ya que estamos afectados y podemos ser tendenciosos al guiarnos por comentarios o ejemplos de terceros que seguramente nada tienen que ver con nuestra situación personal. Gestionar el ahorro a largo plazo y planificar el patrimonio futuro requiere mucha diversificación y un plan de ahorro constante. Ahora bien, si se opta por invertir en activos de forma concentrada, lo principal es hacerlo con capital ocioso y establecer un plan de salida o desinversión tanto si la evolución es positiva como si es negativa. Mejor que lo realice un gestor o asesor financiero de confianza y que esté orientado a generar valor para su cliente inversor por encima del coste de sus servicios.

LFC: ¿Y en un mercado como el MAB?

EYE: El MAB es un mercado para financiar el crecimiento de pequeñas y medianas empresas que desarrollan negocios con capacidad de generar elevados retornos sobre el capital. La financiación vía capital y no deuda tiene un coste alto que es precisamente la rentabilidad que le debe exigir el inversor por inyectar su capital a proyectos que implican riesgo. Recomendaría a un potencial inversor en empresas cotizadas en el MAB que destinara unas horas a leerse el folleto de emisión, para conocer la empresa, el enfoque de negocio, revisar su información financiera histórica….Cualquier inversión individual, como respondo en la pregunta anterior, requiere un análisis profundo y si no se tiene el tiempo o los conocimientos mínimos necesarios, se debe contratar a un profesional que haga el trabajo por el inversor. La inversión en empresas MAB es de largo plazo, aunque debe gestionarse de forma continuada porque valor y precio no siempre son coincidentes. Es un pseudo capital riesgo con algo más de liquidez en la que el inversor debe confirmar que su capital está destinándose a una estrategia y proyectos que generen rentabilidad en el medio plazo. El equipo gestor es fundamental, son los protagonistas de la generación de valor transformable en retorno para el accionista, ya que buenas estrategias y proyectos mal gestionados son destructores de valor.

LFC: En una de tus múltiples actividades, te dedicas a realizar informes de valoración de empresas. ¿Quién te los solicita? ¿Qué objetivo tienen? ¿Qué les pides a las empresas? ¿En qué te fijas?

Los solicitan las propias empresas y también los fund raisers: ESI encomendadas a seleccionar inversiones para sus clientes de gestión y de asesoramiento. El objetivo para la empresa es tener una visión financiera independiente de su negocio, que pueda servir de hoja de ruta para inversores institucionales y gestores y asesores de inversores minoristas. A veces los informes pueden servir de contraste a la propia empresa, porque el enfoque es totalmente financiero y es cuando entienden que para crecer mediante aportaciones de capital de terceros no implicados en el negocio, deben traducir sus estrategias y planes de expansión en “generación de caja” por fundamentales. Lo primero que le pido a la empresa que valoro es tener al menos dos reuniones intensas con el equipo directivo y con la propiedad; cuando se trata de PYMES estas figuras son parcial o totalmente coincidentes. Una primera reunión inicial para entender su empresa y modelo de negocio y asimilar la forma de hacerlo. Después me toca hacer la revisión contable y financiera histórica, su plan de negocio y su estructura operativa y de costes. Analizo el sector de forma generalizada y busco una empresa “benchmark” con la que podría llegar a compararse la que yo tengo que valorar. Posteriormente mantengo la segunda reunión con directivos y propiedad, haciendo comentarios sobre mi análisis y a veces discutiendo sus proyecciones, y finalmente realizo mis ajustes para estimar un valor de empresa según el plan de crecimiento de los próximos 3 años.

La respuesta a la última pregunta quizás está ya respondida: de menos a más, me fijo en la sede de la empresa, el ambiente y el personal, en la información histórica contable, en la historia de la empresa, en su situación financiera (caja y deuda) y en las personas que la dirigen: cómo son y cómo se desenvuelven en su actividad profesional.

LFC: Tus informes siempre acaban con una clasificación de factores positivos y negativos que consideras relevantes ¿Podrías decirnos algunos puntos indispensables a valorar?

La posición financiera en cuanto a deuda bancaria y gestión del circulante, el equipo gestor y cómo trabajan en grupo, sus métodos de crecimiento y cuánto pagan por éstos, la estructura internacional y la consecución de los planes establecidos en su estrategia. Al final queremos saber de forma muy sintetizada: cómo son las personas a las que les entregamos nuestro capital, en qué se lo gastan, cuándo cumplen con sus previsiones, qué han hecho en el pasado y cómo se organizan internamente para ser resolutivos y eficaces en lo que hacen.

LFC: ¿A quién consideras que debiéramos entrevistar en el blog? ¿Por qué?

EYE: A empresarios que han experimentado la transformación de ser empresas familiares a ser empresas públicas, por la exigencia de profesionalización y transparencia que este proceso exige y también por el reto de compartir su proyecto con terceros (los inversores), que esperan un resultado cuantificable financieramente. También será interesante entrevistar a un inversor institucional, ya sea el gestor de un fondo o el director de inversiones de un family office, porque aportará una visión desde el lado del capital y con un enfoque profesionalizado. Por último, os sugiero entrevistar a algún banquero privado que aporte una visión general de la industria de la gestión de patrimonios y sea contrastable con vuestra visión independiente, en la que determinadas funciones deben quedar separadas de la entidad transaccional.

(Nota LFC: Elena nos ha compartido unos cuantos nombres que estamos sondeando. En breve, esperamos poder anunciar alguno de ellos).

LFC: Dinos una pregunta para formularle de tu parte.

EYE: Ahora no se me ocurre, quizás mañana os propongo alguna y la respondo….

LFC: Si quieres comentar algo más, esta es tu casa. Añade lo que quieras.

EYE: Estáis desarrollando una iniciativa muy potente y positiva para nuestra profesión, poco a poco, con criterio y buen enfoque. Felicidades y a seguir mejorando cada día!

LFC: Muchas gracias por tu tiempo, Elena y, de nuevo, por el apoyo. A buen seguro volveremos a consultarte. Un abrazo.

EYE: ¡Un placer!


Esperamos les haya resultado tan interesante e instructivo como a nosotros. La experiencia y el conocimiento (fruto de la primera) que Elena atesora en cualquier materia relacionada con el asesoramiento financiero es, sin duda alguna, dignas de admiración y fuente a la que acudir para la resolución de cualquier caso de nueva y difícil resolución. Gran profesional, excelente persona y experta enófila.

Muchas gracias, Elena.

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