La democracia en el alero

30 de julio, 2017 2
Treinta años Economista Titulado del Banco de España. Economía internacional. Autor del blog "Decadencia de Occidente", blog sobre los estragos... [+ info]
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3º en inB
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Lo de Venezuela es espantoso. Años y años de degradación, retroceso, deconstrucción de lazos sociales, de instituciones democráticas. Violencia, víctimas. Hambre, desnutrición, falta de los más elemental.

¿Quien tiene la culpa? No se puede decir que "el pueblo tenga la culpa", aunque sin su actuación... lo que pasa es que al pueblo le ponen delante decisiones ya marcadas. El pueblo votó desde hace décadas partidos que se suponía venían a acabar con la corrupción, pero se enganchaban, una vez en el poder.

Luego vino el golpe de estado de Chávez. Y a partir de ahí, los cambios, amparados por votaciones, de la Constitución y de la legalidad. Antes de Chávez la corrupción era relativa. Después fue firmemente establecida, acompañada de decisiones de mala gobernación, que llevó a un país con petróleo y recursos, a quebrar. No se puede ser más ineficaz, más inhábil contra sí mismo: el bandolero que es tan tonto que por no hacer lo mínimo se le vuelve el pueblo en contra.

Al pueblo le ponen delante las decisiones ya tomadas: los candidatos, ¿quién los elige? Véase España: los candidatos son elegidos por una pequeña cúpula de los partidos, con la misión de ganar y quedarse en el poder lo máximo posible. Demagogia a raudales. Promesas alocadas, imposibles, que sin embargo la gente vota conscientemente. Clientelismo descarado. Como un cesto de cerezas podridas, tiras de arriba y suben todas en dos tirones.

Es como el juego de los trileros, ¿dónde está la bolita? tú te fijas bien en los movimientos de las manos, crees racionalmente que la bolita está a la derecha, pero sale en el cubilete de la izquierda. ¿Tienes la culpa? Al fin y al cabo, tu voto es una millonésima parte del resultado. Se trata de que el mayor número de votantes señale tu cubilete, y en eso influyen montones de factores que confluyen en la ilusión, la mentira deseada, el embeleco. Al final, tú te comes el marrón. ¿Eres responsable? Sí, en la medida que crees en la ilusión, crees que éste, y no aquel, va solucionar los problemas que, por supuesto, no tienes ni idea de cuáles son, ni su importancia relativa. Todos los partidos, por ejemplo, prometen elevar las pensiones y mantener el sistema indefinidamente. Y la gente lo cree.

Ahora se han puesto en marcha nuevas técnicas electorales, gracias a la nueva tecnología, que acentúa este sesgo. Cada distrito electoral está perfectamente perfilado por sus preferencias, y las promesas se ajustan a ellas. Así ganó Trump.

Trump es una especie de Chávez, dispuesto a torcer las instituciones para salirse con la suya. ¿Quién iba a imaginar a EEUU, el país de las instituciones ejemplares, caer en ese riesgo?

Los medios de comunicación van por detrás, asignando una carga de racionalidad al electorado que ya es muy escasa. La libertad de expresión, está en manos de intereses espurios. Las redes sociales acentúan el sesgo, sea hacia el candidato que sea. Por eso han ganados nuevos candidatos inesperados, rompiendo la "estabilidad" del turnismo entre partidos viejos, que es lo que daba continuidad. Echaremos de menos esa continuidad. ¡La perfección no existe!

Hay que decidir si el hombre-mujer es bueno, racional y responsable, o es fácilmente manipulable. Quizás nos convenga volver a al turnismoviejo, de partidos algo corrompidos pero conocidos, que de vez en cuando hacen la escena teatral de rasgarse las vestiduras y lanzar fuera, a la noche, a unos cuantos que carguen con el mochuelo de la corrupción. Catarsis. O seudo catarsis. Mientras la gente se conforme con ir tirando, y mirando no muy de cerca, a la vez que los políticos se frenan por su interés en su latrocinio, el carrusel puede seguir girando.

Ahora bien, hay cosas que tienen que funcionar. La economía debe funcionar. Hemos de reparar cosas que no se han reparado. Porque el malestar económico es una bomba de relojería que, cuando estalla, tira la mesa de juego y llama a un Chávez. ¿Hay que sobornar al pueblo? Hay lo, para que haga la vista gorda. ¿Hay sin embargo que hacer las cuentas con cierto rigor? Hay lo. Entre medias, hay que respetar la vida privada, base de la democracia. Y ¿en esas estamos?

PS. Esta nota puede parecer muy cínica a algunos. Lo es, pero es que yo soy un escéptico. Soy un escéptico de la naturaleza humana, y por eso me llamó a mí mismo conservador. Escéptico, conservador, ¿entienden? Esto no quiere decir que no crea en la división de poderes o, al menos en un sucedáneo de ello, porque división de poderes sólo ha existido en la cabeza de Montesquieu: nunca se ha aplicado totalmente. Pero, en fin, en España brilla por todo lo contrario.

Lo que quiero decir es que corrupción, desidia, vesania, siempre habrá. El problema es reducirlo a lo mínimo inevitable.

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Este artículo tiene 2 comentarios
Cuando uno es muy joven, aspira a lo que cree que es lo mejor, sin tener en cuenta la realidad que le rodea, por eso tiene tendencia a la utopía y es más fácil caer en manos de los charlatanes de feria que te quieren vender el paraíso futuro, y como dice el refrán, "...el ciento volando".
Cuando uno en bastante más mayor y mira a través de las gafas de las muchas experiencias vividas y sufridas, ya no aspira a lo mejor porque sabe que es muy improbable que se dé. Por eso sabe, que teniendo los pies en el suelo, sin levitar, lo mejor es muchas veces lo menos malo.
31/07/2017 04:47
la democracia es inviable y de muy baja calidad en el sur de europa y en Hispanoamérica y esto es debido a varios factores, a saber a) el muy bajo nivel educativo (los políticos trabajan para que así sea pues es fácil manipular a los ignorantes), b) probablemente nuestra raíz católica pues en el norte protestante la calidad democrática es mucho mayor, menor la manipulación y mucho mejor la educación, c) el sistema clientelar que tenemos que permite a los políticos comprar votos sea cual sea el coste ya que no hay límite a esta práctica, no hay límite alguno al poder político y por eso estamos en sistemas tiránicos disfrazados de democracia (véase el PSOE en Andalucía, ha aniquilado la democracia pues nadie puede ganar que no sean ellos ya que han metido en la junta y aytos a más de la mitad de la población activa y del resto, la mitad están comprados via PER), d) no hay separación de poderes, e) la listas cerradas son la base de un sistema oligárquico etc etc.

La democracia real no puede darse en países como los nuestros sobre la base de lo señalado. Vivimos en partitocracias tiránicas donde el voto está en gran medida comprado, dirigido. Vivimos en Mátrix por así decirlo y la gente cree que esto es una estupenda democracia. Platón, un hombre verdadero, no como el 90% de nuestros políticos, no creía en la democracia por ser el gobierno tiránico y fatal de la muchedumbre sino en la república por ser el gobierno de la clase media, de la clase ilustrada (un poco al menos). Yo solo creo en la meritocracia, lo opuesto de una España donde se fomenta con frecuencia la ignorancia, la vagancia, la mediocridad, el sectarismo y Tv5
31/07/2017 13:49
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