La confianza del consumidor de EEUU envía una señal de alerta, si se miran los detalles

27 de septiembre, 2019 0
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Esta semana se publicó un dato negativo de confianza del consumidor estadounidense por parte de Conference Board. El índice general descendió 9 puntos, desde 134,2 en agosto a 125,1 en la última lectura, mientras que el consenso de los analistas esperaba que se hubiera mantenido prácticamente constante. En el gráfico inferior se muestra la evolución del índice general desde 1970.

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Desde luego, viendo el gráfico no parece nada grave, manteniéndose cerca de la zona de máximos. Pero si uno mira los detalles, el desglose del índice entre la percepción de la situación actual y las expectativas futuras, la cosa cambia.

El subíndice de la situación actual descendió de 176 a 169, pero el que refleja las expectativas aún sufrió un descenso más pronunciado, desde 106,4 hasta 95,8 este mes de septiembre (el nivel de 100 simplemente es la base del índice, que coincide con el registro del año 1985). Este segundo subíndice se basa en las perspectivas a corto plazo de los consumidores sobre las rentas y las condiciones de los negocios y el mercado laboral. La nota de prensa de Conference Board atribuye este descenso a la escalada de la tensión comercial a finales de agosto. 

En el siguiente gráfico se observa claramente esta divergencia. La sustancial mejora en la percepción de la situación actual de los estadounidenses desde 2010 no ha venido acompañada en la misma proporción de una mejora de las expectativas.

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Fuente: Morten Lund, analista de Nordea Markets.

Si se toma el diferencial entre las expectativas a corto plazo de los consumidores y la percepción de la situación actual, se puede ver que es un patrón común que se reduzca este diferencial en las expansiones. Hasta que llega un momento en el que las expectativas caen con fuerza mientras la percepción del momento presente tarda un poco más en reaccionar. Ahí es cuando la recesión suele golpear. Durante la recesión, la percepción de la situación presente se deteriora muy bruscamente, mientras las expectativas negativas se ven confirmadas, y la divergencia se anula.

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Fuente: Morten Lund, analista de Nordea Markets.

Este diferencial envía un mensaje bastante diferente y más negativo que el índice general de la confianza de los consumidores. Un indicador a vigilar: ¿serán confirmados los relativos malos augurios de las expectativas por un deterioro brusco de la percepción de la situación presente? Eso marcaría el paso de alerta amarilla a alerta naranja-roja de recesión inminente.

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