Guerra Comercial Z: Capítulo 12 – “La Batalla del Ego”

1 de julio 1
Cuando era pequeño me quedé prendado de los mercados financieros y cuando crecí aprendí el valor del interés compuesto. A lo largo de mi... [+ info]
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Recuerden esta fecha: 16 de agosto 2019. La trayectoria hasta llegar a ese día fue de incremento de las tensiones tanto políticamente como comercialmente a un número elevado de países. China decidió jugar con las reglas de Trump, declaró que lanzaría represalias por la agresividad que había utilizado USA en las negociaciones.

El temor a una recesión global en aquellos momentos era inevitable, nadie sabía donde llegaría la situación debido a que estábamos ante actos de irracionalidad, ego y una emoción considerada de las más peligrosas; la rabia.

Las alarmas saltaron tras conocerse la contracción del PIB de Alemania en el segundo trimestre (-0,1%), la desaceleración de la economía china y la inversión de la curva de tipos en USA (14 de agosto 2019). El último evento no ocurría desde agosto de 2007, la inversión de la curva de tipos a 10 años USA, pronostica con alto grado de acierto la proximidad de una recesión en los próximos 6-18 meses siguientes.

En referencia a Alemania, su fuerte integración global de las cadenas de valor ha convertido al país en uno de los primeros grandes perdedores de esta “Guerra Comercial Z”. Si a principios de año se inició el deterioro del comercio exterior, más tarde, sería el más importante para el país germano, el sector industrial. La producción llevaba en caída libre desde enero y en junio se desplomó un 6,2%.

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Ante la angustia del mercado financiero, los gobiernos de Alemania y USA se propusieron frenar una posible recesión mediante políticas de estímulo fiscal. La realidad fue que el día que estaba haciendo los mínimos el mercado norteamericano, donde marcaba la zona de confort-pánico, los políticos en pocas horas de margen se dispusieron a lanzar mensajes de tranquilidad y confianza para que los mercados financieros pudieran continuar con la fiesta del crédito. Como ejemplo, los 50.000 millones de € que el ministro alemán de Finanzas sugirió en aquel momento, pocos meses más tarde se evaporaron como si el ministro hubiera tenido pérdida de memoria temporal.

El 23 de agosto de 2019 China dio su “golpe de gracia” anunciando nuevos aranceles por valor de 75.000 millones de dólares para productos importados de USA, entre ellos el petróleo.

Nuevos aranceles chinos:

  • Rango del 5% al 25%,
  • Unos comenzarán a recaudarse en septiembre 2019 y otros a mediados de diciembre 2019.
  • El petróleo estará sujeto a aranceles del 10% en septiembre.
  • Los automóviles estadounidenses tendrán el arancel más alto a partir de mediados de diciembre 2019, el 25%.

Con el anuncio de los aranceles por parte de China el presidente Donald Trump se regocijaba desde su despacho en La Casa Blanca. Los chinos habían caído en su trampa, no había nadie mejor que él para negociar en situaciones de tensión y rabia.

Los mensajes que lanzó vía Twitter fueron estos:

“Nuestras grandes compañías americanas son, por la presente, ordenadas para empezar a buscar una alternativa a China inmediatamente, incluyendo traerse sus empresas a CASA y hacer sus productos en EEUU”.

“EEUU no necesita a China y francamente, estaríamos mucho mejor sin ellos”.

Tuvo de nuevo palabras destructivas contra la FED y su presidente:

“Mi única pregunta es, ¿quién es nuestro peor enemigo, Jay Powell o el presidente Xi?”

“Como de costumbre, ¡la FED no hizo NADA! Es increíble que puedan hablar sin saber o preguntar qué estoy haciendo, lo cual se anunciará en breve. Tenemos un dólar muy fuerte y una FED muy débil”.

Automáticamente subió su apuesta:

  • Adelantó de diciembre al 1 de octubre los aranceles que se aplicarían a 250.000 millones de dólares, en referencia a importaciones chinas. Además, subieron el arancel del 25% al 30%.
  • Desde el 1 de septiembre los 300.000 millones de dólares de productos procedentes del país asiático pasarían a estar gravados con una tarifa del 15%, en lugar del 10% previsto.
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Fuente: El Intransigente América

Debido al enorme recrudecimiento de las relaciones entre China y USA, la volatilidad hizo de las suyas con las tensiones disparadas. La cotización del yuan frente al dólar se hundía hasta su nivel más bajo desde febrero de 2008. En lo que iba de agosto 2019, el yuan se había depreciado un 3,8%, camino de registrar su peor mes en relación con el dólar desde que su cambio se flexibilizó en 2005. Estas turbulencias en las divisas emergentes incluyeron un desplome efímero de hasta el 12% en la lira turca, un “flash crash”.

Ante estos acontecimientos China reflexionó volviendo a su estilo de negociación; dialogo, discreción y paciencia. De esta forma subrayo su voluntad de resolver las diferencias entre ambos países, alejando el recelo de nuevas represalias chinas. El portavoz del Ministerio de Comercio de China, Gao Feng, nos dejó las siguientes declaraciones:

“Nos oponemos decididamente a la escalada de la guerra comercial y estamos dispuestos a resolver el problema mediante la consulta y la cooperación en una actitud tranquila”.

“Si alguien quiere forzar el desacoplamiento de China y EEUU, el resultado perjudicará a otros, no solo dañará seriamente los intereses de las empresas y personas, sino que también amenazará la seguridad de la cadena de suministro global y pondrá en peligro el comercio internacional y la economía mundial”.

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Fuente: Al Mayadeen Español

En la madrugada de lunes 1 de septiembre de 2019 se activaron los respectivos aranceles multimillonarios de ambos países. Pocos días después, el Ministerio de Comercio del país asiático emitió un breve comunicado que decía:

“Las dos partes acordaron mantener la decimotercera ronda de negociaciones económicas y comerciales de alto nivel entre China y EEUU en Washington a principios de octubre, tras lo que ambas partes estarán en contacto constante”.

Hay que decir que tras el comunicado las relaciones bilaterales entre ambos países volvieron a la senda de la tranquilidad. Como gesto de buena voluntad por parte del gobierno de Trump, USA les retrasó 15 días una parte de los aranceles porque el día de su comienzo China celebraba el 70 aniversario de la República Popular de China.

Mientras tanto, el presidente de la FED, Jerome Powell, decidió a mediados de septiembre aplicar la segunda rebaja consecutiva de los tipos de interés hasta el 1,75%. Lo que significa que la rebaja era de un 0,25%, provocando un retroceso de las tasas a una horquilla de entre el 1,75% y el 2%. Donald Trump, no perdió el tiempo para expresarle su opinión vía Twitter:

“La FED vuelve a fallar. ¡Ni agallas, ni juicio, ni visión!”

Días más tarde, el presidente norteamericano nos anticipó que las intenciones de China era buscar un acuerdo parcial, mientras que USA quería un acuerdo completo. Avisaba de antemano, que lograr un acuerdo definitivo no sería posible hasta finales de 2020. Nos dio pistas sobre lo que podría ocurrir en los próximos meses.

CONTINUARÁ…

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Fuente: La Gran Época

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