Enron y las "Joint Ventures"

4 de noviembre, 2014 4
Autor de TheMoneyGlory.com y aprendiz de alquimista.
Autor de TheMoneyGlory.com y aprendiz de alquimista.

“Enron: los tipos que estafaron América” es un documental fabuloso. Analiza con minuciosidad todos los crímenes que perpetuó el gigante eléctrico y cuáles fueron los trucos utilizados por la directiva para engañar a inversores, analistas, medios de comunicación, clientes...

Tiene el estilo periodístico que recurre a las biografías de cada uno de los protagonistas - Ken Lay, Jeff Skilling, Andy Fastow... -, para hacer una historia "más" humana. Pero también tiene un espacio reservado para la contabilidad creativa. 

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Al fin y al cabo, Enron fue un fraude contable masivo, el más imaginativo que ha existido hasta ahora. Es un ejemplo para cada capítulo del libro “Financial Shenanigans”, de Howard M. Schilit i Jeremy Perler, quienes consideran diplomáticamente que la compañía “desarrolló [...] una estrategia poco ortodoxa”.

Entre todos los trucos contables, el más creativo y laborioso fue la participación en una larga variedad de alianzas estratégicas que tenían un único objetivo: "crear" beneficios.

Enron se convirtió así en un entramado de compañías difícil de descifrar.

UNA LISTA DE JOINT VENTURES PARA ACUMULAR GANANCIAS

Entre el año 1993 y el 2001, Enron participó en más de 3.000 joint ventures. Estas alianzas estratégicas servían, de cara a la galería, para diversificar el negocio de la compañía. A cambio, el gigante eléctrico registraba sus beneficios en el apartado de la contabilidad conocido como Non-controlling interests.

El equipo financiero, liderado por Andrew Fastow, procuraba por la opacidad de las joint ventures. La forma de hacerlo era mantener la participación de Enron siempre por debajo del 50%. Esta era la vía para evitar la consolidación de la contabilidad de las empresas participadas con los números de la compañía.

Las cifras de las alianzas siempre quedaban al margen, solo se publicaban los beneficios que se transferían. Este sistema, tan simple, era complicado de ejecutar.

Por ejemplo, JEDI, el acrónimo de Joint Energy Development Investment Limited Partnership, era una joint venture que creó Enron el año 1991 junto con el fondo de pensiones de los empleados californianos (el CalPER).

Cuando la multinacional, años más tarde, compró una participación por 383 millones de dólares se encontró con la mayor parte del pastel en sus manos.

Eso comprometía a Enron a mostrar las cifras de la compañía pequeña.

Para no llegar a este extremo se creó otra empresa, Chewco Investments LP, con el único propósito de ser el accionista principal de JEDI. Para no levantar sospechas, el propietario de Chewco no era nadie de la cúpula de la compañía, sino Michael Kopper, también empleado de Enron.

Este es solo un pequeño ejemplo de una red de sociedades opacas, "exquisitamente" complicada. Arthur Andersen, el auditor del momento, facturó 5,7 millones de dólares por el asesoramiento de estas transacciones.

Enron necesitaba despistar y las participaciones minoritarias servían para esconder desastres, mientras en las notas de prensa publicaban resultados extraordinarios. Se calculó que un 72% de los beneficios registrados por las joint ventures eran mentira.

Durante la investigación posterior, el senador Peter Fitzgerald declaró “Me di cuenta rápidamente que esas sociedades no tenían otro propósito que impulsar artificialmente las ganancias".

Constitución de deudas y acuerdos por la pérdida de valor de las acciones (Put Agreements) eran algunas de las recetas principales para crear los ingresos de las pequeñas sociedades. Entre el año 1997 y 2000, la compañía sumó 508 millones de dólares a las ganancias con estos trucos contables y disminuyó 2.584 millones de dólares del pasivo.

IDT, EL LADO BUENO DE LAS PARTICIPACIONES MINORITARIAS

Acostumbro a fijarme en los ejemplos negativos. Radiant Logistics, por ejemplo es uno de ellos; tiene un 40% de una alianza estratégica que levanta alguna sospecha. 

Pero IDT Corporation es justo lo contrario.

El holding de negocios tecnológicos de IDT es un extraño ejemplar cuando se habla de una cartera de empresas pequeñas, por la cantidad de buenas sorpresas que ha dado.

IDT no tiene una larga lista de alianzas. Nada de joint ventures. La característica principal de esta compañía es la cantidad de negocios que se escondían, hasta hace muy poco, detrás de un segmento que etiquetaba vagamente como "All Other".

Los dos segmentos principales de IDT se concentran en las comunicaciones telefónicas, pero la tercera división englobaba el año 2012 una participación minoritaria en la plataforma de productos telefónicos Zedge, una compañía de software conocida por Fabrix, además de propiedades inmobiliarias y una cartera de licencias tecnológicas.

Con el paso de los años, algunos de estos productos se han transformado y han beneficiado generosamente al accionista.

El 8 d'octubre de 2014 se completó la venta de Fabrix, de donde IDT ingresará 73 millones de dólares en efectivo. La cartera de patentes se transformó en la compañía Straight Path, a través de un spin-off, que pasó de 6 dólares a cotizar 20 dólares por acción.

Y  Zedge  no es una participación, sino que ahora forma parte de la compañía como otro segmento más.

Este es un ejemplo de como es de necesario vigilar a las participaciones minoritarias. En algunos casos, como Enron, son un recurso para aplicar malas prácticas. En otras inversiones son una fuente de bienvenidas sorpresas.

Usuarios a los que les gusta este artículo:

Este artículo tiene 4 comentarios
antiguo usuario
A Pescanova y a toda la cohorte de entidades financiera que quebraron en 2008. Un saludo.
05/11/2014 11:05
antiguo usuario
Muchas gracias Vicente, me alegro mucho de haberte contagiado mi entusiasmo :D
05/11/2014 11:04
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