Economía y animales de compañía

7 de enero 4
Treinta años Economista Titulado del Banco de España. Economía internacional. Autor del blog "Decadencia de Occidente", blog sobre los estragos... [+ info]
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10º en inB
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Esta mañana, volviendo a casa, he oído por la radio a un experto decir que España no llega al nivel de cariño a los perros y otros animales de compañía. “No llega, es así, y así hay que tomarlo”, - decía, para nada indignado, sino resignado, que es como hay que tomar estas cosas. No deja de ser curioso que junto a la diferencia de renta per capita que veíamos en el post anterior, haya esta coincidencia de menor aprecio por los animales de compañía. Hay estimación por lo que pueden aportar en servicios, como los perros de caza, pero no llegamos al nivel de los paises de renta per capita superior. ¿Curioso no, o es que hay una relación estrecha entre ambas cosas? 
A mí me gustan mucho los perros. Cuando voy a Francia he notado que en muchos restaurantes dejan entrar perros, al menos pequeños. También aquí nos pasamos en eso, porque la gente se empeña en tener perrazos y meterlos en restaurantes de 60 mº. También hay gente que tiene la funesta manía de tener perros peligrosos, incluso que matan personas, como ha sucedido hace poco. 

O sea, está todo manga por hombro. No hay una reglamentación precisa (además se incumple), pero no la hay seguramente porque a mucha gente le revienta el tema, por lo que sea. Por ejemplo, tenemos el argumento falaz, tipo catolico-progre, de que el dinero gastado en un perro se podría dar a los necesitados, sin tener en cuenta los puestos de trabajo que genera este sector. A mí no me han dejado entrar con mi perro por lo que podrían decir otros clientes. A veces yo prohibiría entrar a los niños, que ahora están más maleducados que nunca, chillan como bestias, y sales estresado.
El caso es que me ha chocado la voz resignada del especialista, “las cosas son así, “España no llega en el amor a los animales como en otros países”, y resulta que parece que hay una relación renta pc-simpatía por estos. Curioso, que el nivel de renta determine la estima de los animalitos. ¿O será al revés? No creo.
Yo tengo comprobado que el amor a los perros es espontáneo desde niños, a menos que a éstos se les haya influido para lo contrario. Por lo tanto, creo que hay un impulso emocional positivo dentro de nosotros por los perros y otros animales. Recomiendo la lectura de “Mi familia y otros animales” (y muchos otros libros del autor), de George, el hermano del famoso escritor Lawrence Durrell (inmerecida fama en mi opinión), para descubrir un mundo nuevo de relaciones con los animales. 
Es curioso contextalizar esto en el debate de los animalistas, que quieren acabar con los toros y otras tradiciones. Desde luego son dos sectores sociales radicalmente distintos, creo. Pero no quiero entrar en este debate porque estoy dividido: aprecio los toros por su belleza, pero me parte el corazón verlos sufrir, por mucho que me digan que sin la Fiesta no existirían. Además, no me imagino teniendo un toro en casa. 
Volviendo a lo de la Renta, recuerdo un comentario de aquel famoso político socialdemócrata sueco, Olof Palme, que paseando un día por Paris, vio que de una ambulancia bajaban a una anciana, y un mozo le llevaba el loro al lado, en una jaula. Reflexionó el político de izquierdas: “no alcanceremos una socialdemocracia verdadera mientras nosotros no seamos capaces de ingresar a una persona con su animal de compañía”. 
Naturalmente, sería inviable financieramente, como lo es todo sistema hoy en día. Pero no le faltaba razón en la reflexión estimativa. 
En resumidas cuentas, lo que llamo el decalage de renta del gráfico del post anterior (“Breves reflexiones sobre un gráfico”) tiene indefinidas relaciones con muchos aspectos, denostados o apreciados, y ahí están para condicionar lo demás, incluso el decalage de renta. ¿O es otra diferencia cultural que nos distingue? 

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Este artículo tiene 4 comentarios
Bueno, no se de donde saca el dato el experto ni como diablos cuantifica el cariño, aunque me consta que en España queremos mucho a los animales, quizás en los entornos rurales aún persiste el concepto de que los animales son, sobre todo, un recurso, y los humanizan mucho menos que en las urbes.
También se me ocurre que a mayor renta per cápita, aunque vivamos en ciudades de millones de habitantes, nos sentimos más solos e incomprendidos y muchas veces la relación con nuestros congéneres es, por decirlo suavemente... Menos placentera que con nuestra mascota, bastante más fiel que muchos de nuestros conocidos.

Claro luego están los guiris ricachones estos que le ponen una casa de invitados al perro, le dejan herencia y tal y tal, signos más de decadencia que de amor por los animales.
07/01/2019 21:47
En Suiza se comen a los perros,jajaja
En España históricamente se ha maltratado a los animales ,a partir de la democracia el maltrato animal se persigue por ley ,jaja
Es que parece que con la democracia es todo malo , cuando lo que pasa en realidad es que te enteras de todo lo malo ,jajaja
08/01/2019 07:54
Y las leyes de protección animal es gracias a los pogres, porque la derecha jamás se interesó en una ley de protección era una cosa del amo ,jahaja
08/01/2019 08:00
España siempre ha sido un país muy cruel , cruel con los animales , con los niños y con las féminas, la sensibilidad y el gusto no ha sido el fuerte ,
Yo soy muy español y no tengo sensibilidad y gusto , pero cuando lo capto me emociona ... y me vuelvo animalista,feminista ... los niños ... los padres suelen ser odiosos,jajajs
08/01/2019 08:48
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