Desmontando los componentes del Brexit

3 de julio, 2016 1
Treinta años Economista Titulado del Banco de España. Economía internacional. Autor del blog "Decadencia de Occidente", blog sobre los estragos... [+ info]
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10º en inB
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Dice Paul Krugman en su columna que él no quiere defender el Brexit, pero que le huelen a chamusquina los argumentos que han sacado los antecedentes Brexit para predecir todo tipo de plagas y desastres a corto y largo plazo. Él reconoce que puede haber efectos a largo plazo, por el cambio estructural que puede implicar, pero eso no trae irremediables efectos a corto plazo.

Es verdad que no me esperaba este rencor de los anti Brexit una vez que han perdido el referéndum. Hasta el FT, y nada menos que Martin Wolf, siguen disparando las baterías de las predicciones más funestas, sin que realmente hayainformación ni modelos fiables para hacer previsiones tan precisas y unidireccionales (además, están escupiendo sobre sus cabezas, porque el Brexit es irreversible). Sobre todo por que el Brexit es un hecho político, y cuyas consecuencias dependen de que haya un nuevo acuerdo político razonable que permita seguir comerciando a ambas partes en un nuevo contexto. Eso marcará nuevos horizontes sobre los que los agentes decidirán subir o bajar la inversión, sin que sepamos ahora mismo qué.

Por lo tanto, los que han perdido, o una de dos: están manejado argumentos simplones del tipo siux: "yo europeo bueno, blanco; tu inglés imbécil, no querer ti porque tú no querer mi: te voy a crujir, no vas a vender rifles en mi coto de caza, la has cagado. O si no, están dando por un hecho cerrado que habrá represalias europeas que contraerán inmediante mente las exportaciones inglesas, a lo que RU seguramente respondería de la misma manera. Entonces seguro que el Brexit tendría efectos contractivos.

Pero es poco probable. La balanza comercial RU Europa está claramente a favor de esta última. Una guerra comercial beneficiaría a RU en primer lugar.

Centrémonos en la inversión para intenta adivinar qué pasaría: es posible que los empresarios que venden una parte a Europa estén en la incertidumbre sobre el resultado final. Esto enfriaría y contraería sus planes de inversión para los próximos años, esperando a que las reglas del juego se aclaren. Este retroceso en los planes de inversión irían acompañados de un retroceso en los futuros contratos. Esto, a su vez, contraería los planes de consumo de los que vieran sus puestos de trabajo en peligro. Pero exactamente lo mismo se tendría que ver en el lado continental: la incertidumbre es la misma para ambos lados.

Pero, como dice Krugman, nadie habla de un rebrote de la inversión cuando se aclare el panorama, lo que es como un engranaje lógico que no quieren ver los anti Brexit. Si hablamos en el terreno de las conjeturas, no es descabellado pensar que cuando se despeje la incertidumbre, haya un rebote de la inversión.

Creo que más no se puede decir desde el punto de vista de la evonomía real. El efecto Brexit por sí mismo es un shock sobre la economía real que no tiene por qué fijar un escenario permanente de más incertidumbre. Los shocks permanentes suelen venir de las crisis financieras, mismamente 2008. Y ahí sí que nos esperan perspectivas no halagüeñas, que vienen aleteando desde la crisis. Me refiero a la endeblez del sistema financiero, en el que siguen aflorando recurrentemente agujeros negros, como los 340 mm de créditos dudosos de la banca italiana, que es la última que ha saltado, pero que no será la única, ni en Europa ni en otra parte del mundo.

En el plano financiero sí que pueden pasar cosas desagradables, y los estados financieros están tan trabados que tienen un gran riesgo de contagio. El otro día hablaba del inesperado efecto del Brexit sobre la acción de MetLife, un compañía de seguros americana que no tiene nada que ver con Europa ni RU:

Al día siguiente del Brexit, la compañía de seguros norteamericana MetLife, sin exposición al riesgo en Europa ni RU, sufrió una caída de esas acciones del 14%. No tiene ningún sentido, a menos que se piense en que la caída de los rendimientos de los bonos publicos, principal activo de estas compañías, afecta seriamente a su salud.

Es un espectacular -e inesperado- efecto de un referéndum en la economía, que además amenaza con durar, como no se enderecen pronto las ya débiles expectativas de futuro. El Brexit habría venido a laminar el brote optimismo que se quería ver en la recuperación de la economía, optimismo un tanto forzado, todo hay que decirlo.

Vivimos en un escenario de frágil confianza -de ahí los bajos tipos de interés- , que se quiebra a las primeras de cambio. En este escenario, cualquier evento puede suscitar un riesgo sistémico de una a otra parte del mundo. Muchos sistemas bancarios no han vencido sus problemas desde la crisis, entre otras cosas porque no hay crecimiento.

Por eso no me sugiera nada, ni bueno ni malo, la reacción alcista de las bolsas después de su rotunda caída el día después del referéndum. Hombre, sin duda es mejor que lo opuesto: que hubiera seguido cayendo. Pero las bolsas para mí solo reflejan un estado de ánimo de un día para otro, el ánimo del especulador, cuya función no es interpretar la salud de las empresas cotizadas, sino cuando va a subir o bajar el mercado en los próximos minutos. Si uds han leído algo de chartismo, verán que hablan de curvas de las que se intenta inferir tendencias, por las figuras aparentes que forman, no de la contabilidad de tal o cual empresa. No es crítico. Apuestan su propio dinero. Pero no se piieden extraer de sus decisiones expectativas sobre la economía real.

Lo que me parece preocupante es la tendencia general a la baja de rendimientos de la renta fija, incluidos los de RU. Y lo malo es que la prima de riesgo de los países del Sur de Europa aumenta; pero no la de RU... 

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