Depredación, parasitismo, cooperación, coexistencia

31 de agosto, 2020 5
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Lo más natural es nacer y que te coma una hiena. Para evitarlo se desarrolló la civilización.

La depredación es el reflejo primero para la supervivencia. Preservar el futuro inmediato del cuerpo es condición necesaria y para eso hacen falta materias y energía que se obtiene del entorno, contando también con otros seres vivos como materia. En sobreviviendo ya vendrá la reproducción.

Esto pertenece al abc de los ecosistemas evolutivos y, como fabricantes de mitos y abstracciones, a veces se nos olvida.

Una depredación sostenible requiere un cierto equilibrio entre depredadores y presas y, como inciden otros factores exógenos, ese equilibrio es inestable. Ejemplo: Las lluvias hacen crecer pastos sobre los que prosperan los herbívoros y ello lleva a prosperar a sus depredadores. Una sequía repentina mata de hambre a la sobrepoblación de la cadena trófica.

La depredación no es un negocio amable. Tú serás un león, pero si no encuentras gacelas te mueres de hambre, y si te rompes una pata te mueres de hambre, y si eres viejo y no corres lo suficiente te mueres de hambre. Sí… queridos niños, esta es la causa primera de mortalidad de los leones: el hambre.

Pero hete aquí que unos mamíferos ingeniosos encuentran la opción de acumular trabajo, de establecer protección y alimentos para asegurarse en alguna medida el futuro, siempre incierto.

Y las hembras inventan la agricultura para no estar vagando todo el tiempo, cargadas con las crías, recolectando poco. Y la ganadería, reservando algunas crías de las cazadas por los machos. Así, se van apartando de cazadores depredadores simples y convirtiéndose en sofisticados pastores.

Ya no tienen que seguir los ciclos de sequía-lluvias al compás de las manadas de animales, dejan de ser nómadas, establecen poblados y prosperan reproduciéndose.

La depredación se hace más sofisticada y un escalón superior de la misma es el parasitismo, donde se aprovecha periódicamente la materia y energía que proviene de entes ajenos, preservando la vida y la salud de los parasitados para poder seguir extrayendo rendimientos. Se ordeña la cabra, y se procura que viva, y cuando no da más leche se come la cabra. La expresión más sofisticada y criminal de esto es la esclavitud humana, ganadería de los semejantes, apropiación de la vida y obra de otros seres humanos.

Pero no todo son malas noticias, en el núcleo tribal existe la cooperación, los lazos de sangre unen, la división del trabajo en el entorno funciona, enriquece, acumula. Aparece el intercambio, incluso con los ajenos, el comercio. Ya no hay que comerse a los vecinos enemigos, ni arrasar sus campos ni asesinar sus crías… conviene la paz, hay que cuidar a los proveedores, que además son clientes.

Y de ahí surgieron instituciones sociales que aportaban cierta estabilidad cooperante: la familia, el mercado, el dinero, etc.

Esto no quita para que la depredación, léase guerra, desapareciera; ni por supuesto el parasitismo, sea esclavitud a tiempo completo o a tiempo parcial, alquilando el cuerpo por la fuerza o siendo robado imponiendo expropiaciones.

Y con todo tipo de trompicones históricos llegamos a la democracia actual, con un desarrollo prodigioso de la productividad bajo el capitalismo tecnológico, capaz de soportar que más de la mitad de la población de los países desarrollados puedan vivir de la minoría que trabaja. Este parasitismo democrático se sustenta en la soberanía popular, de tal manera que se conforma una mayoría política electoral que impone su parasitismo al resto, todo ello gestionado por una pléyade profesional de políticos, propagandistas y burócratas, y con unas turbamultas lloronas y vocingleras asaltando los palacios al grito de “Qué hay de lo mío”.

Naturalmente esto dura lo que dura dura, que en términos históricos es poco. Pero se extiende en el tiempo en base a dos factores: El aumento de la riqueza por aumento de productividad y la autorregulación del dispendio por la aminoración de ingresos estatales.

La capacidad de aguante de los parasitados es un factor limitante porque pueden huir o decaer en sus empeños y unirse a las turbamultas de sopabobistas.

El colapso de los países comunistas es un ejemplo extremo, pero las socialdemocracias se les están aproximando.

Pero hay salida, si no queremos la depredación, ni el parasitismo… y aunque no queramos cooperar, nos queda la coexistencia en paz, la tolerancia a los proyectos de vida de cada uno, sin imposiciones.

Ya vendrá la cooperación por coincidencia de intereses, incluso la auténtica solidaridad por voluntad propia. Mientras tanto, sigan en esta guerra sin sufrir demasiadas bajas.

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Usuarios a los que les gusta este artículo:

Este artículo tiene 5 comentarios
antiguo usuario
Que niveles de odio teneis alguno para escribir esa bazofia...
31/08/2020 17:55
antiguo usuario
Podría ser que el que más trabaja del mundo sean un puñado de personas los primeros de la forbes y los demás unos parasitos incluido usted. .jajajs
01/09/2020 11:08
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