Hoy día los niños nacidos a partir del 2005 no entenderán cuando les digamos frases como: “esto no vale ni una pela”, “ comprar un disco” ni tampoco entenderán cuando el cantante de la orquesta del pueblo cante la fantástica canción del “consorio” titulada el Chacacha del tren. ¿por qué? Porque los trenes ya no harán chacacha porque nos hemos empeñado en ser todo AVEs. Pero… ¿son rentables?
Hoy ha aparecido una noticia del coste del AVE a Albacete, que costó unos 3.500 millones de euros y tiene una ocupación del 25% (aquí),. Frente a estas situaciones siempre tengo que hacer números y buscar rentabilidad (incluso cuando voy a restaurantes me pasa lo mismo). Pues bien, en la tabla siguiente os dejo las rentabilidades:
Si el AVE ha costado 3.530 millones de euros y queremos un 10% de rentabilidad, el beneficio deberá ser del 10% de los 3.530 millones, 353 millones. El beneficio diario será el anual entre 365 días, esto equivale a unos 967.000 euros diarios. Si se realizan 10 trayectos diarios, el beneficio por trayecto debería ser de 96.700 euros. Si cada billete vale en promedio 100 euros, debería haber por trayecto 967 pasajeros.
Ahora viene la capacidad del tren, un ave de 1 convoy (entero con las 3 clases) es de unos 404 pasajeros, y el de Madrid-Barcelona tiene 2 convoyes con capacidad de 808 pasajeros. Por tanto, el nivel de ocupación para alcanzar una rentabilidad del 10% deberá ser superior al 100%. No sé qué me dice que esto es inviable.
Pues bien, si la única forma viable es exigiendo una rentabilidad del 5-6% y dos convoyes entonces el negocio no sale. ¿por qué? Pues porque la deuda se paga al 5-6% (ahora no tanto por suerte, aunque no estamos lejos) y la rentabilidad es del 5-6%. ¿qué gana el estado? Nada, y cuántos ciudadanos se benefician… pocos.
Conclusión: no me creo que nadie que decida si hacer o no un AVE no haya hecho este simple cálculo.
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