Crisis cambiarias y crisis bancarias ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?

27 de junio, 2018 0
Profesor en la Universidad CEU San Pablo a tiempo completo. Investigador asociado en el IAES y el Grupo de Sistemas Complejos en Ciencias Sociales... [+ info]
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En este pequeño artículo sigo mirando al pasado para intentar conocer qué podemos esperar de la posible próxima crisis en los emergentes, como hice en la primera parte: Crisis cambiarias en economías emergentes: 1973-1992. En este caso me centro en la relación entre crisis cambiarias y crisis bancarias de forma cualitativa. En mi opinión, donde más claramente se explica esta relación es en un artículo de American Economic Review de las economistas latinoamericanas Graciela Kaminsky y Carmen Reinhart.

En primer lugar analizo de forma gráfica los datos sobre crisis bancarias y de balanza de pagos en un conjunto de países entre 1971 y 1995. Se observa que a pesar de lo que sugiere el gráfico de barras no hay relación contemporánea (R² 0,0119 puede ser debido a la causalidad). En cambio, si se adelanta un año cualquiera de las dos series acerca de las crisis sí que se obtiene una relación positiva. Si se cambian dos años volvemos a coeficientes de significación muy próximos a cero, por lo que de haber una relación, ésta se da con un periodo de latencia de un año.

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Fuente: Elaboración propia a partir de Kaminsky & Reinhart (1999)

Por lo tanto cabe preguntarse cuál es la dirección de causalidad: 

  • Las crisis bancarias pueden contribuir a desencadenar las crisis cambiarias, entre otros motivos por el rescate del sector público a las entidades afectadas
  • Una fuerte depreciación pone en aprietos a algunas entidades financieras que tienen deudas denominadas en divisas de países desarrollados
  • Ambos efectos pueden darse al mismo tiempo
  • Hay que buscar desencadenantes comunes a ambas crisis, que no se afectarían mutuamente.

Para empezar parece que no sucedía ninguna relación durante los años setenta, periodo en el que el sector financiero estaba muy regulado. Tras la desregulación se comienzan a observar crisis gemelas en los emergentes. Ambas se retroalimentan y ambas tienen antecedentes comunes, pero normalmente lo peor de las crisis bancaria tiene lugar tras lo peor de la crisis cambiaria aunque no siempre sucede así.

Es interesante verlo desde el punto de vista de la probabilidad condicionada. La probabilidad de una crisis cambiaria en la muestra utilizada era del 29%. Si había tenido lugar el inicio de una crisis bancaria en los dos años anteriores la probabilidad de crisis cambiaria aumenta hasta el 46%. En cambio, en el año previo o posterior al momento más grave de la crisis cambiaria la probabilidad condicionada cae al 22%.

La probabilidad del inicio de una crisis bancaria en esa muestra era del 10%. En los dos años posteriores a una crisis cambiaria la probabilidad de iniciar una crisis bancaria cae al 8%, entre otros motivos porque muchos países ya se encuentran en ella cuando se produce la depreciación. La probabilidad de experimentar lo peor de una crisis bancaria el los dos años tras la crisis cambiaria es el 16%.

Podemos concluir que no siempre las crisis cambiarias vienen precedidas de crisis bancarias, pero que cuando lo hacen ambas tienden a ser más fuertes. Si el sector financiero de un país emergente está en dificultades posiblemente haya una crisis cambiaria, lo que por ejemplo podría haber sucedido en China en verano de 2015.

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