El pasado jueves 28 de febrero, Pescanova cerraba la jornada bursátil como cualquier otra de 2013. Los títulos de la pesquera española seguían mostrando su fortaleza en el mercado, anotándose una subida del 2,05% en la sesión. El Grupo presidido Manuel Fernández de Sousa estaba viviendo un inicio de año sensacional. Sus acciones, que cerraron 2012 a 14,01€ encaraban el mes de marzo con una revalorización de más del 24% en el año, pues sus títulos ya se vendían por 17,40€.
Sin embargo, el bienestar que experimentaban los accionistas de Pescanova, la seguridad y confianza que sentían teniendo sus títulos en cartera, se iba a ver interrumpido apenas unas horas después del cierre del mercado español. Para sorpresa de todos, la directiva hacia llegar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores un hecho relevante, que ésta hizo público y que rezaba lo siguiente:
Pescanova no formula las cuentas anuales del ejercicio 2012 dado que no reflejarían la imagen fiel del grupo, y condiciona su realización a dos posible escenarios: la venta inminente de uno de sus acuíferos o la renegociación de su deuda a través del proceso de Concurso de Acreedores. En pocas palabras: insolvencia en el corto plazo.
Semejante jarro de agua fría dejó tiritando a los seguidores de la compañía y al borde de la hipotermia a quienes habían depositado parte de sus ahorros en ella. Sin duda, este era un escenario que nadie se esperaba. De modo que la CNMV, como regulador bursátil, actúo tomado la decisión que todos sabemos antes de la apertura del mercado del 1 de marzo.
¿Nadie lo vio?
El pasado 26 de julio finalizó con éxito una ampliación de capital de Pescanova, que le permitió captar 125 millones de euros. El precio de emisión de las nuevas acciones fue de 13,45€ y la operación se cerró con una ligera sobredemanda. Desde la cúpula directiva justificaban este proceso de captación de fondos propios así:
"Con este aumento de capital, Pescanova pretende reforzar sus recursos propios y fortalecer la estructura financiera de la Sociedad, reduciendo su apalancamiento y mejorando sus ratios de endeudamiento.(...) El aumento de capital disminuirá el peso de la deuda bancaria en el conjunto del pasivo financiero de la Sociedad"La compañía había emprendido un agresivo plan de inversión durante los últimos años, con el objetivo de posicionarse en los negocios de producción pesquera y, sobre todo, la acuícola, operaciones que habían perjudicado algo su estructura financiera. De modo que el proposito de la ampliación no era otro que sanear el balance del grupo y reducir su apalancamiento.
Estos cantos de sirena llegaron a oídos tanto de inversores minoritarios como de gestores de fondos, que acudieron a la llamada de Pescanova, seducidos por un plan de negocio y unas expectativas de futuro claramente esperanzadoras. Muchos de ellos, ahora se echan las manos a la cabeza. Otros siguen creyendo en las posibilidades de la compañía en el largo plazo.
La pregunta de aquellos que se mantuvieron al margen y de los inversores que no apostaron por e Grupo pesquero es clara: ¿nadie lo vio?. Unas recientes declaraciones de Javier Flores (@_JavierFlores_), responsable del servicio de estudios y análisis de ASINVER, para un medio español, arrojaban el un titular muy esclarededor.
Value Investing: el antídoto
La principal premisa que ha conducido al éxito a los Value Investors más reconocidos, desde el legendario Benjamin Graham hasta la principal referencia española en la actualidad, Francisco García Paramés, es sencilla: comprar empresas excelentes a precios bajos. No obstante, al CIO de Bestinver le gusta ampliar un poco más esta definición, tal y como pronunció en la Conferencia Anual para Inversores de 2011
"Hemos aprendido que las compañías de calidad extraordinaria proporcionan, a la larga, una mayor rentabilidad que compañías de una calidad algo menor y más baratas. Normalmente, estas compañías de menos calidad y más baratas suelen estar baratas durante mucho más tiempo"
La pregunta entonces, es evidente: ¿es Pescanova un compañía excelente?. U otra cuestión que puede ser equivalente: ¿Bestinver tiene acciones de Pescanova? El cuadro que sigue nos hará salir de dudas.
La respuesta es afirmativa. Por tanto, es lógico pensar, cuanto menos, que no estamos ante una mala empresa y seguramente, no así sea. No obstante, si tenemos en cuenta que Bestinver Bolsa FI tiene en cartera más de 30 cotizadas españolas, Pescanova ocupa un puesto intermedio, lo que nos hace pensar que el Grupo gallego no es una de las apuestas más fuertes de la gestora para el 2013, como si lo son Corporación Financiera Alba, Ferrovial, Acerinox o Miquel y Costas en el mercado español.
Dejando de lado que Bestinver tenga una pequeña parte de su fondo ibérico en acciones de Pescanova, ¿cómo podemos determinar realmente si estamos ante una empresa de excelente calidad? Evidentemente, son muchos los aspectos a tener el cuenta a la hora de catalogar a una compañía como de buena calidad y requiere de un proceso indudablemente laborioso. No obstante, y sin desviarnos del tema que nos ocupa, el reto de este articulo es descifrar porque una compañía sobre la que existían buenas expectativas para 2013 y que llevaba una sustancial revalorización, se ha declarado insolvente.
Uno de los principales enemigos de cualquier Value Investor que se precie es la deuda. Unos elevados niveles de ella, generan obligaciones de pago que comprometen a las compañías a destinar parte del Cash Flow que genera su actividad a su amortización. Por no hablar de los gastos financieros en forma de intereses que ésta genera y del mordisco que pueden dar a la cuenta de resultados de la empresa. La deuda, tarde o temprano se tiene que pagar, los vencimientos se van acercando y las tensiones van en aumento. Pues bien, veamos cual es la evolución de la deuda (en este caso, neta) de Pescanova, ya que ha sido ésta la causante de la actual situación.
Las ventas de pescado congelado ha llevado a la compañía a destruir ¡¡150 millones de euros en cuatro años!!, nada más y nada menos. Y así no se puede.
Del mismo modo, simplemente observando la estructura financiera de su balance, nos podemos dar cuenta del sobreapalancamiento histórico de Pescanova.
La media de los últimos 12 años, muestra como la compañía financia su balance con apenas un 25% de fondos propios durante este periodo. Esto quiere decir, ni más ni menos, que por cada euro de patrimonio neto hay tres de deuda.
No obstante, lo que puede llevar a una compañía a la insolvencia no es un estructura financiera extremadamente apalancada o que sus deudas multipliquen muchas veces el beneficio: la causa de la insolvencia es la incapacidad para hacer frente a las obligaciones de pago inmediatas. Y un ratio que refleja muy bien la situación financiera a corto plazo, es el Quick Ratio, que compara el disponible (liquidez y activos financieros corrientes) y el realizable (clientes y deudores) del balance, con el pasivo corriente. Un ratio mayor que uno, nos dice que la suma entre la caja y las obligaciones de cobro a inmediatas son mayores a los compromisos de pago próximos. Y este gráfico muestra esta relación para Pescanova
Como mínimo, se podría decir que la politíca de tesorería no es muy conservadora: la media de los últimos 12 años del Ratio Ácido ronda el 0,6. El colchón de liquidez que disponía Pescanova para hacer frente a cualquier desajuste o imprevisto en su corriente de pago era inexistente. Pero lo cierto, es que muy mal no le ha funcionado... hasta ahora.
Futuro prometedor, presente incierto
La máxima expresión del sentido común en el campo de la inversión, eso es el Value Investing. La inversión inteligente, la sensata, esa es la verdadera inversión en valor. Al fin y al cabo, comprar algo por menos de lo que realmente vale, encontrar diferencias entre valor y precio de un acción para que nos proporcione el suficiente margen de seguridad y así minimizar el riesgo que asumimos a largo plazo. Yo añadiría algo: no basta con comprar "algo", es necesario comprar algo de calidad. Y en la inversión, comprar algo de calidad, debe ser, como mínimo, comprar acciones de una empresa que tengamos la certeza de que no se va a declarar insolvente, con las que podamos dormir tranquilos.
En el caso de Pescanova, su balance, sus disparados ratios de apalancamiento y sus más que evidentes problemas de liquidez, nos podrían haber alertado de un posible riesgo de insolvencia. No me imagino a Coca-Cola, American Express, Wal-Mart o Wells Fargo, compañías participadas por Berkshire Hathaway presentando mañana un preconcurso de acreedores. No dudo que el proyecto y las apuestas de futuro de Pescanova no sean esperanzadoras, pero ¿para qué pensar en un futuro prometedor cuando el presente es incierto?
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