Informe All Seasons Momentum Junio -3,46%. Plegamos velas e hibernamos

2 de julio 3
Gestor cuentas gestionadas en GPM (All Seasons Momentum) Profesor del Experto de Bolsa de la Universidad de Alicante Autor libro "El... [+ info]
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1º en inB
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"Los elementos del buen trading son: 1. corta las pérdidas, 2. corta las pérdidas y 3. corta las pérdidas. Si sigues esas tres reglas, tal vez tengas una oportunidad"

Ed Seykota

Junio ha sido el tercer mes de operaciones de la estrategia All Seasons Momentum que gestiono a través de cuentas privadas de clientes (cuentas gestionadas) en Gestión de Patrimonios Mobiliarios. Antes de seguir, recuerdo 3 artículos que creo que explican decentemente todo lo que hacemos y por qué lo hacemos:

1. All Seasons Momentum explicada en pocas palabras

2. La clave de nuestra inversión es: diversificar y seguir tendencias

3. Dos papers que explican las propiedades de la estrategia "All Seasons Momentum"

Evolución estrategia junio 2021: -3,46%

El resultado del mes ha sido de un -3,46%, llevando la cuenta de referencia U58***** hasta los 97.088 € desde los 100.000€ del comienzo. 

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Como recordatorio, las rentabilidades mostradas ya descuentan todas las comisiones y gastos. El modelo de gestión All Seasons Momentum lo aplicamos sobre cuentas privadas de clientes, en lo que se llama en el argot “cuenta gestionada”, lo que no es otra cosa que una cuenta a nombre del cliente (el único que puede ingresar y reembolsar su dinero), pero en donde se firma un contrato de gestión patrimonial con GPM Sociedad de Valores, la empresa para la que trabajo como gestor. Si te interesa este modelo de gestión, puedes contactarme en hugoferrer@gestionpatrimonios.com

La estrategia comenzó el mes de junio con una exposición del 33% en renta variable estadounidense de gran capitalización (S&P 500), 33% en bonos soberanos de EEUU con vencimientos de hasta 10 años y un 33% en Oro, la cual era una nueva posición en nuestra cartera. 

Además, dado que la cartera había comenzado a evolucionar bien en los dos primeros meses, habíamos elevado el factor de apalancamiento hasta el 1:2. Este es el factor máximo de apalancamiento que utilizamos en la estrategia y significa que, por cada euro invertido, somos capaces de tomar una posición por el doble de ese valor (por ejemplo, 100.000 € invierten con un poder de compra de 200.000€). Por cierto, esto no lo logramos con el uso de derivados, sino con el apalancamiento de cuenta que permite Interactive Brokers, la plataforma que utilizamos en GPM para operar. 

Sin embargo el mes de junio ha sido malo por el fuerte reversal o caída repentina vista en el Oro (comento más sobre ello en breve), el cual declinó más de un 7% en el mes. El resto de posiciones de la cartera mostraron beneficios y consiguieron amortiguar las pérdidas generales, pero no fueron suficientes para contrarrestar el muy mal mes del metal dorado. 

Como consecuencia de ello, el Oro ha salido de forma fulminante de nuestra cartera y hemos reducido el factor de apalancamiento hasta el 1:1, es decir, hemos dejado de utilizar apalancamiento alguno, tal y como señalan nuestras reglas. En resumidas cuentas, nuestra muy dinámica estrategia, ha pasado de estar plenamente desplegada en busca de buenas rentabilidades, a tener que defenderse de forma agresiva, replegando casi todas las velas. Como suelo decir, podemos tener un mal mes (en este caso un moderadamente mal mes), pero es difícil, por como está diseñada la estrategia, que tengamos dos meses muy malos.

Ser dinámicos en nuestro caso significa que podemos pasar de utilizar apalancamiento en nuestra estrategia diversificada (lo cual objetivamente podría definirse como una estrategia de riesgo medio-alto), a mantener una cartera muy conservadora como con la que comenzamos este mes de julio. Al fin y al cabo, la nueva cartera está expuesta solo un 33% en renta variable y un 67% en bonos soberanos y corporativos. Quizás esta es una de las principales propiedades de nuestra estrategia, no mantiene un perfil de riesgo continuo como suele ocurrir con el 99% de las estrategias existentes, sino que se transforma según las condiciones de mercado y según si lo estamos haciendo bien o mal

Podemos pasar de una relativamente alta asunción de riesgo (siempre partiendo desde el principio de que mantenemos una estrategia constantemente muy diversificada), hasta una cartera extremadamente conservadora. Nuestro objetivo es hibernar cuando así se hace necesario, esperando a que las buenas condiciones vuelvan, para que cuando estas se den, rápidamente desplegar todo el potencial de la estrategia e intentar explotar las prolongadas tendencias que de vez en cuando se dan en los diferentes mercados financieros.

Y si con el cierre de junio hemos dejado de utilizar apalancamiento y hemos tenido que vender el Oro, comenzamos julio con las siguientes exposiciones: 33% en renta variable (misma posición), 50% en renta fija soberana con vencimientos de hasta 10 años (la posición aumenta del 33% hasta el 50% actual) y un 16,67% de bonos corporativos de grado de inversión, la cual es una nueva posición, ya que estos bonos lo están haciendo bien últimamente (solo compramos y mantenemos lo que lo está haciendo bien). El siguiente gráfico muestra la evolución histórica de nuestras exposiciones, incluyendo el factor apalancamiento (de ahí que se pueda llegar hasta un 200%).

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De esta manera comenzamos el verano con una estrategia de muy poco riesgo. Técnicamente es una cartera conservadora (aproximadamente 30% renta variable y 70% renta fija), el tipo de cartera que eligen las personas con muy poco apetito por el riesgo. Analicemos ahora los diferentes activos en los que hemos estado envueltos. 

Oro, donde dije digo, digo diego

Este pasado mes, el gran negativo ha sido el Oro. En junio entramos por la buena revalorización de este metal y, sin embargo, solo un mes después, tenemos que salir del mismo. Como podemos ver en el siguiente gráfico, el Oro se encuentra en una tendencia bajista desde hace casi un año (agosto 2020) y en este periodo ha tenido dos intentos de retomar la senda al alza: una en diciembre de 2020, que no fructificó, y una en este mes de junio, que también ha salido rana. Estos movimientos de zigzag que periódicamente nos tenemos que "comer", es parte de nuestra estrategia. Es el precio que hay que pagar por poder disfrutar de las grandes tendencias que se dan cada cierto tiempo. Lo importante es que si el activo en el que invertimos deja de subir, directamente nos convertimos en inversores de corto plazo, siendo sólo inversores de medio y largo plazo, sobre aquellos activos que efectivamente se revalorizan a lo largo del tiempo. 

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En una nota más técnica, lo que ha ocurrido con el Oro es que se revalorizó fuertemente en abril y mayo porque el mercado comenzó a estimar que los tipos de interés reales (tipos nominales menos inflación, ver siguiente gráfico) podrían volverse aún más negativos, a causa de la creciente inflación que se está viviendo últimamente y la pasividad que estaba mostrando la Reserva Federal. 

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Sin embargo, a mitad de mes, la Reserva Federal comunicó que podría subir los tipos de interés antes de lo previsto anteriormente, lo cual hizo enfriar rápidamente la idea de que la inflación iría a más y en concreto el que los tipos de interés reales se volvieran aún más negativos (sobre este tema recomiendo este artículo que escribí hace no mucho).

Esta decisión (en puridad, comunicación) de la FED fue sorpresiva para el mercado, vista la reacción inicial en el mercado de bonos y, sobre todo, en el metal dorado. La mayoría del mercado estaba interpretando que el llamado "Flexible Average Inflation Targeting", un mecanismo que la FED se sacó de la manga el año pasado en plena crisis pandémica, permitía niveles más altos de inflación en el corto plazo y, sin embargo, la FED mostró en su reunión de mitad de mes, que su tolerancia hacia la inflación es mucho menor de lo que la mayoría estimaba. 

En resumidas cuentas y dando por concluido este inciso técnico, lo ocurrido es que el Oro se revalorizó con fuerza porque el mercado estaba estimando que la FED iba a dejar que la inflación se elevara aún más y, sin embargo, la Fed cortó en seco esa idea mostrándose más preocupada por la fuerte inflación que se está observando en el corto plazo. Y con ello el gran damnificado ha sido el metal dorado por el fuerte enfriamiento de la expectativa sobre unos tipos reales que se volviera más negativos. 

Y sobre esto no tengo mayor reflexión, más allá de pensar que nuestra corta "relación" de un mes con el oro, me recuerda aquellas situaciones cuando era adolescente en la que creía que una chica me había comenzado a hacer ojitos, para descubrir muy rápidamente que todo había sido imaginación mía (o que la chica había reconocido rápidamente mis escasas cualidades). Y como ocurría entonces, lo mejor es simplemente olvidar esas fantasías amorosas y pasar a la siguiente chica. El mayor error sería insistir y comprar flores para nadie. 

Renta variable (S&P 500), la tendencia que no cesa

De la renta variable, en concreto sobre el S&P 500, el índice de grandes cotizadas de EEUU en el que invertimos, ya hice un análisis bastante extenso durante el mes pasado y que refiero de nuevo en este enlace porque no merece ser repetido. 

De forma resumida, mi opinión era que en el corto plazo veríamos corrección de algún tipo, a medio plazo (1 año, y el plazo que más me interesa) que veríamos más subidas y que a largo plazo (5 años o más) la situación es peliaguda, porque objetivamente la valoración del mercado es muy elevada y eso, históricamente, ha traído malas rentabilidades en el largo plazo. 

De momento lo del corto plazo no se ha materializado (de hecho nada de mi último análisis se ha materializado en el corto plazo), aunque lo cierto es que desde abril la bolsa avanza a cuentagotas y me temo que cualquier corrección veraniega borrará las ganancias sumadas en los últimos meses. Sea como fuere, el mercado alcista de la bolsa sigue su marcha impertérrito, con el gran índice americano anotándose un +2,22% en el mes. Como decía el mes pasado, estamos posicionados en este activo, así que mientras dure la tendencia es un placer estar equivocado con mi idea de corto plazo. 

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De todas maneras, lo más importante, y la razón por la que seguimos invertidos, es que más allá de valoraciones elevadas de las cotizadas, ahora mismo estamos inmersos en medio de una recuperación cíclica de la economía, el principal factor que hace que las bolsas sigan al alza

El indicador adelantado o líder de las condiciones económicas en EEUU, calculado por The Conference Board, repuntó un mes más hasta los 114,5 puntos, el nivel más alto del actual ciclo expansivo de la economía estadounidense y un indicador que señala con claridad que la economía seguirá creciendo en los siguientes meses. Este indicador agregado está elaborado con otros indicadores que suelen ser los primeros que reaccionan a las condiciones económicas subyacentes, es decir, aquellos subindicadores que reflejan con mayor rapidez las cambiantes condiciones de cada momento. Y ahora mismo siguen apuntando al norte. 

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Renta fija soberana: el "contrarian" definitivo, si todo el mundo piensa que ha de bajar, empieza a subir

De los bonos soberanos lo único que se puede decir es que no se están comportando como espera la mayoría. Para esa gran mayoría (o al menos una minoría muy vocal), los bonos han de caer mucho reflejando la fuerte inflación del momento, reflejando los locos experimentos en materia de política monetaria por parte de los bancos centrales tras la crisis del COVID y reflejando que el mundo se va al carajo y pronto todos viviremos en cuevas. Pero nada de eso parece ocurrir, al menos de momento. 

Cuando casi todos esperaban que los altos datos de inflación transitorios que se han ido conociendo (3,8% interanual hasta mayo) hundirían los bonos, estos deciden apreciarse. Como señalaba en una nota que escribí en mayo (ver aquí), realmente nadie tiene ni idea de lo que hará la inflación en el futuro. Y cuando digo nadie me incluyo desde un don nadie como yo, hasta los mismos banqueros centrales. Realmente la dificultad de ver el futuro es la misma para todos. Nadie sabe nada. 

En mi opinión, la reacción tan paradójica del mercado de bonos (que sube cuando la inflación repunta) es una malinterpretación clásica que siempre se hace de los mercados financieros por parte de casi todos, incluyendo los profesionales. Lo repetiré porque es importante. Los mercados financieros son mecanismos de descuento de expectativas futuras, no de noticias presentes

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Con ello, el mercado de bonos no sufre por las noticias presentes que ya descontó hace meses (ya se sabía hace tiempo que la inflación repuntaría). Lo que influye en el mercado de bonos a día de hoy, son las expectativas de lo que ocurrirá en los próximos meses, sea que acierte o no en su respuesta agregada. Ahora mismo parece que está "diciendo" que tanto el crecimiento como la inflación actuales se moderarán en los próximos trimestres, y de ahí que los bonos se aprecien adelantando un escenario más moderado. Vamos, lo que viene a ser normal en esta fase del ciclo. El comienzo de un nuevo ciclo económico se caracteriza por un crecimiento e inflación acelerados para luego pasar a una fase más normalizada. Con ello, los bonos están reaccionando como siempre reaccionan en esta fase. 

Desde la perspectiva de nuestra cartera, estos bonos representan el 50% de nuestra exposición actual. Esto es así no porque nos entusiasmen (son bonos que se mueven relativamente poco), sino porque no encontramos nada más interesante en lo que invertir. Como decía antes, estamos en modo hibernación hasta que surjan mejores condiciones para nosotros. 

Renta fija corporativa: mírame, soy sexy

La única novedad de nuestra cartera en este mes de julio, aparte de la salida del oro, es la entrada que hemos iniciado en bonos corporativos de grado de inversión (16,67% de nuestra cartera). El ETF en el que invertimos lo que hace es invertir en los bonos de las empresas más solventes del espectro corporativo estadounidense. 

Los bonos corporativos tienen una naturaleza híbrida. Son instrumentos de renta fija, les afecta la inflación, el crecimiento económico y los tipos de interés generales, pero a la vez son muy sensibles a la calidad crediticia de las empresas que representan. Es decir, en momentos de crisis declinan por la misma razón que caen las acciones (aunque en menor grado), siendo también cierto que tienden a recuperarse antes y por ello ofrecen un perfil de riesgo algo distinto a la mera inversión en renta variable. Sea como fuere, por ser distintos a otros activos, nos gusta incluirlos en cartera cuando van bien, y ahora parece que han comenzado a ir bien. 

Estos instrumentos pueden parecer aburridos, pero lo cierto es que tienden tendencia a ofrecer largas tendencias muy aprovechables de medio y largo, valga la redundancia de la expresión. Para mostrarlo pongo un gráfico de muy largo plazo. 

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Así, con todo ello, afrontamos el verano de forma muy conservadora, con una cartera muy tranquila, forzados a hibernar hasta que las condiciones sean más favorables para poder explotar al máximo nuestra estrategia. Invertimos en los activos que mejor lo están haciendo y solo invertimos con convicción en nuestra estrategia cuando esta misma lo está haciendo bien. 

Hugo Ferrer

Gestor GPM con la estrategia All Seasons Momentum para Cuentas Gestionadas

hugoferrer@gestionpatrimonios.com

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Este artículo tiene 3 comentarios
En respuesta a da ca co
Nunca estamos en liquidez como tal. Estamos 50% en bonos soberanos, 16,68% en bonos de grado de inversión y 33,33% en renta variable. Eso es todo.
02/07/2021 14:24
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